Tenés tiempo de disfrutar de este primer encuentro en plenos valles tucumanos. ¿Qué significa esto para la comunidad?
Los cronistas que visitaron la región que hoy es Argentina como la conocemos entre los siglos XVII y XVIII ya dejaban en claro que de las viñas que se colocaban por aquí, se sacaba muy buen vino.
Año a año Tucumán se ha ido sumando a esta rueda productiva y sagrada que es la producción de nuestras vides. Por eso, en estos momentos en Amaicha del Valle está transcurriendo el Primer Encuentro del Vino del Lagar Amaicheño.
Pachamama…carnaval…vino, son algunos conceptos de estarán asociados con Amaicha del Valle; pero este último comienza a tomar un protagonismo desde la transformación productiva y económica de este terruño bañado por el sol.
“A lo largo de la particular historia de nuestro pueblo, los pequeños parrales en catres muy rústicos, han producido exquisitos vinos pateros, con un cuerpo tan rustico y de fuerte tonalidad, muy mimetizada con la tierra. Esta producción transformaba año tras año una nueva meta entre los pequeños productores: quien lograba el mejor vino patero” dice Antonio Ríos para eltucumano.com
Como parte de este proceso, el lagar fue un protagonista indiscutido en esa cadena de procesos. En él se producía la extracción del jugo de uva. Para construir el lagar, se selecciona el mejor cuero vacuno y en el proceso de preparación o creación de lagar, intervenía un experto artesano de la talabartería, quien utilizaba herramientas artesanales para lograr las formas y proporciones óptimas.
Una vez que estaba concluido el proceso en el cuero vacuno, se lo montaba en un bastidor de madera, preparado para tal fin. Cuando ya estaba montado y asegurado, finalmente se lo montaba sobre cuatro horcones (postes gruesos) ya que debían soportar peso.
Una vez que el lagar estaba listo para usarse, el dueño de casa, procedía a nutrir las paredes del lagar con el mejor vino de su producción. Este acto simbolizaba una especie de bautismo, pero sobre todo, la Pachamama era testigo de esta nueva función, siendo muy bien recibida por ella, ya que era necesario que el Pujllay tuviese un nuevo renacer.
Las parcelas destinadas a la producción vitícola en Los Zazos, tienen características muy diferenciadas, en relación a otros polos vitícolas dentro del Valle; entre los que podemos destacar: la cantidad de horas de luz-sol; ambiente libre de agroquímicos, la calidad de la tierra, los nutrientes del agua, la altitud.
Las características agroecológicas de este territorio, que se encuentra en el territorio de la Comunidad Indígena de Amaicha del Valle, han permitido que un grupo de jóvenes se plantearan el desafío de incorporar otros varietales o cepas que posibilitaran un mayor rinde, incorporando parte de la tecnología y vincular el sistema productivo y de irrigación tradicional con nuevas técnicas.
Este nuevo proceso, ha posibilitado desarrollar pequeños cuadros con las variedades Malbec y Torrontes, con rindes muy aceptados y con características muy diferenciadas en los requerimientos técnicos para la elaboración de vinos con un color, aromas y cuerpo únicos. Transformandose en un referente a nivel nacional de los mejores vinos caseros o de bodegas artesanales; esto se evidencia con concursos ganados en la provincia de Mendoza.
“El Pujllay es el espíritu alegrón que es desenterrado una vez al año y debe volver a ser enterrado al ocaso del carnaval y va a animando a cada uno de los presentes con su voz chillona, haciendo bromas e invitando a bailar y celebrar” asegura Horacio Díaz, presidente de la Cooperativa Agroindustrial de Los Zazos y cacique de la comunidad.
En vista de esta nueva vendimia, los productores vitícolas de Amaicha, han decidido generar este primer encuentro, como propuesta de feria, combinando con comidas, danzas y música, permitiendo a la comunidad y a los visitantes conocer e informarse sobre la producción de vinos, las características enológicas, el proceso técnico productivos en la bodega y la combinación de las labranzas culturales específicas, mixturando con los saberes trasmitidos por los mejores productores de vinos del lugar.
Este encuentro, posibilita en este caluroso sábado poder dimensionar la complejidad del entramado productivo para lugareños y turistas que se encuentren en las cercanías, hasta la medianoche, y también posibilita el comprender cómo se puede generar valor agregado a otras producciones del lugar. Es decir, que los actores de la economía social o familiar puedan encontrar un espacio de socialización y creación de lazos estratégicos con los productores vitícolas.
Desde la perspectiva cultural, los productores aclaran que quieren agradecer a la Pachamama por la producción y como se aproxima el carnaval, con estos vinos van a alimentar al Pujllay para que despierte y junto a la madre tierra nos permitan un momento de regocijo para disfrutar un carnaval irrigado con la variedad de vinos.
En esta gran fiesta están participando gauchos, turistas y residentes de la comunidad. La dirección es el predio de la familia Wittich Cano, al frente de la plaza principal. El cierra será con una jornada de ballet, caporales y música a partir de las 19:00. ¡A disfrutar!