Martina Palavecino y Andrea Morales son las mentoras del relevamiento que estableció cuáles son los escritores tucumanos más relevantes de este siglo. Revelan cómo se gestó esta iniciativa que sacudió la escena literaria local y cuáles fueron las polémicas más virulentas: “Esta lista no es definitiva ni tendenciosa”. Por Exequiel Svetliza.
Lectores y libros tucumanos en una de las ediciones del FILT.
Alguna vez escuché a alguien decir que los escritores nunca se leen entre ellos, sino que se vigilan. Para el siempre filoso Rodolfo Fogwill, el fratricidio es parte del proceso natural de la literatura. En su perspectiva, cada autor que escribía una novela mejor a las suyas, le quitaba su lugar. Lo mataba en el sentido más metafórico y, si se quiere, futbolero del término. No por transcurrir entre bibliotecas y asépticos claustros ni por valerse de los más variados afeites lingüísticos, las disputas por el capital simbólico son menos tenaces que otras. Por carecer de la pirotecnia y la espectacularidad de otras peleas de marquesinas, quizás sólo gozan de menos prensa. Y Tucumán, este pueblo chico con ínfulas de infierno grande donde no somos tan pocos, pero nos conocemos bastante; no escapa de esas lógicas. Acaso la endogamia a la que parecen condenados los ámbitos culturales de la provincia vuelve cualquier discusión entre escritores un chisporroteo intrascendente; apenas una pelea de vecinos de la misma cuadra. Pero algo sucedió días atrás que alteró la calma de las mansas aguas del mundillo literario local cuando Martina Palavecino Bó y Andrea Morales dieron a conocer los resultados de una encuesta que busca establecer quiénes son los autores tucumanos más destacados de este siglo. La premisa suena tal vez demasiado pretensiosa, pero logró uno de sus objetivos: alterar la placidez del estanque. Una conmoción inédita con rankings, polémicas y algunos debates pendientes.
Todo empezó meses atrás cuando a Martina y Andrea, dos lectoras jóvenes y entusiastas, se les ocurrió la idea del relevamiento, una editorial local decidió apoyar la novedosa iniciativa y poner en marcha el muestreo que indagó entre referentes del mundo literario tucumano (escritores, académicos, críticos, libreros y lectores) quiénes son los autores y las obras más destacadas en tres géneros: poesía, narrativa (novelas y cuentos) y no ficción (crónicas, ensayos e investigaciones académicas). Con los resultados, establecidos a través de un sistema de puntaje, se dieron a conocer las listas con los autores más elegidos (15 poetas, 15 narradores y cinco autores de no ficción). Aunque la mayoría de los consultados decidieron no participar de la encuesta –todo un dato a tener en cuenta-, una vez conocidos los distintos rankings, empezaron a circular diversos cuestionamientos, teorías conspirativas y un rumor de inquinas casquivanas. Qué no estaban claros cuáles habían sido los criterios del relevamiento. Que la muestra no era representativa de la masa de lectores de la provincia. Qué faltaban escritores fundamentales y sobraban otros tantos. Qué todo había sido armado por la editorial que apoyó la encuesta con la intención de posicionar a sus autores. Que era una operación que sólo servía para alimentar los egos, siempre voraces, de los actores del campo literario. Que era una forma de banalizar la producción literaria de Tucumán. Que esto y que aquello. Como quién no quiere la cosa se picó la pecera.
Pero veamos qué tienen para decir al respecto las responsables del proyecto, quienes quedaron en medio de los dardos y las polémicas. Martina y Andrea, las únicas capaces de despejar las dudas y cualquier tipo de suspicacia sobre la famosa y tan vilipendiada encuesta.
