HISTORIAS MÍNIMAS

"Esto me salvó": Josefa, la vecina de Plaza Libertad que encontró la alegría después de vivir lo más difícil

Tiene 75 años y asiste a los talleres recreativos desde hace años. Este miércoles, en la esquina de Las Piedras y Alberdi, le brindó su testimonio a Franco Carletto y dejó un mensaje tan cierto como potente. VIDEO

31 Jul 2024 - 19:28

¡Grande, Josefa!

Bajo el último sol de julio, sentada en una sillita de la plaza Libertad, rodeada de compañeras del taller de pintura, Josefa tiene los dedos manchados de colores: azules, celestes y blancos le salpican las manos, el alma y el corazón.

Josefa, de 75 años, es la protagonista del testimonio que ha recogido Franco Carletto este miércoles al retratar las jornadas de Ecocanje donde vecinas y emprendedoras con conciencia social e interés genuino por el medioambiente acercan materiales reciclables, se llevan plantitas, bolsitas biodegradables y también se quedan a hacer gimnasia o en algunos de los talleres gratuitos.

Son talleres capaces de cambiarnos la vida y no hay un ápice de exageración. Así lo hace saber Josefa, quien ha sufrido una pérdida irreparable en esta vida, pero ha salido al sol y en el cielo de Tucumán ha encontrado la paleta de colores para llevarlo al lienzo y crear una obra de arte con su sello en las jornadas organizadas por el Municipio de San Miguel de Tucumán.

“Me encanta mancharme los dedos. Ahora estoy haciendo un dibujo que es un cielo con flores. Desde que empezó vine al ecocanje, antes iba con el profesor del taller en el Mercedes Sosa en la 9 de julio. De eso hace cuatro años. Pero siempre me ha gustado la pintura”, le cuenta Josefa a Franco.

“Después de la muerte de mi marido, estaba muy sola, con una sola hija que trabajaba todo el día y me hice un grupo de amigos y amigas con los que comparto este mundo. Desde que pinto me siento renovada, joven, todo gracias a la pintura. Hace dos años perdí a mi compañero de vida, hace 39 años, y cinco que ya llevaba de enfermo”, se emociona Josefa.

“La pintura me llevó a sacarme todo el dolor. Esto a mí me salvó. Mirar horas y horas las pinturas, amar los colores, entonces me dediqué a eso. Y lo voy a seguir haciendo. Voy a seguir pintando hasta que me de los ojos, la cabeza, pueda caminar y siga aquí”, concluyó Josefa ante la mirada del profe y la dimensión de lo que estos espacios gratuitos pueden ayudarnos en esos días grises, en esas noches oscuras, hasta que se regrese el color.


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