Tiemblen: volvió Augusto Bellido, Tucumán Paranormal, a compartir con eltucumano sus historias escalofriantes sucedidas por los mismos lugares que ustedes y nosotros (y ellos) transitamos. En esta oportunidad, la historia de Mario ocurrida bajo la llovizna: "Me pasó en la ruta 307 bajando del cerro". Presten atención, por favor, a lo que relata el hombre.
Tiemblen: volvió Augusto Bellido, Tucumán Paranormal, a compartir con eltucumano sus historias escalofriantes sucedidas por los mismos lugares que ustedes y nosotros (y ellos) transitamos. En esta oportunidad, la historia de Mario ocurrida bajo la llovizna: "Me pasó en la ruta 307 bajando del cerro". Presten atención, por favor, a lo que relata el hombre.
"Emprendí mí viaje con mí hijo mayor cerca de la medianoche hacia Tafí del Valle. Ya circulando por la ruta 307 comenzamos a experimentar cosas no habituales y algo que nunca nos pasó. Yo bajé unos minutos pasando el monumento del Indio. Estaba lloviznando y hacía frío", narró Mario.
"Cuando íbamos en el tramo de la ruta 307, en el lugar donde está la imagen de la Difunta Correa (y en donde comúnmente ponen velas) esa noche todas las velas estaban encendidas. Fue tan grande mí asombro que le comenté a mí hijo, con tono irónico y sarcástico: '¿Cómo mie... están prendidas las velas estando con neblina con frío y corriendo viento?'", le preguntó.
"En ese momento nos apedrearon en la ruta y una piedra de grandes dimensiones cayó cerca de mi vehículo. Tuve que pasarle por encima debido a la mala visión por la neblina rompiendo el caño de escape de mi auto. En ese momento sentí un escalofrío inusual y supe que no fue coincidencia. Costó llegar a Tafí esa noche, por el clima. Nosotros ibamos a buscar a mí esposa para traerla de regreso a nuestra casa en la ciudad", expresó el hombre que tiene casa en los Valles.
"Llegué con el auto que sonaba como lo de un TC 2000. Llegamos a nuestra casa y volvimos esa misma noche. Emprendimos el regreso tipo 3 de la madrugada. Ya estándo de regreso, hice una parada en la estación de servicio de El Mollar y seguimos viaje Unos kilómetros más adelante, pasamos por la primera casa que vende productos regionales, la que tiene una figura grande de la Pachamama. Minutos después de viaje, yo pude ver en una curva, en una especie de pequeña tribuna al costado de la ruta la figura de un joven sentado en la oscuridad", estremeció.
"Estaba en cuclillas de bermuda blanca y chomba celeste, lo recuerdo muy bien y ante el asombro de mí familia debido al clima eso no era normal. Yo lo iluminé con la luz de mí auto y vi su rostro sonriente. Supe de inmediato que no era terrenal semejante episodio. Mi espíritu testificó eso y de la nada comencé a llorar. Oramos los tres y nos dijimos los tres que lo que vimos: 'No, no es normal'", relató.
"A la semana siguiente en nuestro Tafi del Valle, charlando con los vecinos, le contamos de nuestra experiencia aquella y nos contaron que se trataba de Erick, un joven que perdió la vida en el año 2014 bajando en su patineta, y que falleció porque lo embistió un vehículo", reveló Mario.
"Desde que vimos su aparición, vi y contemplé su patineta al costado de la ruta, junto a una gruta en su memoria y alzamos plegarias en su nombre siempre. Envío este relato que pasó en la ruta 307 bajando del cerro".