HISTORIAS DE ACÁ

De Yonopongo a la Universidad: Paolo, el humilde joven tucumano que se convirtió en el primer ingeniero de su familia

​Su padre, cosechero de limón, y su madre, empleada doméstica, hicieron el esfuerzo necesario para que él pudiera dejar el campo y perseguir un sueño que parecía inalcanzable.

20 Sep 2025 - 11:27

Paolo Barrionuevo el día que alcanzó su sueño.-

Nacido y criado en la localidad de Yonopongo, una zona agrícola distante a 10 km de Monteros, Paolo Barrionuevo se abrió camino con mucho esfuerzo para obtener un título universitario y convertirse en el primer ingeniero civil de su familia. En 2008, con apenas 17 años, se mudó solo a la ciudad de San Miguel para comenzar sus estudios. "Los domingos a la tarde viajaba a San Miguel a quedarme solito en una casa que me prestaban. Eran la casa de Doña Rosa y Don Ángel, dos personas que de la noche a la mañana se convirtieron en mis segundos padres", relató.

Sin importar si llovía, hacía frío o calor, y muchas veces con el dinero justo en sus bolsillos, transitando caminos de tierra y subiendo y bajando colectivos, nada lo detuvo. Paolo siempre tuvo un gran impulso de superación, y su arraigada fe en Dios y el apoyo de su familia fueron los motores que le permitieron alcanzar su objetivo.

Amante de la matemática, el dibujo técnico y la física, eligió la carrera de ingeniería civil porque era exactamente lo que él buscaba. Aunque reconoció que al principio le costó, las materias específicas sobre "hormigón, suelo, máquinas, rutas, edificios y puentes hicieron volar mi imaginación", comentó.

 A pesar de que en un momento le sugirieron que eligiera algo más fácil, decidió no rendirse. "No lo hice por dos motivos: uno, porque hubiera quedado en deuda conmigo de por vida; y otro, porque le tenía más miedo a fracasar en lo fácil, ya que no le iba a poner el mismo empeño que le puse a ingeniería", afirmó. "Había un motor que no tenía un botón para parar o dar marcha atrás y que a pesar de que a veces parecía ir muy lento, siempre seguía hacia delante".

Un punto de inflexión en su camino fue el nacimiento de su hijo. "Fue el mayor impulso que Dios me dio, un destello de felicidad e infinita esperanza", expresó. Mientras que antes estudiaba por su futuro, a partir de ese momento lo hizo por el presente y futuro de su niño.

Respecto a la Universidad Pública de Tucumán, Paolo compartió una visión crítica y reflexiva. "No sabés las cosas que se podrían haber hecho con tanta plata que se robaron, como una residencia universitaria en La Quinta, ese fue el primer pensamiento que tuve desde que entré. Si no fuera por los docentes que no tienen problema de dar clases sin saber si van a cobrar o no, la universidad no existiría", dijo.

Con el título en la mano, se mira al espejo y sabe que valió la pena arriesgarse para alcanzar una meta que parecía imposible. 

Barrionuevo, además, se animó a dejar un mensaje a los jóvenes que hoy sueñan con una carrera universitaria, ''les diría que el primer paso es simple: inscribirse en la facultad  y luego encomendarse a Dios. Si tienen un sueño así de grande, anímense a enfocarse solo en eso, día y noche, por los años que sea necesario hasta lograrlo. Verán que no están solos; alguien se animará a creer en ustedes y les tenderá una mano", finalizó.


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