RELATO HISTÓRICO

"¡Ancho y anchura, que pasa la hermosura!”: de cuando un príncipe visitó Tucumán

La visita histórica del Príncipe de Saboya al Jardín de la República: un encuentro real que marcó la historia de nuestra provincia.

30 Jul 2024 - 12:14

El 14 de agosto de 1924, la provincia de Tucumán vivió un momento sin precedentes en su historia. Por primera vez, un miembro de la realeza europea pisó suelo tucumano. El Príncipe de Saboya, heredero al trono de Italia, llegó a la ciudad de San Miguel de Tucumán en un evento que conmocionó a la sociedad local y marcó un hito en las relaciones diplomáticas entre Argentina e Italia.

La visita del Príncipe fue el resultado de una serie de gestiones diplomáticas entre ambos países, que buscaban fortalecer los lazos comerciales y culturales. El príncipe, quien llegaría a ser el Rey Umberto II de Italia, fue recibido con honores en la estación de tren por las autoridades provinciales y nacionales, encabezadas por el Gobernador de Tucumán, Dr. Miguel M. Campero, y el Ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Dr. Ángel Gallardo.

Tucumanos esperando la visita real. Fuente: Caras y Caretas.
Durante su estancia en Tucumán, visitó lugares emblemáticos como la Casa de la Independencia, el Cabildo y la Catedral de San Miguel de Tucumán. También se reunió con representantes de la sociedad tucumana, incluyendo empresarios, intelectuales y líderes políticos. En una de estas reuniones, el príncipe manifestó su admiración por la riqueza cultural y natural de Tucumán, y expresó su deseo de fortalecer los lazos entre Italia y Argentina.

El itinerario del Príncipe de Saboya incluyó un acto protocolar en el Teatro San Martín, donde se presentó un espectáculo folclórico y musical. También se llevó a cabo una cena de gala en el Hotel Europa (actual Casino), donde el príncipe brindó por la amistad entre los pueblos de ambos países.

Un momento memorable de la visita fue cuando el príncipe, acompañado por el gobernador Campero, visitó la casa del doctor Juan Carlos Nougués en Villa Nougués. Allí, se entusiasmó con la música argentina y pidió que repitieran algunas chacareras y tangos. También plantó un lapacho en los jardines de la casa, como recuerdo de su visita.

Sin embargo, no todos los momentos de la visita fueron tan agradables. En San Pablo, un grupo de italianos locales se reunió para saludar al príncipe, y uno de ellos, Rafael Pepe, se entusiasmó tanto que gritó en italiano: "¡Ancho y anchura, que pasa la hermosura!". El príncipe se conmovió y empezó a caminar hacia Pepe para abrazarlo, pero su guardia antipática, el almirante Atilio Bonaldi, le cerró el paso y le susurró algo en el oído. El príncipe se detuvo, puso cara seria y hizo el saludo militar. La gente quedó con la sensación de que se había frustrado un emotivo momento. Su guardia era sumamente diplomática y no le permitían al Príncipe de 19 años salirse de protocolo nunca. 

La visita del Príncipe del joven fue un evento que trascendió las fronteras provinciales y marcó un momento significativo en la historia argentina. Fue un gesto de amistad y cooperación entre dos naciones que compartían lazos históricos y culturales.

Años después, según informó Carlos Páez de la Torre, en 1950, un grupo de viajeros tucumanos visitó al ex rey Humberto II de Saboya en su exilio en Cascais, Portugal. El ex Rey recordó con nostalgia su visita a Tucumán y los días felices que pasó en la provincia.

El príncipe, quien se convirtió en el Rey Umberto II de Italia en 1946, reinó solo 35 días, ya que un referéndum popular dispuso abolir la monarquía en Italia. Destronado, viajó a Portugal con su familia y se instaló en Cascais, donde vivió en exilio hasta su muerte el 18 de marzo de 1983.

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