“En la pospandemia vi a muchas personas jóvenes de ambientes muy distintos acercarse a eventos culturales y literarios. Con mucho deseo de leer y conocer un poco más, pero también con muchas dudas sobre cómo ingresar a un universo tan grande (la literatura tucumana) y confuso para ellos. Iban a la Feria del Libro, al FILT (Festival Internacional de Literatura de Tucumán), al Mayo de las Letras con ganas de leer, pero sin conversar con alguien que les dé un poco de sentido a sus dudas. Este producto comunicacional es para ellos: gente, joven en su mayoría, que no es de la escena literaria y preferiría preguntarle a ChatGPT antes que a un ser humano sobre autores tucumanos. Queríamos combatir algo de eso: acercar a través de celulares la experiencia lectora de gente que sabemos que lee a otros tucumanos. El deseo siempre fue aprovechar el espacio para volver a poner en valor las lecturas de libreros, editores, escritores y aficionados. Lo humano, al fin y al cabo”, comentó Martina Palavecino Bó. Martina es Licenciada en Letras egresada de la UNT, maestranda en Estudios Literarios de Frontera en la UNJU e integrante de la cátedra de Literatura Argentina I de la UNT. Además, trabaja en la Fundación MxM.
“En 2019 empecé a trabajar como librera y el oficio me puso en un lugar privilegiado para ver cómo la gente se vincula con los libros, con los productos culturales. Hoy como docente también estoy en primera fila frente a un escenario lleno de desafíos: el avance vertiginoso de las nuevas tecnologías y la IA. En ambas ocasiones pienso mucho en el consumo de información, de lecturas. Ahora todo está al alcance de un click, pero ¿qué pasa con el libro físico y dónde quedan aquellas voces emergentes que buscan hacerse un lugar en un universo tan vasto como es el literario? Eso me pregunto constantemente. Por eso decidí iniciar esta encuesta con Martina, para volver a las bases del contacto con el otro, para dejarse interpelar y estimular por las recomendaciones de quienes saben. Formar parte de este proceso, sin dudas, fue una experiencia muy rica y estoy segura que es un camino que recién empieza”, reflexiona acerca del origen del proyecto Andrea Morales. Andrea es profesora en Historia egresada de la UNT, docente de nivel medio y coordinadora de un club de lectura en la ciudad de Yerba Buena.
“Creemos que, más allá de nuestra curiosidad y deseo, esto nunca hubiese sido posible sin el respaldo de Gerania Editora, uno de los espacios que les da voz a autores tucumanos, y que apostó por nuestra propuesta de trabajo. En tiempos de desguace y desprestigio de las áreas culturales y de las ciencias sociales, este tipo de iniciativas contribuye a seguir sosteniendo espacios de resistencia y puestas en valor del componente humano en ellas”, resaltaron las autoras de la encuesta respecto a la editorial que sustentó el proyecto.
-Cuál fue la metodología empleada para la encuesta y por qué se optó por esa modalidad? ¿Recibieron críticas acerca del procedimiento? ¿A qué apuntaban estas objeciones?
-Andrea: la metodología empleada fue cualitativa y cuantitativa. Cualitativa porque necesariamente apuntamos a experiencias de lectura, y cuantitativa porque el procesamiento final respondió a la sumatoria de puntos que iban en aumento de acuerdo a la frecuencia de la mención. Nuestra decisión más cuestionada fue la de comunicación, pero sabemos muy bien que ese formato es reconocido rápidamente por quienes no son del mundo de las letras. Ves una lista y comprendés rápido que fue armada con muchas opiniones, es un producto pensado para las redes porque funciona. La realidad es que hablamos con muchísimos referentes muy variados para pedirles su tiempo y lecturas, pero nos costó esfuerzo y varias semanas de seguimiento llegar al número de 45 respuestas. El voto en blanco fue la mayoría y decidimos entender que eso también era una respuesta importante. Un relevamiento de este tipo, contesten 40 o 200 personas no captura nunca la totalidad, sino las experiencias y los gustos de algunas personas. Como punto de partida nos parece positivo. Y todo lo novedoso está sujeto a cuestionamientos, pero no deja de ser una invitación a pensar y, sobre todo, pone al lector en el centro.
