DESAPARICIÓN DE NIÑOS

Nuestro Loan tucumano: Duilio corrió por un helado y jamás volvió a casa

"Nunca lo vamos a dejar de buscar, sigan compartiendo su foto": hace 28 años que la familia de Duilio Fernández espera a su niño de 3 años y 8 meses. Hoy sería un hombre de 31 años.

03 Jul 2024 - 23:43

A los niños no se los puede tragar la tierra, afirma la lógica. No pueden esfumarse, no pueden extraviarse. Sin embargo, sucede. Uno de los terrores más grandes de cualquier padre o madre radica en tan solo imaginar en la muerte de un hijo, sin dudas. Pero qué pasa cuando no hay una respuesta, cuando sucede algo como una desaparición. Una herida abierta que nunca cicatriza, nunca cierra. Una incertidumbre que mata el alma.

Quizás por eso el caso de Loan en Corrientes ha movido cielo y tierra en los argentinos las últimas semanas. Para muchos, la desaparición de un menor de edad, o la crueldad hacia un niño pequeño, era algo impensable. Sin embargo, la carita del niñito desaparecido inundando las redes sociales obligó a más de un ciego ver la realidad: en Argentina los chicos se nos pierden. O, mejor dicho, se los llevan.

Muy cerquita del caso de Loan tenemos todavía impresa en la retina el dulce rostro de Guadalupe Lucero, de San Luis. O de algunos años atrás, la pequeña Sofía Herrera en las inmediaciones de Río Grande, en Tierra del Fuego, desaparecida en cuestión de segundos.

Sin mirar demasiado lejos, tenemos en nuestro propio Tucumán muchas personas que lloran ausencias sin cuerpos, como la familia de Daiana Garnica, la adolescente que, pese a la ausencia de sus restos físicos, recibieron el consuelo de tener la condena a un culpable por su desaparición… o la familia de Duilio Fernández, el pequeño que hoy sería un hombre hecho y derecho si la maldad no se hubiera hecho presente en esa calurosa tarde de enero.

Era el primer día del año 1996 cuando la familia de Duilio celebraba en un balneario de El Timbó la llegada del que sería el peor año de sus vidas. En un momento de la tarde, una potente corneta cual flautista de Amelín con sus ratones, alertó a todos los chicos que era momento de correr en busca del elixir sagrado de toda infancia: un helado. Duilio, junto a su hermano mayor y otro amiguito, corrieron en busca del heladero, pero al percatarse de que el dinero no les alcanzaba, el más chiquito quedó haciendo “de campana” mientras los otros dos corrieron a pedir monedas a su familia.

En ese momento, una potente tormenta y un ventarrón inesperado generaron que todos levantaran sus cosas con rapidez para escapar del agua. Entre los autos que arrancaban, la gente que perdía su visibilidad por el viento, y un despliegue de urgencia entre todos, Duilio se perdió para siempre, hasta hoy.

Los días que siguieron fueron una búsqueda policial y social que nunca dio con tal heladero, ninguno de los de la zona coincidía con el hombre descripto por los demás niños. A Duilio se lo había tragado la tierra. La investigación fue tomando distintos rumbos, algunos desviados por el pedido de un rescate a 30.000 USD, seguido de un llamado que informaba la supuesta muerte del menor.

Sin embargo, el descubrimiento más impactante se dio a 108 días de la desaparición del niño, cuando un kilómetro arriba del lugar donde fue visto por última vez, aparecieron sus prendas y restos óseos. Tras un año de espera, los resultados arrojaron un rotundo no: ese no era Duilio.

Lamentablemente, este hallazgo enfrío la investigación. Por eso, los días, semanas y meses siguieron pasando sin que el niño que se esfumó con 3 años y ocho meses de vida, volviera a casa. Y así siguió su familia, muerta en vida por la incertidumbre, hasta el año 2015. La foto de Duilio llegó a EEUU y un hilo de esperanza conectó a Mario Fernández y Clara Peralta, sus padres, con un joven llamado David cuyos rasgos físicos, su edad, su historia de adopción y hasta una cicatriz coincidían con el niño tucumano que una familia espera desde el 1 de enero de 1996. Lamentablemente, otro estudio genético venía a romper toda ilusión al arrojar un resultado negativo de compatibilidad entre el joven de EEUU y la pareja tucumana, oriunda de Tafí Viejo. Este resultado, sin embargo, no fue definitivo para Clara, quien afirmó a los medios que no estaba conforme con la manera en la que se realizó todo, y que de hecho descreía de la veracidad del proceso. El padre, Mario, en conversación con eltucumano, se refirió a esta situación tan confusa: "Cuando David se contacta, el FBI nos informa que se le iba a tomar una muestra, que la misma iba a llegar directamente al canciller de EEUU en Argentina, quien abriría todo en nuestra presencia y de la fiscalía. Luego, se enviaría todo al Malbrán. Nada de eso pasó, simplemente la fiscalía nos conmunicó que el ADN era negativo pero no nos mostraron el resultado por escrito. No sabemos ni en que laboratorio se hizo. Por eso nos quedaron dudas sobre este joven".

Desde que el país entero se movilizó en función de la aparición de Loan, los casos de decenas de niños desaparecidos volvieron a salir a flote. Y la familia de Duilio volvió a postear su foto a mediados de junio, como siempre lo ha hecho. Esta última difusión de la imagen brindó inclusive datos de un joven con características similares, pero la prueba de ADN una vez más arrojó resultados negativos.

Sobre este terrible crimen que pone en peligro la integridad de nuestros niños en Argentina hace décadas, la trata, Mario dijo: "Pienso que después de 28 años que se extravió Duilio, que lo secuestraron, mejor dicho, evidentemente las cosas siguen igual o peor, porque en este caso de Loan, dicen las autoridades que nunca pasó la frontera de Corrientes, que nunca pasó algo así, se olvidan de Carlitos Gonzales desaparecido en Corrientes dos años antes que mi hijo, o sea que ni ellos mismos reconocen que la trata de personas sigue estando en Argentina hace años, esto pasa y hace mucho, más seguido de lo que se imaginan".

Tras la desaparición del hijo de Mario y Clara, se implementó en Tucumán tomar la huella plantar del recién nacido. Antes, no se estilaba. Pero más allá de los avances y los años, Mario considera que la cosas no han avanzado en materia de investigación y de políticas anti-secuestro de niños: "Ni la justicia ni la policía tienen protocolo claro a seguir en esto todavía. Cuando desapareció mi hijo se hizo de todo, pero los mismos pasos que hicieron ahora con Loan, y creo que esta vez lo hicieron aun peor porque no controlaron las fronteras de inmediato a pesar de ser una provincia tan cercana a un límite", opinó.

"Siempre vamos a compartir la foto de Duilio, porque lo vamos a buscar hasta el final y aun cuando aparezca yo seguiré pidiendo justicia para que se aclare todo. Quiero decirle a cada persona que tenga un dato, o que vea similitudes en alguien con las fotos de mi hijo, que nos brinden el dato. La reserva de testigos es absoluta, quedensé tranquilos" informó. "La trata de personas existe y le puede pasar a cualquier niño, casi arbitrariamente en un día común. Hay demasiada gente poderosa involucrada y por eso no se termina".

"No es fácil esto, cada 1 de enero se recuerda el mal momento que pasamos, cada cumpleaños falta, no es sencillo vivir sin saber dónde está. Si hubiera pasado otro delito uno tendría donde llorar, al no saber dónde esta ni qué sucedió uno no puede vivir en paz, es una herida que nunca va a cerrar".

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