En al aniversario 29 del asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, recordamos la emblemática fotografía del futbolista que aprovechó su pasó por Atlético Tucumán para pedir justicia.
"Sin justicia no hay democracia"
Este domingo se cumplen 29 años de un crimen que marcó un antes y un después en el periodismo argentino: el macabro asesinato del periodista gráfico José Luis Cabezas, cuyo cuerpo aparecía calcinado en un auto en General Madariaga, después de haber sido secuestrado de sus vacaciones familiares en Pinamar.
“No se olviden de Cabezas” fue la frase cabecilla de lucha con la que se identificó la prensa en la última parte del siglo XX en Argentina. Fue un crimen tan llamativo y repudiado que por primera vez unía sectores de todo tipo en nuestro país en un pedido colectivo de justicia. Cabezas era reportero gráfico de la revista Noticias, y con su cámara de fotos se dedicaba a investigar hechos de corrupción y narcotráfico en Buenos Aires. Un tiempo antes de su asesinato, había disparado su obturador contra Alfredo Yabrán en una playa de Pinamar, específicamente en el balneario Marbella (Valeria del Mar). Yabrán era un empresario argentino de perfil bajo cuyo rostro era desconocido, pero señalado como un engranaje central en una red mafiosa que operaba a través de diversas empresas en la Argentina de los 90.
Tras la divulgación del rostro de Yabrán, Cabezas fue cruelmente asesinado. Esta muerte que sigue resonando como una afrenta a la libertad de prensa hasta el día de hoy, fue señalada por muchos como una clara muestra de la impunidad con la que pretendían manejarse los sectores poderosos del país durante la década de los años 90. En el año 2000, el empresario se quitó la vida, eliminando la posibilidad de ser enjuiciado.
Poco tiempo después del homicidio de Cabezas, fue un joven destacado en el deporte quien enarboló una emblemática fotografía en pedido de justicia por el periodista porteño. Se trata de Mauro Amato, quien para entonces tenía poco más de 20 años y jugaba para Atlético Tucumán: “Sin justicia no hay democracia” rezaba la camiseta que mostró Amato después de marcar un gol.
No fue esta la única vez que el deportista mostró su inclinación hacia la justicia social, pues en 1999 mientras Tucumán era gobernado por el genocida Antonio Domingo Bussi, el delantero de Atlético celebró un gol con una remera negra que decía “Aguanten las madres”, situación que le llevó a una pelea familiar por algún tiempo.