-Martina: El primer proceso de nosotras elegir qué y cómo preguntar ya fue desafiante. Hicimos tres preguntas por cada categoría, dentro de las cuales les pedimos que señalen tres libros, tres autores, tres experiencias de lectura que hayan marcado sus trayectorias como lectores. La misma pregunta te obligaba a hacer un recorte chico de un universo muy grande, era todo en trabajo en sí mismo elegir qué responder. Algunas personas decidieron no contestar. Muy pocos expresaron mucha desconfianza con nuestros fines y nuestros métodos: tenían miedo a que seamos tendenciosas. La mayoría sencillamente no se dio el tiempo o no sentían que habían leído varios libros de literatura tucumana. Algunas personas nos informaron que no la contestaron porque no consideran que se escriban buenas cosas en Tucumán. Estos fueron grandes desafíos: cómo mapear gente que haya leído suficientes libros y autores como para sentirse habilitado a recomendar o compartir. Que 45 personas nos hayan dedicado su tiempo y hayan deseado comentarnos sus experiencias como lectores nos parece muy significativo. Los resultados son eso, la valoración de las lecturas de los mismos escritores, editores, libreros, aficionados que sí eligieron participar.
-De los 120 referentes del campo literario que recibieron la encuesta sólo respondieron 45 ¿A qué creen que se debe ese bajo nivel de participación?
-Martina: Nosotras con Andrea no somos personas que ocupemos lugares remotamente significativos en la escena literaria local: no nos conocen y por eso tampoco podían confiar en que deseábamos algo con lugar para todos. Algunos encuestados atinaron a hacernos preguntas antes de decidir si contestaban o no. Algunas dudas y desconfianzas se resolvían hablando. Creo que, revisando las listas de resultados, se nota que hay muchos sellos editoriales, con personas que escriben de formas diversas. Hay ausencias destacadas, pero no fue por decisión nuestra. Quienes sí participaron de la encuesta pudieron expresar su propia mirada sobre las producciones locales. Hay gente con miradas muy distintas que no participó y, quizás por ello, no aparecen reflejadas. No participar era una elección comprensible, pero también, en consecuencia, no permitía incluir otras visiones en el panorama que hicimos.
-¿Cuáles fueron las obras más mencionadas y referenciadas por los encuestados en los distintos géneros? ¿Consideran que hubo sorpresas? ¿Cuáles?
-Martina: Me sorprendieron nombres y libros que para mí son significativos en mi trayectoria como lectora, pero que no fueron votados o no fueron tan mencionados. Lo que falta también nos cuestiona mucho. Cómo algunos nombres tan importantes no aparecieron, algunas escrituras de alto impacto, cómo algunos sellos editoriales no resonaron de la misma manera. Quisiera que se sepa que hay un universo gigante de grandes autores y grandes obras que no aparecieron en las encuestas, pero que deberían ser parte del acervo cultural de la provincia y de nuestras bibliotecas personales.
-Andrea: Antes de realizar el procesamiento, nosotras mismas hablamos de autores y obras que nos parecían ineludibles en la escena tucumana. Muchos de ellos no están nombrados o se los nombra con poca frecuencia. Eso habla de la diversidad de opiniones también. Por supuesto que, volviendo a lo inicial, esta lista no es definitiva ni tendenciosa, todo lo contrario, continúa abierta. Es por eso que la sumatoria de voces es crucial para seguir conociendo de literatura local. Quizás lo que para uno es interesante, para otro es desconocido. El encuentro entre el que recomienda y el que desconoce es el encuentro donde esa información se socializa y posibilita la ampliación de los circuitos literarios.
-Hay distintos juicios y prejuicios respecto a una encuesta de este tipo, desde que es una competencia de egos para los autores hasta que es una jugada de marketing de las editoriales ¿Para qué creen realmente que sirve esta encuesta? ¿Cómo les gustaría que se lea y qué esperan que genere en el campo literario?
-Martina: Creemos que las buenas conversaciones vienen después de la lectura, así que deseábamos incentivar ese primer paso: comenzar a leer. Del campo literario nos interesa invitar a nuevas personas a leer, no deseamos incidir en otros lugares ni ámbitos. La literatura tucumana es un ámbito pujante, dinámico, con voces potentes, con talentos emergentes que avanzan más rápido de lo que uno imagina. Acá las editoriales independientes hacen un gran trabajo, se mueven muchísimo más que en otras provincias. Y aún así encontramos que, fuera de la burbuja de quienes conocemos un poco más de estas dinámicas, hay potenciales lectores con los que todavía no sabemos comunicarnos. No somos vanguardia, pero deseamos probar algo para llegar a nuevas personas.
