La historia de Renata había movilizado a miles de personas en redes sociales. "Con el corazón roto y el alma partida, hoy toca despedirla", confirmó Fernando Pieroni en sus redes sociales.
Renata, la cabra que se convirtió en un emblema de lucha tras ser rescatada en medio de las inundaciones en Tucumán, murió este jueves luego de que su estado de salud se agravara en los últimos días. La noticia fue confirmada por Fernando Pieroni, presidente de la Fundación Planeta Vivo Argentina, a través de sus redes sociales.
“Con el corazón roto y el alma partida, hoy me toca contarles que Renata decidió dejarnos”, expresó el rescatista, quien acompañó al animal desde su recuperación inicial hasta sus últimos momentos. Según detalló, la cabra fue sometida a una operación de urgencia, pero horas después su cuerpo no resistió.
Renata había sido encontrada enterrada en el barro durante varios días, en el contexto de las inundaciones que afectaron a distintas localidades tucumanas. Su rescate y evolución generaron una fuerte repercusión, con miles de personas siguiendo de cerca su recuperación y destacando su capacidad de sobreponerse a una situación extrema.
En su despedida, Pieroni recordó el vínculo que había construido con el animal y el impacto que generó su historia: “Soñaba con verla correr libre en el campo, disfrutando la vida que tanto merecía, pero su cuerpito cansado eligió descansar”.
También la definió como “una luchadora incansable”, y remarcó que dejó “una huella imborrable en el corazón de todos los que conocieron su historia”. El proteccionista había viajado desde Buenos Aires hacia Tucumán para colaborar con el rescate de animales afectados por el agua y el barro durante el temporal.
Durante su recuperación, Renata recibió cuidados intensivos. Pieroni le había construido un carrito para facilitar su movilidad y la sometió a sesiones de fisioterapia debido al daño que presentaban sus patas tras haber permanecido sumergida durante horas.
A principios de abril, el rescatista había destacado el lazo especial que los unía y había iniciado los trámites para trasladarla a su fundación en Buenos Aires, con el objetivo de continuar con su rehabilitación.
“Nos dejas un dolor inmenso, pero también la tranquilidad de haberte dado amor, cuidado y dignidad hasta tu último momento”, escribió en su mensaje de despedida, donde también agradeció a Renata “por enseñarnos a ser más animales y menos humanos”.