El boxeador taficeño estuvo a punto de colgar los guantes tras la depresión que le ocasionó la muerte de su entrenador y hoy regresa al cuadrilátero. La historia del Hueso Duro de la Villa Obrera, el anhelo de un título mundial y las revanchas de la vida. Por Exequiel Svetliza.
Hay golpes en la vida, tan fuertes, como si la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma. Golpes que abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte, decía el poeta César Vallejo. En su carrera como boxeador profesional, el tucumano Roberto Godoy nunca besó la lona ni conoció hasta ahora la derrota. Pero el año pasado la vida le dio una trompada que le sacudió los cimientos del espíritu. Fue un terremoto interno; una debacle existencial que casi lo pone de rodillas y lo lleva a colgar los guantes. Esos mismos guantes que volverá a calzarse este sábado, más de un año después de su última pelea, para buscar una revancha justo ahí donde comenzó a edificar su sueño de una vida mejor para él y los suyos. Esta noche, cuando se suba al cuadrilátero de la Asociación Folclórica de Tafí Viejo, el Hueso Duro de la Villa Obrera levantará por un instante la vista al cielo para rendirle tributo a su mentor y recordará la sabiduría de sus palabras. Cuando se mida con el peruano Yordan Huanca, volverá a confiar su destino a la precisión y velocidad de sus puños, pero no estará sólo en esa batalla.
En la tercera parte de la saga de la película Rocky, Mickey, el querible entrenador del “El Semental Italiano”, muere de un infarto después de la derrota de su pupilo contra el bestial Clubber Lang. A partir de ese momento, todo lo que hará Rocky arriba de un ring será en memoria de su viejo maestro. Hay veces en que la realidad se empecina con parecerse a la ficción. La noche del 14 de marzo de 2025 en el Club Villa Luján, Roberto Godoy vencía por puntos con solvencia al jujeño Maximiliano Daza y lograba un invicto de siete peleas que lo consolidaban como una de las grandes promesas del pugilismo tucumano. Abajo del ring y peleando su propia pelea contra el cáncer, su entrenador Miguel Nasul lo veía alzar los brazos en alto y dar otro paso firme en su carrera por el título. Apenas unos días después, el hombre que formó a varias generaciones de boxeadores locales se despedía de este mundo. Y para Godoy esa fue una mano de nocaut.
Roberto Godoy junto a Miguel Nasul
“Desde ahí que estoy parado… Esa noche, él ha ido así, enfermo como estaba, a Villa Luján, estuvo abajo del rincón, viendo la pelea, y un par de días después falleció. Él ha sido como un padre para mí, me ha enseñado todo lo que sé y me acompañó siempre. La última vez que me junté con él, me ha dicho que le meta para adelante, que todo se iba a ir encaminando para mí… pero yo ni trabajo tenía. Desde entonces estuve medio bajoneado, no sabía si seguir… La verdad que pensé en dejar todo porque él era el que me empujaba todo el tiempo para seguir adelante”, confiesa el taficeño de 29 años.
Roberto empezó a boxear a los 19 años en el gimnasio de Nasul en el barrio de Villa Luján. Como muchos otros jóvenes de origen humilde, buscaba en el deporte de los puños no sólo una forma de descargar broncas y frustraciones, sino también una forma de pelearle a una vida colmada de privaciones. Nasul le inculcó la técnica, pero su enseñanza trascendía el espacio que delimita un cuadrilátero: “Miguel era alguien que te preparaba para la vida, no solo para el boxeo. Yo antes capaz que salía de joda, pero el boxeo me ha cambiado… He dejado todo, no tomo, no fumo, no salgo… El boxeo te saca de los vicios que podés llegar a tener y a mí me ha ayudado mucho. En todos los años que yo he entrené con él nunca me ha cobrado nada. No sólo a mí, él era alguien que ayudaba a muchos chicos, era como un padre para todos, siempre te aconsejaba y te acompañaba”.
Si hay algo que Nasul le enseñó es el sacrificio. Los días de Roberto arrancan con la espesura oscura que precede a la salida del sol en la Villa Obrera. Antes de las cinco de la mañana se despide de Micaela, su mujer, y de su hijo de cuatro años Joel, para ir desde Tafí Viejo a San Miguel de Tucumán donde se somete al entrenamiento físico. A las siete, ya está de vuelta en Tafí Viejo para ir a trabajar en el municipio donde realiza tareas de mantenimiento. A las 13:30 sale de laburar y va a su casa a almorzar con su familia y a las 15:30 ya sale de nuevo para el gimnasio para guantear a la orden de Guillermo Robles, su nuevo entrenador. Una rutina que se repite sin descanso de lunes a viernes y que continuará los sábados por la mañana corriendo casi 20 kilómetros desde su casa hasta El Cadillal.