-Andrea: Se habló mucho de la palabra “ranking”, de lo territorializado y corto del concepto y de este como mala estrategia para comunicar resultados de una encuesta. Creo que quedarse en ese análisis nubla todo lo demás. Para nosotras, más allá de primeros o segundos lugares, preferimos hablar de nombres que resonaron con fuerza y de cómo el acercamiento a esos autores implica acercarse a literatura tucumana. En mis círculos más cercanos hice un sondeo general de cómo cayeron los resultados y es paradójico porque muchas personas que nada tienen que ver con el mundo académico, son las personas que más disfrutaron y vieron en este trabajo una posibilidad de conocer más. Ese era nuestro objetivo.
-Como realizadoras de la encuesta afirman que no les temen a las polémicas –siempre dentro del marco del respeto-que pudieran generar los resultados de la encuesta ¿Cuáles creen que son los debates o discusiones más prolíficos que desató y cuáles les gustarían que se generen?
-Martina: Algo que no vimos surgir tanto, pero que sí fue nuestra primera polémica interna fue la cuestión del gusto social. Los lugares del “ranking” no provienen de nosotras, sino de la frecuencia con la que se valoró a ciertos autores o ciertos libros. Nos contestó gente muy distinta del campo literario, y a través de los distintos grupos sí notamos la recurrencia de ciertos nombres establecidos o con lugares instituyentes. Creo que se está desviando la pregunta sobre los gustos instituidos y socialmente más valorados: nuestra encuesta es un reflejo de una parte del campo, hay discusiones que tienen que darse sobre los cánones personales de los encuestados y lo que uno mismo, nosotras incluidas, reproducimos. Todo lo que surgió en el proceso y a posteriori da muchos ejes a abordar en futuros trabajos. Nuestros, de los curiosos y/o de los insatisfechos.
-Andrea: Me gusta la polémica siempre y cuando todos hablemos de lo mismo. Creo que la crítica puede construir o destruir en iguales proporciones y si bien hubo vistos buenos, guiños y hasta respaldos públicos, también hubo intenciones de deslegitimar nuestro trabajo. Sabíamos que la metodología era polémica de por sí e iba a traer repercusiones. Todo es bienvenido, pero en lo personal prefiero quedarme con aquellas que suman a nuestro trabajo y ayudan a acrecentar los circuitos de lectura. Las puertas están siempre abiertas a la discusión respetuosa. Una de las personas encuestadas dijo algo muy atinado en redes: “sabemos que 40 personas no vamos a sacar la teoría del todo, pero al juego nos llamaron y creo que hay un efecto colateral o no que está piola: generar movida”. Eso resume bastante.
- Como lectoras y estudiosas de la literatura tucumana cuáles consideran que son las fortalezas y cuáles las debilidades del campo literario local en la actualidad
-Martina: Quizás me preocupa la falta de este componente tan primordial: un otro. El campo literario local es tan amplio, tan diverso, que yo como lectora no podía darle sentido de no ser por el contacto humano con más lectores. Cuántos autores habré conocido de la mano de un buen librero, como en la librería Amauta. De hecho, así nos hicimos cercanas con Andrea. Ese vínculo me parece tan significativo: la complicidad y sociabilidad de las lecturas, no cerrarnos sobre nosotros mismos.
Como gran fortaleza, la bibliodiversidad. Acá en Tucumán tenemos grandes y distintas editoriales, muchos eventos, corredores literarios con otras provincias, muchísima diversidad de géneros, temáticas y estéticas. Tenemos gente que tiene el deseo de ser identificados primero como tucumanos y después como cualquier otra etiqueta, como también personas que reclaman líneas más universales, a quienes lo local no los interpela de la misma forma. Y, en todas estas líneas, encontramos grandes escrituras de muchísimo valor. Tenemos la posibilidad de no elegir uno u otro, sino de desear todo, leer todo, valorar todo. Quizás el primer gesto contra la colonialidad es romper la dicotomía, pienso. Creo que eso también expuso la polémica: hay muchas producciones de gran valor distintas entre sí, no tiene que haber un camino único para la lectura.
