El que aprovechó para invitar a la novia, la familia completa con reposeras en la vereda y los que desean revivir esos tiempos cuando se podía comer un sánguche por dos monedas. La milanga convocó a los tucumanos que hicieron fila desde el mediodía.
Don Dardo Mirando, uno de los primeros en hacer fila para su sánguche.
No tocaba el Indio Solari ni la Mona Jiménez. No jugaban San Martín y Atlético. No se sorteaba ni regalaba nada. La sensación térmica escalaba por arriba de los 40 grados y la humedad se hacía sentir en las pieles transpiradas, pero la fila, que había arrancado tímidamente al mediodía, a las 18 seguía sumando gente y ya daba vuelta a la esquina. Aunque faltaban todavía largas horas para que abrieran las puertas del templo, decenas de tucumanos hacían su procesión de fe y amor. Estaban ahí el que aprovechó para invitar a cenar a su novia, la señora que se apantalla en la espera, la familia completa con reposeras en la vereda, los que desean revivir aquellos viejos tiempos de la convertibilidad menemista y los que ahora quieren corroborar si es verdad que se puede comer un sánguche por apenas dos monedas. Parece un relato utópico: jueves 14 de marzo de 2024 y sólo 1,5 pesos para adquirir un sánguche de milanesa y demostrar un amor eterno que no tiene precio.
“¡Es una locura!”, se sorprende un joven. “Al principio, creíamos que era mentira”, confiesa alguno. “Es una bendición, pero es raro”, tercia otro de los integrantes de la banda de jóvenes que se volcaron desde temprano a la fila en la puerta de Ope's, la sanguchería, ubicada en la esquina de Próspero Mena y Crisóstomo Álvarez, es el epicentro del prodigio de la milanga por dos monedas que se produce en el marco de la Semana del Sánguche de Milanesa.
Don Dardo Miranda llegó a las 14 junto a sus sobrinos y se sentó a esperar en la puerta con las monedas esperando en los bolsillos. Adrián, de 37 años, fue con sus hijos Francisco y Valentín y su ahijada Guadalupe. Se vinieron desde Los Chañaritos y aguardan expectantes ese encuentro con el anhelado sánguche que es, a su vez, un recuentro con el pasado: “Le comenté que antes se comían sánguches por un peso… Me recuerda las juntadas con amigos, con mi familia, con mi novia de aquel momento que ahora es mi señora… salíamos a comer y a bailar con poco dinero”.
Fabio Mercado tiene 54 años y en sus años mozos llegó a conocer los sánguches que se comían en la puerta de Metrópolis por apenas 50 centavos: “Para el tucumano la milanesa es algo tradicional, quizás más que la empanada. A pesar de que van a dar cien números, la gente se queda con la esperanza de comer un sánguche. Es algo inevitable de sentir para el tucumano, existe en Tucumán, pero no en Córdoba, en Mar del Plata, en ningún lugar que no sea Tucumán”.
“Como está hoy la situación, la gente no tiene plata para comer. Antes se podía salir con la familia y compartir dos o tres sánguches con la familia”, comenta al móvil de eltucumano.com un joven que ha llegado desde el Barrio Victoria II y, acto seguido, la cuñada lo incinera en vivo y directo: “Es la primera vez que se va a jugar en sacarla a comer a la novia”.
“Me pareció una buena idea, tenía ya las moneditas guardadas así que hemos aprovechado”, dice Bety de Barrio Alberdi mientras se apantalla para mitigar el calor. Esta ahí por amor y la mueve una profunda esperanza: “Dios quiera que logremos llegar”.