Opinión

Cuando las alianzas militares son virtuosas

Valioso signo de la solidaridad por la paz en la búsqueda del submarino ARA San Juan.

23 Nov 2017 - 15:52

Argentina recibió la solidaridad de numerosos países que colaboran en la búsqueda.

En marzo de 2003 unieron sus fuerzas de ataque militar a Irak los Estados Unidos, Gran Bretaña y España e iniciaron la invasión guerrera a ese país soberano que –independientemente del régimen que los controlaba- no había amenazado ni declarado la guerra a ninguno de los tres de la coalición. 

Entonces comenzaba, otra vez,  una concepción renovada en el planeta: las alianzas belicosas. Sucedió en las dos guerras mundiales (1914-1918) y (1939-1945). Los dos lados, según desde donde se miraba: los unos y los otros. Los “buenos” y los “malos”.

En el preocupante caso del submarino argentino perdido en las inmensidades del Atlántico Sur podemos ver en funciones la solidaridad internacional. Particularmente la solidaridad expresada por esa especie de cofradía del mar que constituyen los submarinistas.

Más de medio centenar de participantes: barcos y aviones equipados con elementos tecnológicos de avanzada de Francia, Alemania, Estados Unidos, Chile, Uruguay, Gran Bretaña, Noruega, Italia, Colombia, Brasil y Perú sumados a los que dispuso la Armada Argentina y otros sectores militares del país abocados a esa tarea de búsqueda que requiere vigilancia hasta del más mínimo rastro para ubicar al submarino ARA San Juan. A sus 44 submarinistas argentinos de los que aún no se tienen noticias.

Muchas conjeturas, sospechas, apreciaciones fundamentalistas y de seudonacionalismo a ultranza se vienen entrelazando con los comunicados oficiales y la sucesión de informaciones de diversas fuentes. Todo ello sumado a las expresiones de legítima preocupación y los ruegos de múltiples sectores de la comunidad argentina. E internacional.

Entre las primeras,  las críticas porque algunos países intervienen con el aporte de sus barcos, aviones y equipos especiales por razones –dicen-  ajenas a la solidaridad y sólo encaminadas a propósitos que caracterizan su vocación dominante, como EE.UU y Gran Bretaña. Esta visión maniqueísta sólo cabe en la mente de los que privilegian esos fundamentalismos. Tan empeñados en lo suyo que los 44 son “otro asunto”.

Si fuera posible- sólo como ejercicio de pensamiento fantástico- que tirándose al mar y nadando hasta donde se pueda sirviera para salvar a los 44, ninguno de estos opinantes ultra críticos de la colaboración internacional se mojaría un solo dedo del pie.

Carlos Duguech es escritor y periodista especializado en Política Internacional. Actualmente conduce el programa "Paz en el Mundo", por Radio Nacional.  

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