-Andrea: Como fortaleza pienso que lo fundamental es ver cómo creció la literatura tucumana las últimas dos décadas y la cantidad de voces emergentes que hoy se animan a publicar y a participar de eventos provinciales y nacionales. Es muy valioso ver cuántos poemarios salen de las editoriales independientes, cuantos festivales congregan a personas de todas las edades que tienen en común el gusto por lo literario. A mí eso me llena de esperanzas. En tiempos donde todo es rápido, donde detenerse es “quedarse atrás”, la literatura invita a detenerse en el texto, a explorar otros sentidos, a descubrir mundos nuevos. Que Tucumán siga siendo el nido de tantos escritores habla muy bien de nosotros. No quiero hablar de debilidades sino de desafíos. Que la literatura tucumana deje de ser el nicho de unos pocos es responsabilidad de todos. Que se elija leer en clave federal y local es una tarea que nos compete a todos por igual. Ir a una librería y elegir los best seller que se imprimen en Buenos Aires por cientos y cientos de ejemplares es una decisión política, como también lo es elegir un sello independiente y un libro de cuentos de un autor tucumano. En esa decisión entramos nosotros.
Rankings: los autores más destacados de la literatura tucumana contemporánea
Los resultados de la encuesta fueron dándose a conocer de forma progresiva a lo largo de tres semanas a través de un ranking para cada género (poesía, narrativa y no ficción) con una breve reseña acerca de los autores mencionados y sus obras más destacadas. Aunque el relevamiento tiene un sesgo generacional, ya que se circunscribió a obras publicadas desde el año 2000 a esta parte, el resultado fue un mapa diverso donde conviven autores pertenecientes a distintas generaciones (incluso escritores ya fallecidos con reediciones y obras inéditas publicadas en los últimos años), con diferentes estilos y libros de muchas editoriales, tanto de la provincia como del mainstream literario. Así quedaron conformados los tres rankings:
Poesía
1 - Inés Aráoz
2 - Denise León
3- Luciana García Barraza
4- Pablo Romero
5- María Belén Aguirre
6- Gabriel Gómez Saavedra
7- Sylvina Bach
8- Ezequiel Nacusse
9- Roberto Reynoso
10- Marco Rossi Péralta
11- Sofía de la Vega
12- Priscilla Hill
13- Juan E. González
14- Manuel M. Novillo
15- Guadalupe Valdéz Fenik
Narrativa (novelas y cuentos)
1- María Lobo
2- Diego Puig
3- Verónica Barbero
4- Eduardo Rosenzvaig
5- Máximo Chehin
6- Juan Carlos Cabaleiro
7- Pablo Donzelli
8- Felipe Quiroga
9- Blas Rivadeneira
10- Hugo Foguet
11- Sofía De la Vega
12- María José Bovi
13- Mercedes Chenaut
14- Fabián Soberón
15- Leopoldo Silva
No ficción (periodismo narrativo, ensayos, investigaciones académicas)
1- Exequiel Svetliza
2- Pedro Noli
3- Soledad Martínez Zuccardi
4- Carmen Perilli
5- Patricio Dezalot
En cuanto a las obras, estos son algunos de los títulos que se destacaron en la encuesta en cada género:
Narrativa: El interior afuera (María Lobo, Qeja Ediciones), San Miguel (María Lobo, Qeja Ediciones), 3x2 (Diego Puig, Gerania Editora), It Girl (Diego Puig, Gerania Editora), Vírgenes Infinitas (Diego Puig, Colección Mulita), Nadar sin Luz (Diego Puig, Milena Cacerola), Aquí se restauran vírgenes y niños (Verónica Barbero, Gerania Editora), Obsidiana (Verónica Barbero, Gerania Editora), La espalda de la libertad (Eduardo Rosenzvaig, La Papa editorial), Rio de Gelatina (Eduardo Rosenzvaig, La Papa editorial), Salir a la nieve (Máximo Chehin, Fundación El Libro), Cuadra (Máximo Chehin, Bajo la Luna), Masacre en Lastenia (Juan Carlos Cabaleiro, EDUNT), Jugo (Pablo Donzelli, La Papa), Pasar el infiernillo (Pablo Donzelli, La Papa), El ruido que hacen los loros (Felipe Quiroga, Ediciones del Ente Cultural de Tucumán), Chikito (Felipe Quiroga, Falta Envido ediciones), Ibatín (Blas Rivadeneira, Culiquitaca Ediciones), Álbum de figuritas (Blas Rivadeneira, Monoambiente editorial).
