Empezó a escribir desde chica y nunca más paró: en pandemia consolidó sus poemas y les terminó de dar forma con Gabi Olivé. Hasta el 8 de julio es la preventa. Que el sueño se haga papel.
Un robot en el océano (Editorial Halley).
Cristina Garat dice que así como Dumbledore en Harry Potter tenía el pensadero como objeto mágico para depositar recuerdos, revisarlos, despejar la mente y seguir, ella encontró en cuadernos y papeles en blanco el lugar ideal para escribirlos con sus propias palabras, para garabatearlos, para desbordarlos. Una vez abrazado por la madurez el desborde natural de los primeros escritos, moldeados a través de clínicas de escrituras y de talleres fundamentales como el de Gabi Olivé, bueno, básicamente Cristina Garat dijo: “Acá hay un libro”. Ese libro se titula Un robot en el océano (Editorial Halley) y a través de un diálogo telefónico con eltucumano, Cristina Garat cuenta de qué se trata el libro, por qué hay que leerlo, cómo se hizo realidad el libro, por qué no fue magia.
“Estoy publicando un libro de poemas, mi primer poemario, que es producto de muchos años de escritura. Empecé a escribir desde muy chiquita, desde niña. En este libro, el poema más viejo tiene 10 años. Y empecé a escribir siempre como una rueda de auxilio, como unas muletas, de manera natural y espontánea. Inicialmente los poemas no fueron pensados para el libro, pero conocí a Gabi Olivé, Aimé Micol Nieto se copó en el arte de tapa y todo empezó a tomar forma”, explica la escritora tucumana, cuya obra también estuvo marcada por los años de la pandemia.
“Con la pandemia empecé a compartir mis textos con otra gente que escribía. Empecé a tomarme mi escritura con seriedad. Sentí que tenía algo para decir y para compartir. Que no quede para mí. Me interesaba que eso llegara a más lectores. Tenía claras perspectivas ya para que mis poemas sean leídos”, agrega Garat y se zambulle en ese océano cual robot.
“Un robot en el océano tiene un tono. Los poemas son como una balsa en ese océano de emociones, de sentimientos. Hay una niña que va creciendo en esas mareas tratando de sobrevivir. Hay mucho de eso: de emociones, de intentar transmitir, desahogar lo que por sí mismo necesito transferir de alguna manera. Soy una lectora de Harry Potter y de ahí tomo la imagen de Dumbledore y el pensadero: sacarse algo que está ahí, que otro se identifique. Hay cuestiones de la vida personal, desamores, desencuentros, esperas y un juego con la palabra como posibilidad de construcción”.
Julio 2024, Tucumán, Argentina. ¿Por qué publicar un libro? ¿Por qué ahora? ¿Por qué no? “Es una apuesta política a que esto siga ocurriendo: a publicar libros de manera independiente. Que la Editorial Halley, una editorial de Buenos Aires, se haya fijado en mí es algo que no es frecuente en otras editoriales. Acá hay una curiosidad que sí apuesta a autores de todo el país. Ya de por sí es complejo escribir poesía o narrativa ‘no útil’. Tengo seis trabajos, contra viento y marea escribo, le robo ese tiempo no productivo al sistema y siento que eso ya es rebelarse. Pero soy consciente de los tiempos que vivimos. Te doy un ejemplo: este libro tiene un sistema de venta que te permite hacer una preventa, antes de que el libro exista físicamente, lo cual te permite costear los gastos. Esa preventa termina el lunes 8 de julio. Empecé con la preventa el 18 de junio y la respuesta que recibí fue: ‘Bancame que cobre’. A mediados de mes ya la gente se queda sin plata. Y el costo del papel, la edición, todo es un dinero que tiene que invertir la autora para publicar. En este contexto social-económico donde se atacó directamente al arte, publicar un libro es un privilegio”.
Un adelanto de Un robot en el océano anduvo navegando por los pasillos de la Feria del Libro en Tucumán: “Llegué de la mano de Gabi Olivé, con quien como te contaba hice la clínica para este poemario. Tuvo la generosidad de invitar a autorxs emergentes a través de su editorial Inflorescencia. La experiencia estuvo buena. Después la Feria tiene eso de porteño céntrico enlatado y prácticas centralistas que no están nada bueno. Por ejemplo, a todos los porteños se les ha pagado, a Gabi nada. Son cosas que tienen sus bemoles. O estábamos en un pasillo donde intentar ser escuchado era complicado: mucho ruido, dispersa la atención, eso a un porteño no se lo hacen. De todas maneras, insisto: es la primera vez que se lo hace en Tucuman y fue una buena experiencia. Ahora se viene el Filt”, se entusiasma Cristina Garat e invita a sumergirse en sus poemas breves y en los extensos como en el caso puntual de Un robot en el océano que le da nombre al libro.
“Es una apuesta escribir poemas largos en tiempos de Instagram, en tiempos de redes sociales, de esa inmediatez que te debilita la forma. Sí, es una decisión seguir escribiendo en largo, y particularmente en ese poema (Un robot...) habla de un momento de cortocircuito en una imagen poco convencional como un robot en el océano; una imagen quizás que me remite a un momento de desorientación o de desubicación. Bueno, los invito a leer el libro para poder comprender cómo llega un robot ahí, cómo llega ese robot a ese océano”.
La preventa de Un robot en el océano en este link.
Dos poemas de Un robot en el océano (Ed. Halley):
El arte de tapa de Aimé Micol Nieto: "Mis agradecimientos especiales a Aimé y a Gabi Olivé".
Contacto para ventaPor página web de Halley: https://halleyediciones.com.ar/productos/un-robot-en-el-oceano-cristina-garat-preventa/
O contactando a la autora
Instagram cris_garat
Celu: 3815143612
Editoral:
Halley Ediciones
Menciones Especiales
Gabi Olivé- tallerista. Clínica de obra
Aimé Micol Nieto. Arte de Tapa