La arquitecta y docente universitaria Graciela Rotella propone alternativas en planificación urbana para que todos los ciudadanos puedan desarrollar sus actividades en los espacios públicos, sin barreras que obstaculicen su vida cotidiana.
En el urbanismo, las buenas intenciones se enfrentan con la problemática del crecimiento vertiginoso de las ciudades. Uno de sus mayores desafíos es la búsqueda de estrategias e intervenciones que posibiliten la regeneración integral de los tejidos urbanos, logrando un objetivo importante, como mejorar la calidad de vida para todos los ciudadanos, cualquiera sea su condición física, de forma autónoma e independiente.
La accesibilidad no sólo es un derecho. En la práctica, favorece la fidelidad de los ciudadanos con la ciudad y sus espacios físicos. A su vez, el derecho a la ciudad supone el derecho a identificarse con ella, a apropiarse aunque sea simbólicamente de sus espacios, de manera fluida, espontánea y creativa. Todas las personas tienen derecho a circular libremente y es su deber reclamar ante las autoridades que las condiciones de la infraestructura satisfagan sus necesidades, en óptimas condiciones de comodidad, seguridad y total autonomía.
Una de las herramientas más importantes para conseguir un espacio público de calidad es la diversidad urbana, entendida como la variedad de actividades económicas y sociales que se pueden generar en el entorno urbano. Por eso, debemos promover el Diseño Universal o Diseño Igualitario, adaptando lo existente a lo razonable. Para conseguir la diversidad necesaria en un determinado entorno, una herramienta muy valiosa es contar con espacios públicos cambiantes, con la suficiente capacidad de adaptación para responder a las diversas actividades que puedan surgir a lo largo del tiempo.
Independientemente del tipo de actividad propuesto, para poder devolver al espacio urbano su carácter de lugar público, es imprescindible reflexionar sobre las características físicas. Para ello será necesaria una dimensión generosa, llamadas bandas funcionales, que posibilitan el desarrollo de múltiples actividades, presentes y futuras.
A la hora de diseñar y planificar el espacio urbano es importante prever elementos arquitectónicos que permitan que el usuario pueda tener distintas percepciones dentro del mismo espacio, lo que enriquecerá considerablemente los diferentes usos que se realicen en él. El objetivo de este Indicador es reducir el número de barreras físicas en el espacio público para garantizar la libre circulación de los ciudadanos. Conseguir un espacio público libre de obstáculos es imprescindible para lograr espacios flexibles.
Para lograr una ciudad accesible, debemos tomar conciencia de la problemática y conocer la conformación de la sociedad, es decir, tomar conocimiento de que hay un sector que, por diferentes motivos, cuenta con discapacidad o movilidad reducida, congénita o adquirida, permanente o transitoria, tercera edad, embarazadas, personas con sobrepeso, niños, personas con carga, personas de baja estatura, etc. Por otra parte y, fundamentalmente, poner en práctica la Ley Nacional Nº 24.314 en sus tres artículos en forma paralela, articulada, conjunta.
Para el éxito de una ciudad accesible igualitaria, inclusiva, es necesario implementar un Plan Estratégico de Accesibilidad. El mismo deberá contar con una programación a corto, mediano y largo plazo, con planteos e intervenciones no individuales o aisladas, sino en forma integral, con carácter preventivo y correctivo, logrando lo más importante que es la cadena continua de
accesibilidad.
En forma paralela, se debe concientizar y capacitar a los profesionales de las áreas técnicas para que puedan abordar y resolver adecuadamente la problemática actual. Otros de los puntos muy importantes en este plan estratégico, es el control de la ejecución de dichas obras. Actualmente no existe un ente de control técnico y el mantenimiento, prevención y conservación de las mismas sostenido en el tiempo.
Lo importante es entender que con pequeños cambios de actitud, se pueden lograr productos, servicios, entornos físicos y arquitectónicos más flexibles y utilizables.
La autora es Arquitecta egresada de la UNT y Magister en Diseño Universal y Ciudades Inteligentes por la Universidad de Jaén (Andalucía,España). Actualmente se desempeña como profesora de la materia electiva Diseño Universal en la FAU-UNT.