El tucumano de 57 años, recolecta imágenes de sus antepasados, las comparte en el grupo “Fotos Antiguas Tucumán” y utiliza inteligencia artificial para restaurarlas y colorearlas.
Las fotos antiguas son una puerta de acceso a otras épocas. Retratan costumbres, rostros y paisajes que ya no existen, pero que siguen vivos en el papel. Aunque muchas veces llegan con manchas, grietas o el inevitable blanco y negro, siguen siendo testigos de la historia. Hoy, la tecnología permite restaurarlas y, en algunos casos, devolverles el color para acercarlas a la realidad de entonces.
Para Pablo Ortiz, biólogo tucumano de 57 años, estas imágenes son mucho más que recuerdos familiares: son un tesoro que le permite mirar el pasado de manera distinta. “Empecé recolectando fotos que le pedía a mi abuela: de los abuelos de ella, de sus padres, de mis tíos. Así me hice una linda colección de fotos antiguas de antecesores como mis bisabuelos, algún tatarabuelo, y de mis padres cuando eran chicos”, contó en diálogo con eltucumano.com
Durante la pandemia, su pasión encontró un nuevo espacio: el grupo de Facebook “Fotos Antiguas Tucumán”. “También me gustaban fotos antiguas de Tucumán, de Salta, y las fui guardando. Así fui armando una pequeña colección que fui subiendo al grupo”, relató.
Ortiz además se interesa por mejorar las imágenes utilizando inteligencia artificial. “La verdad que es impresionante cómo se las puede mejorar con la IA, pero hay que tener un poco de cuidado porque las modifica un poco. Tiene sus cosas: hay que chequear que el resultado sea igual que la foto original”, advirtió.
Aunque reconoce que no a todos les gusta esta práctica:
“Mucha gente prefiere la foto original en blanco y negro, con sus defectos, y está bien, es válido. Pero la realidad no fue en blanco y negro. Si uno hubiera tenido una cámara digital hace 100 años, las fotos iban a ser en color nítido. Si uno tiene la posibilidad de mejorarlas con IA me parece perfectamente válido, cerciorándose de que no haya errores y que no invente nada la inteligencia artificial”.
Durante un tiempo utilizó una aplicación paga para colorear y restaurar imágenes, pero la dejó por su alto costo. “Yo utilizo la inteligencia artificial de Gemini Google, que es gratuita hasta cierto punto. Probé esa nomás, tampoco soy experto en nada, y me dio buenos resultados”, explicó.
Pablo, que trabaja como biólogo en la Facultad de Ciencias Naturales, afirma que su colección sigue creciendo: “Todavía tengo tiras de fotos para mejorar. Muchas son postales que se mandaban por carta, y de Tucumán hay un montón que fui guardando”.
Para él, cada imagen es mucho más que un recuerdo:
“Las fotos son una ventana al pasado que te permite ver la realidad objetivamente”.