El periodista Javier Astorga compartió un momento que emocionó a todo Tucumán: su mamá terminando sus estudios. Vicenta había prometido que después de sus hijos, ella también estudiaría, y cumplió. VIDEO.
Vicenta junto a sus compañeras.-
Vicenta Rasguido es oriunda de Tafí del Valle, allí nació creció y cumplió uno de sus sueños: terminar la escuela primaria. “Es una promesa”, cuenta.
Vicenta es la madre de Javier Astorga, corresponsal de eltucumano en los Valles. El periodista compartió en sus redes el emotivo momento donde su madre recibe el diploma. Ana Pedraza al verlo no pudo contener las lágrimas, “me emocioné profundamente”, confiesa al aire en La Tucumana de Mañana.
La conductora, profundamente conmovida afirma: “Nunca es tarde, a veces la vida nos lleva, nos atropella y cuando nos damos cuenta decimos no cumplí esto que quería cumplir. Este es un mensaje hermoso para decir nunca es tarde, nunca es tarde”.
Hoy, la protagonista del video junto a su hijo Javier hablaron con Ana Pedraza en FM latucumana 95.9 y contaron cómo fue el proceso. “Me hiciste llorar, me emocionaste profundamente”, le dice Anita apenas tiene contacto con Javier, desde Tafí del Valle.
“Imagínate nosotros en la familia como nos sentimos estos días, era una promesa”, le contestó el periodista.
A su lado, muy orgullosa se encuentra su mamá, Vicenta, quien sostiene el micrófono y cuenta: “Tenía una promesa para cumplir, porque primero eran ellos y después era yo, porque a mi toda la vida me ha gustado la escuela, y me alegra mucho ver los videos de los chicos cuando se reciben, eso a mi me encanta. Entonces hablé con ellos, y dije bueno ya están recibidos ellos y me dicen ‘ahora te toca a vos mamá’, así que tome la decisión de seguir, ya es la tercera vez que termino, primero era que se había enfermado la profesora y me quede sin clases, la segunda vez empezó la pandemia y ahora se me dio, entonces decidí terminar y comente con mis amigas y me siguieron. Me egrese con siete compañeros. Conseguí amigos, compañeros que nos contamos muchas cosas, y la profesora nos dio aliento para seguir, todo ha sido muy emocionante”.
“Me pasaron cosas lindas en la escuela, aprendí a sacar el porcentaje en matemáticas y aprendí las fracciones que me costaban, y también en el trabajo, eso nos importó mucho a nosotros porque siempre hemos sido trabajadores y no sabíamos cuánto se ganaba, no sabíamos la violencia de género que muchas pasan por eso también”, cuenta Vicenta sobre los aprendizajes y experiencias vividas en la escuela.
Y agrega: “Siempre les digo a mi gente de Tafí que no tengan miedo, que hay un proyecto y hay que seguir. Es muy lindo porque se aprenden muchas cosas que uno a veces pasa por desapercibido, pero no, hay que seguir, cuando uno tiene una meta hay que seguir”.
Orgulloso de su mamá, Javier cuenta que “la amiga que dice es una vecina que se dedica a vender tortilla a la parrilla, y el horario de clase coincidía con la venta que tenía que realizar ella y mediante el plan Progresar logró compensar esa perdida que le generaría dejar de vender tortilla para ir a la escuela y cobrar un beneficio que era un paliativo para esta gente”.
Vicenta estudió en un nocturno, su hijo Javier la llevaba y la traía cada día: “para mi es un orgullo y una forma de devolverle todos los favores que ella y mi papá hicieron por nosotros toda la vida”, sostiene el periodista.
Los sueños de Vicenta no se han terminado: está lista para empezar el secundario el año próximo. “Me encanta ver cuando los chicos se reciben, cuando pasan llenos de harina, eso me encanta, es lo primero que me encanta ver”.
Sin embargo, Vicenta no les contó a sus hijos que se estaba por recibir y no les dio tiempo para ensuciarlo. “Nos invitaron a un acto que nos podés llevar”, le dijo a Javier ocultándole el verdadero motivo. Cuando llegaron, se dieron con la sorpresa.
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