Fue la primera paracaidista en realizar saltos comandados en Tucumán y marcó una época. Un pedacito de su historia fue rescatada por Mauricio Lamontanaro y compartida en su página de Facebook creada para reconstruir la historia de los tucumanos.
Antonia Diaz, foto Mauricio Lamontanaro.-
Detrás de cada foto antigua, de cada archivo olvidado y de cada recuerdo familiar, Mauricio Lamontanaro encuentra una historia. Y no cualquier historia: aquellas que, por distintas razones, quedaron fuera de los libros. En diálogo con eltucumano.com, contó cómo nació este proyecto que hoy conecta a cientos de tucumanos con su propia identidad.
“La página surgió casi de manera natural, a partir de mi interés por la historia de Tucumán, especialmente esas historias que no siempre aparecen en los libros o en los medios. Empecé compartiendo fotos antiguas y relatos, pero con el tiempo me di cuenta de que lo más valioso no era solo la imagen, sino las historias humanas que hay detrás”, explicó.
Ese enfoque marcó el rumbo de su trabajo: ir más allá de la imagen para reconstruir vivencias, protagonistas y momentos que forman parte de la identidad tucumana. “Me interesa rescatar eso: vivencias, protagonistas, momentos que forman parte de nuestra identidad, pero que muchas veces quedan en el olvido”, agregó.
Uno de los casos que mejor refleja ese espíritu es el de Antonia Díaz, una mujer pionera en el paracaidismo cuya historia sorprendió a muchos. “La historia de Antonia Díaz es un claro ejemplo. Es una historia enorme, de una mujer pionera, que, sin embargo mucha gente no conocía. Cuando la descubrí, sentí que había que contarla. Hoy la idea es seguir por ese camino: poner en valor la historia tucumana y darle visibilidad a quienes fueron parte de ella”, sostuvo.
El proceso de reconstrucción no es lineal. Muchas veces comienza con una simple imagen o un dato aislado, que luego se va completando con investigación y el aporte de la comunidad. “Las historias van apareciendo de distintas maneras. Muchas surgen de investigar fotos antiguas, diarios antiguos, archivos y documentos que voy encontrando. Pero también hay algo muy importante: la gente. A partir de las publicaciones, muchas personas se empiezan a acercar, a compartir recuerdos, datos, o incluso historias propias o de sus familias”, detalló.
En el caso de Antonia, todo confluyó: archivo, investigación y contacto directo. “Fue una combinación de todo eso: una imagen, un dato, y después el contacto directo que permitió reconstruir la historia completa. Creo que Tucumán tiene un patrimonio enorme en historias, solo que muchas todavía no fueron contadas o quedaron en el tiempo. Y un poco mi rol es ese: encontrarlas, reconstruirlas y compartirlas”, afirmó.
Sin embargo, esta historia tuvo un condimento especial: fue la propia protagonista quien dio el primer paso. “En este caso fue un poco distinto. Antonia misma se contactó conmigo porque conocía la página y el tipo de contenido que comparto. Me escribió con la intención de que su historia se conozca, justamente porque sabe que la página tiene llegada y que está enfocada en rescatar nuestras raíces tucumanas”, contó.
A partir de ese mensaje, comenzó un trabajo minucioso para darle forma al relato. “A partir de ese primer mensaje empecé a trabajar su historia, a ordenar la información y a darle forma para que pueda llegar de la mejor manera posible a la gente. Creo que eso también es lo más valioso: que las propias personas confíen en este espacio para contar su historia y no dejar que se pierda con el tiempo. Y lo de Antonia es un claro ejemplo de eso, una historia enorme que merecía ser escuchada”, remarcó.
El trabajo de Mauricio lo ayuda a que pueda dedicarle gran parte de su día a este hobby "Trabajo en una panadería, en turno nocturno, desde las 11 de la noche hasta las 7 de la mañana, en la parte de preparación de pedidos. Cuando llego a casa, descanso un poco, pero ya cerca de las 10:30 o 11 de la mañana arranco con esto: escribir, investigar, restaurar fotos y reconstruir historias”, relató.
La pasión de Mauricio es total: “Hoy le dedico muchas horas por día, tranquilamente unas 7 u 8 horas, porque es algo que realmente me apasiona. Siempre me interesó la historia, y siento que en Tucumán hay un patrimonio enorme que no siempre se cuenta o no tiene la visibilidad que merece. La idea es justamente esa: rescatar esas historias, darles lugar y hacer que las nuevas generaciones se conecten con sus raíces”.
Ese trabajo, además, muchas veces se construye colectivamente. “Por ejemplo, hace varios días vengo trabajando en una publicación sobre los ingenios azucareros de la provincia. Estoy recopilando y escribiendo los nombres de casi 100 ingenios que existieron en Tucumán, y hasta ahora logré reconstruir una lista de alrededor de 65. Lo más valioso es que ese trabajo también se construye de manera colectiva, gracias al aporte de los mismos seguidores de la página, que suman datos, recuerdos y correcciones”, destacó.
La historia de Antonia Díaz
Como parte de ese rescate, Lamontanaro compartió un texto que resume la vida y el legado de una mujer que hizo historia en el cielo tucumano:
“1970: la mujer que hizo historia en el cielo tucumano — Antonia Díaz
Hay historias que no nacieron para el olvido.
Hay vidas que, aunque pasen los años, siguen volando.
En una época en la que el cielo parecía tener dueño, Antonia Díaz se animó a desafiarlo. En 1970, se convirtió en la primera mujer paracaidista en realizar saltos comandados en Tucumán. No fue solo un logro: fue un acto de coraje, de libertad, de romper con todo lo establecido.
Entre el ruido del viento y el latido fuerte del corazón, Antonia no solo saltaba… hacía historia. Durante tres años consecutivos fue campeona en su categoría, demostrando que cuando la pasión es verdadera, no hay límites que puedan frenarla.
Hoy, a sus 78 años, sus recuerdos siguen tan vivos como aquellos vuelos. Pero hay algo más fuerte que la nostalgia: el deseo profundo de que su historia no desaparezca.
Pedro Antonio Toscano su instructor, hoy de 83 años, fue testigo de aquellos comienzos. Juntos, como tantos pioneros, formaron parte de una época irrepetible. “Somos pocos los que quedamos de aquellos años hermosos”, dice Antonia, con una mezcla de orgullo y melancolía.
A los 70 años quiso volver a saltar… volver a sentir el cielo en la piel. Pero ya no había un club en Tucumán que lo hiciera posible. Y aun así, no se detuvo. Porque quienes nacen para volar, encuentran siempre una forma: voló en parapente… y fue más allá.
Como si el destino le siguiera marcando desafíos, cruzó la Cordillera de los Andes a caballo, en Malargüe, Mendoza. Otra hazaña. Otra historia. Otra prueba de que su espíritu nunca conoció límites.
Porque Antonia Díaz no solo voló en el cielo… voló en la historia.
Y por eso la compartimos.
Para que su valentía inspire.
Para que su nombre perdure.
Y para que su vuelo siga vivo, en la memoria de todos.
Porque hay historias que no deben terminar… deben seguir contándose.”