El exfutbolista ya afuera de la casa aseguró que la va a esperar, mientras que ella, desde adentro, no puede ocultar cuánto lo extraña.
La historia entre Brian Sarmiento y Danelik Galazán sumó un nuevo capítulo cargado de emociones, distancia y contradicciones tras la salida del exfutbolista de la casa de Gran Hermano.
Antes de su eliminación, ambos habían llegado a un acuerdo claro: no avanzar en la relación dentro del reality por respeto a la familia de ella. Esa decisión marcó un límite en medio de una conexión que creció a lo largo de las semanas.
Ya fuera del juego, Sarmiento no ocultó lo que siente. “La quiero un montón, la extraño y espero verla pronto”, expresó en distintas entrevistas, donde además dejó en claro que la esperará afuera: “Sí, obvio. Hay un sentimiento”. "¿La vas a esperar afuera?", le preguntó una periodista a Brian. "Si, obvio. Si, si total. Si porque hay un sentimiento, obviamente, y así que bueno, vamos a ver qué pasa".
Pero mientras él habla desde el exterior, Danelik atraviesa su propia batalla emocional puertas adentro. En una charla con Gladys La Bomba Tucumana, la influencer tucumana dejó en evidencia cuánto lo extraña: “Qué ganas de tenerlo acá, darle besos y estar abrazada… estar parece perro pegado en la esquina”, lanzó, en una frase que rápidamente se viralizó.
El romance entre ambos fue uno de los más comentados de la edición: comenzó con miradas cómplices, siguió con besos que encendieron la casa y tuvo varios intentos fallidos de avanzar en la intimidad, siempre atravesados por dudas, interrupciones o límites personales.
La salida de Sarmiento no solo dejó un vacío emocional en Danelik, sino también un cambio en la dinámica del juego. Antes de irse, él le susurró un mensaje que la hizo llorar y que resumió su vínculo: la alentó a seguir y llegar a la final, prometiendo apoyarla desde afuera.
Sin embargo, el contexto de Brian fuera de la casa no es sencillo. En paralelo a su exposición mediática, enfrenta conflictos con la madre de sus hijas y problemas judiciales vinculados a la cuota alimentaria, lo que suma tensión a su presente personal.
Con el repechaje cada vez más cerca, el nombre de Sarmiento empieza a sonar fuerte como posible regreso. Mientras tanto, la historia con Danelik queda en pausa, sostenida por la distancia, las promesas y un sentimiento que ambos siguen dejando en evidencia.
La pregunta ahora no es solo si él volverá a entrar, sino qué pasará con una relación que, aun separada por las paredes de la casa, sigue dando que hablar.