Poesía: En la Casa-Barco. Obra reunida (Inés Aráoz, EDUNT), Nostalgias del Imbat (Denise León, EDUNT), Broza (Luciana García Barraza, La Cimarrona), Habla la perdida (Luciana García Barraza, Gerania), Migas o grueso calibre (Luciana García Barraza, Aguacero), Palabras tectónicas (Pablo Romero, Inflorescencia), Ubi sunt (María Belén Aguirre, La Papa), El cielo desde abajo (María Belén Aguirre, La Papa), Era (Gabriel Gómez Saavedra, Falta Envido Ediciones), La escena invencible (Sylvina Bach, Gerania), Orden Doméstico (Sylvina Bach, Gerania), Estrellas al fondo del río (Ezequiel Nacusse, Aguacero), Hora sepia (Roberto Reynoso, EDUNT), Decurso (Roberto Reynoso, Puerta Roja Ediciones), Deshabitación (Roberto Reynoso, EDUNT y Falta Envido), De la boca para afuera (Marco Rossi Peralta, Gerania), Blancas y Plateadas (Sofía de la Vega, Neutrinos), La idea es vivir cerca pero no encima (Sofía de la Vega, Liliputienses), Los ángeles son vacas (Sofía de la Vega, Nebli) La bendición del naufragio (Priscilla Hill, Gerania).
No ficción: La copa del faso y otras crónicas (Exequiel Svetliza, La Papa), Tras un manto de ficciones: Malvinas, relatos en guerra (Exequiel Svetliza, EDUNT), La Carpa. Cuadernos y Boletines de 1944 (Soledad Martínez Zuccardi, compilación, Humanitas), Poetas de Tucumán (1960-1990) (Soledad Martínez Zuccardi y Guillermo Siles, compilación, Humanitas), Improlijas Memorias (Carmen Perilli, Vera Cartonera, de la Universidad Nacional del Litoral), Relatos infieles (Carmen Perilli, compilación, EDUNT), Archipiélagos del Deseo: Una vida de Tere Guardia (Patricio Dezalot, La Cascotiada) Un milagro de lo cotidiano (Patricio Dezalot, La Cascotiada), El horror que persiste (Griselda Barale), Historia de la destrucción de una provincia. Tucumán 1966 (Roberto Pucci).
Polémicas, cruces y debates
Aunque es diciembre y la mayoría llegamos a fin de año con la lengua afuera, muchos se tomaron su tiempo y no le mezquinaron el culo a la jeringa a la hora de opinar sobre los resultados de la encuesta. Algunos escritores, tanto los incluidos en las listas como los que quedaron afuera, se volcaron a las redes sociales para aportar su mirada acerca del relevamiento. Fue el caso de la escritora María Belén Aguirre quien apeló a un renunciamiento a los honores ante una publicación de felicitaciones de parte de la editorial La Papa y aprovechó para cuestionar la jerarquización que propone la muestra: “¡Ay esta encuesta, Pablo y Facu queridos! Yo ya no soy de ninguna parte ni de ningún tiempo; lo dije con eufemismos, lo dije con discreción. Lo digo ahora con la explícitud que evito. (Porque hasta nos han arrebatado la capacidad intelectual de decodificar la ironía). De Tucumán hui sin mirar hacia atrás y sin nostalgia. No valido esta fantochada importada del país que nos domina y nos subyuga y arrasa e interviene sobre la soberanía de nuestros países latinoamericanos. No avalo tampoco la jerarquización generadora de codicia y más codicia, y de frustración y más frustración. ¿Qué quieren que les diga que ya no sepan? Agradezco, claro. Pero a mis lectores. Insisto, me prefiero desterritorializada y destemporalizada, más allá de lo capcioso y utópico de mi deseo. Sobre esto no tuve control. Repito, a mis lectores agradezco día a día. Y a ustedes. Pero ya saben lo que pienso. Pienso. Tampoco puede un escritor ser reducido, en mi aciago caso, al "terror". No soy la Enriquez. Ni quiero. Prefiero ser yo nomás”.
