Con apenas 10 años, Lisandro Miranda Vázquez cautiva al país con su guitarra y su voz. Tras superar una compleja cirugía cerebral a fines de 2023, el niño que eligió los valles calchaquíes para crecer hoy sueña en grande junto a los máximos referentes del género.
Antes de seguir conquistando escenarios, Lichi del Monte dejó una huella imborrable este jueves en los estudios de FM La Tucumana 95.9. Llegó a Moreno 250 acompañado por su mamá Paula, su papá Nicolás, su abuela Rosi y su hermanito menor. Apenas cruzó la puerta, lo hizo con una sonrisa enorme, de esas que parecen iluminar cualquier lugar.
Mientras recorría la redacción, Lichi sacó su guitarra y comenzó a tocar. Lo que ocurrió después sorprendió a todos: los teclados dejaron de sonar, las conversaciones se apagaron y, por unos minutos, el trabajo cotidiano quedó en pausa.
A un costado, sus padres observaban la escena emocionados y no dejaban de agradecer la oportunidad. La humildad de la familia acompaña cada paso de Lichi, un chico educado, respetuoso y siempre dispuesto a regalar una sonrisa.
Minutos más tarde, el productor Franco Carletto los recibió para subir al estudio de La Tucumana de Mañana, donde Ana Pedraza mantuvo una cálida charla con la familia. Allí, Lichi compartió su historia de vida, habló de su amor por la música, recordó el difícil momento de salud que atravesó y contó los sueños que todavía quiere cumplir con su guitarra entre las manos.
Lichi y su papá contaron su historia de resilencia y lucha que llevó a que el pequeño de 12 hoy sea "Lichi del Monte". A fines de 2023. Lo que comenzó como un problema de salud se convirtió en una batalla por la vida. “Le ingresó una bacteria, aparentemente estreptococo, por el ojo y se le hizo un absceso cerebral”, relata Nicolás con la voz cargada de emoción. Lichi tuvo que ser intervenido quirúrgicamente a cerebro abierto y permaneció dos meses internado en el Hospital de Niños.
“La verdad es que nos lo han salvado. Estamos súper agradecidos con la salud pública, con el Hospital de Niños, con todos los médicos”, destaca su padre, subrayando que este difícil proceso “nos ha fortalecido como familia” y hoy permite que Lichi pueda “dedicarse a jugar y a la música, que es lo que más ama hacer”.
El vínculo de Lichi con la música es casi innato. Según su familia, a los 10 meses ya mostraba ritmo con la caja coplera junto a su abuela Rosi. “A los dos años y medio le regalamos una guitarrita… y ya le dio como diez rasguidos de chacarera y cantaba”, recuerda Nicolás, enfatizando que el niño es autodidacta: “Todo solito lo ha hecho, aprendió a tocar la guitarra de oído”.
Esa naturalidad frente al instrumento lo llevó a viralizarse en redes sociales como TikTok e Instagram. Su historia de resiliencia llegó a oídos de grandes figuras. “Ha llegado realmente a grandes artistas como Lázaro Caballero, Cristian Herrera y jugadores de la Selección que mandaron su afecto”. Tras recuperarse, Lichi cumplió el sueño de compartir escenario con sus ídolos en la Serenata a Cafayate. “Estamos enormemente agradecidos con ellos por su generosidad y amabilidad”, expresa Nicolás.
A pesar de su creciente fama, Lichi mantiene la sencillez de un niño de campo. Asiste a la escuela rural N° 336 de Salas, una institución pequeña rodeada de monte. Al contrario de lo que ocurre con muchos chicos de su edad, él afirma con seguridad: “Me encanta ir a la escuela”.
Tan fuerte es su vínculo con su comunidad educativa que, junto a sus compañeros, escribió una canción dedicada a su escuela y a la Fundación Ruta 40, que los apoya. “Mi escuela es la más bonita, que no la puedo dejar… entre quebradas y valles está la escuela rural”, reza una de sus letras. Para su padre, esa es la clave de su felicidad: “Es una infancia hermosa, feliz, y para eso nos esforzamos”.
El futuro de Lichi del Monte brilla con la misma intensidad que su mirada cuando rasguea una zamba. El próximo 23 de agosto se presentará en una chocolatada en Las Talitas, convocado por la Fundación Carita del Sol, con el objetivo de que “otros niños tengan esa motivación de ver a un niño en un escenario y poder soñar también como sueña el Lichi”.
Además, el horizonte musical incluye proyectos profesionales de envergadura. “Este año tenemos la propuesta de poder grabar con Cristian Herrera”, adelanta Nicolás, quien se muestra abierto a cualquier oportunidad que permita que su hijo siga creciendo. “Queremos que Lichi pueda estar en todos los escenarios donde podamos acompañarlo, haciendo música y siendo feliz”.