Quién mierda se cree que es el líder de La Crota Roll & Rock, la banda con la que vuelve a tocar este sábado en Cuervo. Viaje de ida con un músico y performer único, incómodo, sucio y desprolijo. | Por Alfredo Aráoz
Barry toca con La Crota este sábado en Cuervo.
"¿Puedo usar este papel? ¿Tenés una lapicera?". Alejandro Barry (mal llamado Barny) García saca una hoja en blanco de la redacción de eltucumano, agarra una fibra y escribe a mano lo siguiente:
"Entre las idas y vueltas que dicen si el rock está vivo, llegamos nosotros para reafirmar eso: el rock está escondido viendo desde afuera y seleccionando a sus soldados para algún pronto futuro".
"Tenemos los pilares firmes del rocanrol. Estamos listos para este nuevo show. Lo demás que pase esa noche, no lo sabemos. El futuro es incierto. De lo que sí estoy seguro es que desde este rincón del país el rock somos nosotros. Tocamos hace diez años, no tenemos discos, pero se vienen tres hitazos nacionales muy pronto que la gente ya viene cantando. Los problemas internos nos atrasaron mucho, pero aquí estamos firmes para este 20 de septiembre en José Cuervo. Las canciones no son con mensajes esperanzadores. La gente encuentra nuestras canciones en las calles, en los bares, en las letras, en los nombres. Nos tiran cosas. Las canciones son de la gente aunque no tengamos registro".
"La temática de nuestras canciones son surrealistas, pero se van haciendo realidad en la vida de cada persona y de cada músico nos cuentan siempre nuestros amigos y nuestros fanes. Tratan de sexo, droga, muerte, diversión, trans, historias mundiales e ideas morbosas. De ahí viene el estilo horror morbo rock show que creemos haber creado nosotros. Pronto la gente nos podrá escuchar después de tantos años".
"No sabemos si al nombre de la banda habrá que cambiarlo (no hablé con copyright todavía). Hasta un incendio es más importante que el rocanrol ahora".
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Son las dos de la mañana y cuando termino de desgrabar el manifiesto que él me pasó, se lo envío por WhatsApp. Su respuesta a mi mensaje podría ser el único tilde que deambula esta madrugada de verano en Tucumán y morir ahí o la respuesta que finalmente me responde en un audio de doce segundos: "Amigo, estoy en Cuervo y no puedo leer nada a esta hora. Pero poné todo lo que está en la hoja y poné lo que quieras. El rock está vivo y soy yo".
Esta nota podría haber terminado ahí mismo, pero sigue. Con Barry, siempre sigue. Con este hombre que saca una botella de vino a rosca de una bolsa ecológica de Autoservicios Capo, siempre sigue o al menos nunca se sabe bien cuándo termina.
Entonces aquí viene la parte de la entrevista realizada el miércoles a la tarde en el estudio de la radio latucumana. Dice así:
-Lo primero que quiero preguntarte es cómo querés que te llame.
-Alejandro Barry, con erre, García. Alejandro Barry García. Así quiero que me llames. A los nombres hay que cambiarlos.
-¿De dónde venís hoy?
-Soy muy casero, vivo de noche y vengo desde mi casa. Trabajo mucho desde casa. Todos los días son la misma rutina. Hoy vine desde mi casa, vine en el transporte público, llegué tarde, pero vine y vivo una vida normal con días que la pueden volver anormal.
-¿Lo interesante que tiene la noche para vos es que, justamente, tiene la capacidad de alterar lo normal?
-Muy buena pregunta. Las mejores cosas del rock no pasaron de día. Pasan de noche. Salen del alma. Desde chico siento que la noche cambia lo normal. Para que la gente no se aburra mucho existe la noche. Y así como mi vida es muy rutinaria yo trato de romperla en los bares, en los shows. No tenemos ayudas ni managers entonces yo y mis compañeros tratamos de romperla en la noche.
-¿Cómo recordás que empezó todo?
-Frente a un espejo. A los 10 años, yo tenía una raqueta de tenis y hacía los movimientos que después iba a hacer con una guitarra, los que hacía Keith Richards, Angus Young. Los hacía con una raqueta de tenis porque no tenía guitarra. Ya proyectaba el futuro que ahora es una realidad y que podría ser mejor si hubiera tenido más herramientas. Yo antes de tener guitarra ya sabía tocar. Tenía un tío rockero que falleció hace poquito que me hacía escuchar The Doors. Mi vieja me hacía escuchar a los Stones, pero mi tío fue fundamental. Ahora, mi sueño empezó cuando me compré mi primera guitarra. A esa primera guitarra me la compré con plata que me encontré en la calle. Me la mandó el Dios del rock.
-¿Con plata que te encontraste en la calle? ¿Cómo fue eso?
-Tenía 13 años y yo iba a la escuela Patricias Argentinas, una escuela horrorífica. La Mate de Luna hasta hoy es una calle por la que camino mucho. Pero ese día me encontré plata en la calle y no entré a la escuela. Fui caminando derecho hasta Yama Music y me compré una Texas Stratocaster azul eléctrico que todavía la tengo tirada rota porque la rompí. Me compré esa guitarra y me sobró plata y me compré un par de libritos para los acordes y todo eso. Mi vida fue girando como si fuera una estrella de Hollywood. Siempre recibí señales para hacer rock.
-¿Qué significa tocar en un bastión del rocanrol como Cuervo? ¿Cómo se siente? ¿Te cambia algo? ¿Vuelven los nervios de las primeras veces?
-Te voy a responder todas las preguntas ahora que tengo memoria a corto plazo. Hay muchas bandas que están dispuestas a negociar. Nosotros no. Todavía no nos vendemos. Si quieren rock, que vengan. Una vez intenté tocar en El Piletón y la verdad es que no quiero. No me importa la plata. Tenemos valores morales que nos impiden tocar con una marca. Por eso estamos solos y tocamos en Cuervo. Para nosotros tocar en Cuervo es normal. Tocamos quince veces en Cuervo. Queremos brindar un show novedoso, siempre con la base del rocanrol.
-¿Cómo es convivir con vos, cuánto hay de personaje y por qué tocan este sábado?
-Soy una persona muy caótica. Convivir conmigo es horrible. Si fuera millonario, rompería esta ventana. Yo soy el alma de la banda, pero sin mis compañeros no podría hacer nada. Tocamos porque la gente está aburrida, creo, y queremos divertirla. Pero soy una buena persona. Soy malo con la gente mala, pero convivir conmigo es como vivir con Jim Morrison sin fama. Hoy traje un sombrero y un habano para la sesión de fotos, pero ese no soy yo. Soy un personaje vivo, pero soy una persona real. A Angus Young no lo vas a ver ir a comprar el pan. A mí sí. Nos vemos el sábado en Cuervo. O en un rato.