ARTES VISUALES EN EL MUSEO AVELLANEDA

“Así te veo sin haberte visto alguna vez”: retratos desde la ausencia y el afecto

El Museo Histórico Provincial Nicolás Avellaneda presentó la segunda experiencia de este proyecto curado por Eugenia Bulacios Zamora. Una propuesta que conecta con la obra de Lola Mora y proyecta nuevas formas de pensar el retrato desde la escritura, la memoria y la comunidad

31 Ago 2025 - 13:35

Artistas en plena acción. Fotografia gentileza de Isabel Heredia

El pasado jueves 7 de agosto, el Museo Histórico Provincial Pte. Nicolás Avellaneda se convirtió en escenario de la segunda experiencia de Así te veo sin haberte visto alguna vez. Con curaduría de Eugenia Bulacios Zamora, la actividad reunió a artistas tucumanos y visitantes en un ejercicio colectivo donde la escritura, la voz y el dibujo se unieron para reconstruir rostros ausentes, en diálogo con la histórica Galería de los Gobernadores de Lola Mora.

La propuesta, que forma parte del programa de puesta en valor del patrimonio impulsado por la gestión de la Prof. María Isabel Heredia, busca repensar el lugar del museo como un espacio abierto al encuentro y la creación. Desde noviembre de 2024, el equipo del Museo Avellaneda viene desarrollando líneas de conservación, curaduría y mediación que no solo preservan la memoria, sino que también generan nuevos modos de vincularse con las obras.


No estoy segura de que alguien les hubiera preguntado, en mucho tiempo, como estaban, aunque el estado de casi todos era y es evidente. Como en muchos lugares, la indiferencia sobre el padecimiento del otro parece, por momentos, un rasgo natural y constitutivo de la gente. Yo, que ya sabía cómo eran las cosas y lo difícil que podían llegar a ser las relaciones, traté de ir acercándome de a poco.

Eugenia Bulacios Zamora. Lectura de cierre de la experiencia 


En esta segunda experiencia participaron figuras destacadas como Rosalba Mirabella, Javier Soria Vázquez, Belén Aguirre y Gabriel Chaile, artistas que en distintos momentos de su trayectoria se vincularon con el género del retrato. La dinámica invitó a los presentes a escribir sobre una persona significativa: describir su aspecto, sus gestos, sus movimientos. Luego, esos relatos fueron leídos en la sala mientras los artistas, en simultáneo, interpretaban los textos sobre un gran rollo de papel blanco. Así, de cada historia emergieron cuatro versiones distintas de un mismo rostro.

La sala colmada, el silencio expectante, las voces que leían los textos y el sonido de la lluvia acompañando la escena crearon una experiencia sensorial única. Los trazos de carbonilla se transformaron en memoria viva, evocación de quienes no estaban presentes pero volvieron a habitar la sala a través de la palabra y la imagen.


Foto gentileza de Ana Teitelbaum


El proyecto se inspira en el modo en que Lola Mora retrató al gobernador Espinosa, a partir de relatos de terceros, sin modelo natural ni registro fotográfico. Esa operación —construir una imagen desde la voz de otros— se convierte aquí en gesto contemporáneo, articulado además con el trabajo del nuevo laboratorio de conservación del museo. Allí, preguntas como “¿cómo recomponer un rostro sin borrar su herida?” o “¿cómo curar un cuerpo sin olvidar su historia?” orientan la tarea curatorial y de mediación.

También resuenan los interrogantes planteados por Harun Farocki en Imágenes del mundo y epitafios de guerra, citados por Laura Malossetti Costas en Retratos Públicos: “¿Cuántas palabras se necesitan para describir un rostro? ¿Se puede describir un rostro?”. Preguntas que abren caminos para pensar el retrato no solo desde lo visual, sino desde lo afectivo y lo comunitario.


Eugenia leyendo. Foto gentileza de Belén Aguirre


El ciclo ya tuvo una primera instancia, realizada en junio con estudiantes de la Escuela de Bellas Artes de la UNT, y proyecta una tercera experiencia abierta a toda la comunidad. Niños, adolescentes y adultos podrán sumarse a escribir, interpretar y reconstruir rostros en un ejercicio colectivo que tiende puentes entre generaciones, saberes y sensibilidades.

La actividad se enmarcó además en las vísperas del Festival de Artes Visuales Tucumán Arte, organizado por el Ente Cultural de Tucumán, consolidando a la provincia como epicentro de la producción visual en el NOA.

Así te veo sin haberte visto alguna vez es más que un proyecto artístico: es un modo de reinscribir la memoria en el presente, de hacer hablar a las voces y a las ausencias. En el Museo Avellaneda, el retrato deja de ser una imagen estática para transformarse en una experiencia viva, hecha de escritura, escucha y comunidad.

Gabriel Chaile, Rosalba Mirabella, Eugenia Bulacios Zamora, Belén Aguirre y Javier Soria Vázquez fotografia de Isabel Heredia


Eugenia Bulacios Zamora


Detrás de la curaduría y mediación cultural, Eugenia Bulacios Zamora no sólo construye puentes entre memoria y creación; también interviene activamente en los circuitos independientes que sostienen el arte contemporáneo tucumano. Como responsable de documentación y conservación en el Archivo de la Fundación para el Arte Contemporáneo de Tucumán (FACT), viene impulsando un trabajo fundamental: la sistematización, difusión y puesta en valor de las producciones visuales locales, conectando el hoy con el legado artístico del territorio



Aquí unas fotos de la actividad



Texto Curatorial. Lectura de cierre de la experiencia 




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