“Prefiero pensarnos como una comunidad creadora, y no como los frutos caídos de una atomización jerárquica. ¿Una de las mejores poetas de los últimos 25 años en Tucumán? Prefiero hablar del llanto de mi madre cuando me confesó que, a causa de los protocolos contra el COVID, destiñó con lavandina ese pullover que tanto amaba. Pero no es del pullover de que pretendo hablar. Es de ella. De su sensibilidad, de su candor. De su poesía. Gracias, muchachos. Yo me bajo de ese tren", continúa el posteo de la autora en su cuenta de Instagram.
También en tono crítico fue la reacción de Marina Rosenzvaig, quien se expresó a través de las redes de eltucumano.com cuando se publicó la nota con el ranking correspondiente a la categoría de narrativa donde figura el nombre de su padre, Eduardo Rosenzvaig, entre los autores más destacados: “Hermoso mi papá en la foto, digo yo, pero él me sopla desde el más allá lo necesario de debatirle a esta propuesta de ranking. ‘Un ranking’ no nos suma en términos políticos y éticos a este Tucumán cultural largamente herido. Reducir la prolífica y diversa literatura de la provincia a 15 destacados, no sabemos tampoco bajo qué criterios, nos empobrece posible y lamentablemente un poco más. Más cerca de las lógicas neoliberales de selección acotada y estratificada donde priman el mercado (que nunca es justo socialmente), su competencia y el éxito individual. ¿No necesitaremos acaso en este momento del mundo sumido en tragedia un mapa que abra el juego, que multiplique, que sume nombres, historias, memorias desde los márgenes impugnando los centros, para acercarnos, para conocernos con mayor profundidad, para pensarnos críticamente y con ello quizás empujar y ayudar a fortalercernos?”.
El escritor y editor Pablo Donzelli hizo su valoración de la encuesta en un posteo de Facebook donde sintetizó su mirada en siete puntos: “1) Mi mamá se puso chocha al verme promediando la lista y eso es fantástico. Y a mí también me alegró suponer que hay quienes me consideran escritor o anhelan que llegue a estar ahí. 2) Una cosa es llegar hasta el final con las reglas del juego y otra es alterarlas. Confío que en este caso se cumplieron hasta el final las premisas que se acordaron desde el inicio. 3) El gran dato, el irrefutable, es que 80 de 120 encuestados no participaron, aquí pierde representatividad y posiblemente validez la encuesta. Ganó el Blanco. La respuesta que más me resuena es que la mayoría se negó a destacar uno sobre otros. 4) Participé en la encuesta, celebro cualquier iniciativa, y discutir la literatura tucumana es bueno. Y aquí mi aporte: No se pueden medir los destacados, menos de un siglo y menos en este siglo que todo cambia de semana a semana y que si a algún destacado de un lugar lejano se le ocurre apretar el botón verde de las bombas, chau pichu. Por lo menos en una sola encuesta, pero un mapa de la región (hacia afuera y hacia adentro) deberíamos tener y por un lugar hay que empezar. Las encuestas (un poco vapuleadas últimamente) y las entrevistas son una gran herramienta. A lo mejor, mayor participación se hubiera obtenido direccionando las preguntas a las obras y no a los autores. 5) Si el objetivo de la encuesta es que se hable, objetivo cumplido. 6) Esta misma encuesta, el tres de enero del año que viene ya estará tapada por los afiches que promocionan la Tercera Feria de Libro de Amaicha del Valle los días 5, 6 y 7 de febrero. 7) Igual, Como dice Bolaño, en el 2666, la volveremos a discutir”.