“Tenés que acostarte temprano y levantarte temprano, tenés que entrenar cansado, con sueño, con calor, con frío, con lluvia… si vas a un cumpleaños, no podés comer nada… Esto es así, tenés que tener mucha disciplina, pero yo no tengo drama, me gusta entrenar y estar al 100% para darle un buen espectáculo a la gente que va a verme pelear. Al boxeo lo veo como una forma de sacar adelante a mi familia y que a mi hijo no le falte nada. Hago esto para que a nadie de mi familia les falte nada y que el día de mañana puedan tener su casa propia”, reflexiona mientras de fondo se cuela el canto de un gallo.
Cuando empezó a hacer sus primeras armas en el boxeo, Roberto se distinguía por su físico fibroso y magro. Era tan flaco que Carlos Sánchez, su padrino, lo bautizó como “Hueso Duro”. Con sus primeras peleas en el boxeo profesional demostró esa rudeza, hoy Roberto “Hueso Duro” Godoy es un hueso demasiado duro de roer. Admirador del estilo vistoso de Floyd Mayweather Jr.y Sugar Ray Leonard, se fue destacando por una técnica boxística refinada. Roberto es preciso atacando y escurridizo a la hora de defenderse: “Soy un boxeador con recursos, me gusta moverme, pegar y que no me peguen. Siempre salgo a boxear y creo que el nocaut es un accidente, algo que sale de improvisto. Estoy muy bien preparado para esta pelea. Mi rival, Yordan Huanca, es un boxeador muy fuerte al que le gusta ir al frente todo el tiempo. Va a ser una pelea bastante entretenida”.
El de este sábado no será un combate más para el Hueso Duro, la pelea no sólo marcará su regreso a los cuadriláteros más de un año después, sino que será la primera vez que, cuando mire a su rincón, no se encontrará con la templanza y la sabiduría de la mirada de Miguel Nasul: “Esta es mi primera pelea sin mi entrenador y va a ser dura por eso. Cuando estaba él, una vez que yo llegaba a la esquina, lo escuchaba y hacía siempre lo que él me decía y sacaba la pelea adelante. Miguel era alguien que tenía mucha cabeza para la parte técnica de la pelea, era un estratega que sabía mucho. Me acuerdo que él se ponía a ver cualquier pelea y, con solo ver el primer round, ya sabía quién iba a ganar… era increíble”.
“Llego muy bien preparado a esta pelea y vamos a dar un buen espectáculo. Estoy bien física y mentalmente. Hoy estoy rodeado de muy buenas personas, ha quedado Rolo (Marín) que me está guiando y siempre ha sido muy bueno conmigo. Además, va a ser mi primera vez peleando en Tafí Viejo, siempre he peleado de visitante y ahora me van a poder ir a ver mi familia y mis amigos. Esa va a ser una linda experiencia, algo que me va a dar un poco más de fuerza y que me motiva aún más”, adelanta las sensaciones que le esperan una vez que pise el cuadrilátero de la Asociación Folclórica de Tafí Viejo y vea a su gente alentándolo. El boxeador de la Villa Obrera sabe que no estará solo. Ni esta noche ni nunca.
Como una forma de seguir de pie antes los embates feroces de la vida, Roberto Godoy se subirá otra vez a un ring esta noche y lo hará con su maestro alentando desde el cielo y un objetivo muy claro en su horizonte profesional: “Quiero ganar la pelea para dedicársela a él, a esta y a todas las peleas que vengan. Si algún día llego con ser campeón del mundo, el título también va a ser para él… Ese es el objetivo de todo boxeador y yo creo que estamos ahí, vamos por buen camino. Cuando ha pasado lo de Nasul, la verdad que quería dejar todo, pero me acuerdo que él me decía que ya estamos cerca y que hay que meterle para adelante. Hoy tengo que seguir porque es lo que Miguel quería, él confiaba mucho en mí, ha sido como mi padre y lo que haga en el ring lo voy a hacer por él, para que todo el trabajo que hizo no sea en vano”.
Roberto Godoy durante el pesaje de la pelea
Boxeo internacional en Tafí Viejo
El deporte de los puños volverá a rugir en Tucumán este sábado 25 de abril cuando la Asociación Folclórica de Tafí Viejo (Avenida Constitución esquina Portugal) se convierta en un auténtico coliseo. Knocaut Nigth se denomina el festival pugilístico que contará con boxeo profesional internacional y amateur. Una velada imperdible.
El festival pugilístico arrancará a las 20 del sábado y contará con la conducción del prestigioso presentador Gustavo “La Hiena” Leguiza. Habrá tres peleas profesionales, entre ellas, el esperado regreso a los cuadriláteros del gran exponente de Tafí Viejo Roberto Godoy, el invicto tucumano se medirá con el peruano Yordan Huanca. También habrá numerosas peleas amateurs en distintas categorías.
Entre los combates destacados estarán Nicolás Arias vs Guillermo Lobo, Facundo Paz vs Aquiles González, Benjamín Rodríguez (Tucumán) vs Leonardo Pereira (Brasil), Facundo Figueroa (Tucumán) vs Daniel Moreyra (Brasil), Rodrigo Osores (Tucumán) vs Alexandre Bianchi ( Brasil), Marcos Ahumada ( San Luis) vs Claudio Morzan (Buenos Aires) y Hernán Farías (Tucumán) vs Thalysson Gonçalves ( Brasil).