opinión

La foto o el video: la guerra de las imágenes en tiempos de interna peronista

El periodista Martín Faciano analiza las repercusiones del acto de Juan Manzur en el Hipódromo, donde recibió el apoyo del diputado Máximo Kirchner, y cómo queda posicionado el gobernador de cara a las elecciones PASO del 12 de septiembre.

25 Ago 2021 - 00:55

Si hay algo que no se puede discutir del acto que el gobernador Juan Manzur encabezó esta tarde en el Hipodrómo de Tucumán, es que las figuras más influyentes de la escena política nacional no van a escatimar ninguna muestra de apoyo hacia el mandatario provincial.

Si bien el mitín vespertino de hoy puede haber tenido los mismos ingredientes que tuvieron cualquiera de los actos anteriores en los que hubo alguna figura de peso político nacional enviando un mensaje para participar de manera remota o haciendo una videoconferencia en vivo, el de hoy ha tenido un condimento especial: las palabras de apoyo que el diputado nacional y jefe del bloque oficialista en la cámara baja, Máximo Kirchner, ha tenido para con el presidente del Partido Justicialista Distrito Tucumán y vicepresidente del PJ a nivel nacional, Juan Manzur.

Aunque en todos los sectores dirigenciales habían surgido expectativas sobre la posible llegada a Tucumán del hijo de “La Jefa”; y luego el vicegobernador Osvaldo Jaldo ofreció en sus redes algunas interpretaciones sobre el no arribo de Máximo a la provincia, lo concreto es que el video que envió el fundador de La Cámpora puso fin a la especulación de la presunta enemistad entre Cristina Fernández de Kirchner y su ex ministro de Salud nacional.

Pero las especulaciones que iban en ese sentido habían empezado a derrumbarse el pasado 13 de Mayo en el mismo escenario que hoy, cuando “Wado” de Pedro, el más kirchnerista de los ministros (acompañado de sus pares Matías Kulfas, Gabriel Katopodis y el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero), se salió del libreto para contar en público sobre una llamada telefónica en la cual la CFK le acababa de  confesar sobre una reunión de reencuentro con el gobernador Juan Manzur. "Estuve con Juancito Manzur hace 15 días. Mandale saludos y decile que sigo teniéndolo como referencia en materia de salud porque Juancito nos sacó de la pandemia cuando era ministro de salud", decía “Wado” de Pedro, citando a la expresidenta, mientras el público presente estallaba en aplausos, de la misma manera en que lo hizo hoy cuando Máximo nombró a la Presidenta del Senado de la Nación.

Sin embargo pareciera que en su afán de debilitar a Manzur, el vicegobernador está obstinado en distraerse de la compulsa actual viendo y reproduciendo en loop el archivo de un programa viejo de TN, donde un coterráneo suyo habla de “un ciclo cumplido” de la jefa espiritual del kirchnerismo. De otra manera, resulta imposible comprender que hoy Jaldo haya cometido el error de poner en duda el apoyo nacional al “1” cuando acababan de poner pie en Tucumán el ministro de Economía de la Nación, Martín Guzmán, y el ministro de Pedro. Con su incontinencia verbal vía Twitter, Jaldo no solo ninguneó a los ministros presentes sino que también hizo más significativo el respaldo a su adversario político, que de otra manera podría haber sido menos contundente.

En la era digital, las imágenes han cobrado una importancia que hasta puede considerarse desmesurada. Mucho más en el marco de esta pandemia en la cual las videconferencias y los Zoom han llegado para quedarse. Y más aún todavía en los micromundos de la política y de las internas partidarias, donde a veces las fotos y los gestos tienen preponderancia incluso por sobre los hechos y los acontecimientos: como el video que Máximo Kirchner filmó para enviar su apoyo a  Manzur hoy; o como la foto que Jaldo no pudo tomarse con el senador kirchnerista Oscar Parrilli cuando fue a pasillear al Instituto Patria. Por eso en las PASO, en Tucumán se definirá si el peronismo será digital o analógico. Por lo pronto, Jaldo tiene 17 días más de margen para  buscar las  fotos que  todavía no pudo conseguir. Hasta entonces deberá cuidar, por lo menos, que no se le vele el rollo.

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