El muro de Donzelli fue uno de los epicentros del debate. A ese posteo respondieron varios referentes de la literatura tucumana. “Pablo, no sé a qué te referís con el punto 2 ¿podés explicarlo? Y sobre el 3 se pueden hacer otras lecturas, una posible también es la falta de compromiso y de mezquindad a la hora de apoyar iniciativas imperfectas o debatibles pero que desinteresadamente benefician a muchos. Y ponerse en juez sin ver el vaso medio lleno y las posibilidades mientras se insiste en un pequeñismo personal y egoísta que no agranda el juego. La encuesta, con todos sus problemas, es lo contrario a intentar quedarse en el mismo círculo autocomplaciente de los últimos años. Horrible esa sospecha del punto 2”, planteó, picante, el escritor y editor Diego Puig.
“En cuanto a las reglas que mencionas, vaya uno a saber cuáles habrán sido y cómo se aplicaron, por lo menos para quienes nos enteramos sólo del resultado, donde hay algunas presencias y puestos que se corresponden con la calidad y relevancia literarias, mientras que otros casos resultan cuestionables, lo cual suele ocurrir en este tipo de relevamientos. El mapeo al que haces referencia es necesario, pero demanda una rigurosidad mayor, menos sesgada, con más participación (para lo cual, la convocatoria a participar debería ser más convocante y -precisamente- participativa)… soy escéptico con respecto a las posibilidades de un debate: demasiado nicho, demasiada comarca, demasiado pueblo chico”, aportó el docente universitario Pedro Arturo Gómez.
“¿Qué tiene de sacra la literatura que muchos se niegan a rankear? Ahh pero a los concursos literarios, que ni sabemos si los jurados llegan a leer todos los textos, nadie les chilla, ni siquiera cuando son con fondos públicos. ¿Quién decide el valor de una obra? ¿Quién puede escapar de qué otros la valoren? ¿Si se medicase el ego, cuantas personas más hubieran respondido/festejado/agradecido/reposteado? ¿Quién dice que una encuesta refleja la verdad, y que cosa es la verdad? La teoría de la medición incluye el error absoluto y relativo, estamos tarde para descubrir América. Sabemos que de 40 personas no vamos a sacar la teoría del todo, pero al juego nos llamaron y creo que hay un efecto, colateral o no, que está piola, que es generar movida. Por supuesto que habrá mil sugerencias para las próximas encuestas (que espero que se hagan, pero anuales, no cada 25 años, porque ya anoté los autores de la lista que me faltan leer y ojalá le pase lo mismo a otros), pero celebro la iniciativa, me pareció como mínimo divertida y fresca”, expresó la escritora Eugenia Campero.
“Las antologías son planisferios de viejos pintores y sientan color. Alumbró mis lecturas, la historia de la literatura tucumana del siglo XX Octavio Corbalan (Ed. FYL) y, la de su continuador, Pablo Toblli del XX y XXI, de la Ed. F. de las Artes creo. Placentero desburre y apertura de caminos. La encuesta se despierta como una encrucijada, termometro, catalejo y qué más. Cuándo publican una encuesta con los matices de Bourdie. Solía explicitar su orfebrería. Vi historizar, a su manera, a lectores lúcidos mientras me contaban sus lecturas. Messi y los Foguet, en prosa y narrativas, subieron el estandarte del otro del lector. Cómo Silvio, nada de recursos facilongos. Me sumo a lo que amplíe nuestra admiración. Pancho Galindez, Claudio Piermarini, José Luis Conde, Ale Nicolau, Alfredo Araoz, Ricardo Freire, Nacho Barrionuevo, Nico Aráoz, por nombrar algunos que también son leídos. Andón andón firulero. Aperturas. Lean a Pablo Donzelli, tiene todo avalado con sus huellas tucumanas y santiagueñas”, sumó el escritor Máximo Olmos.
La encuesta, sin duda, parece haber sacudido el avispero de la literatura tucumana y despertado de la modorra su faceta polemista. Esto recién empieza, queda mucha tela para cortar todavía.