Para comenzar a entender la situación es necesario recordar la historia de estos últimos años de Ucrania, el títere de Estados Unidos, que fue parte de la Unión Soviética hasta su desmembramiento | Por Antonio Leone
Una mujer reza por las calles de Kiev. Foto: AFP
Una primera aproximación al problema nos lleva a decir que Rusia no es la URSS. No hay en este caso una potencia comunista vs. otra capitalista. Ambas son capitalistas pero difieren en cómo se ven a sí mismas y cómo suponen que debería ser el mundo. Una es una potencia que parecía derrotada hace 30 años y que supo recuperar su capacidad científico-técnica y militar y que mantiene una firme alianza con la mayor potencia económica y tecnológica de la actualidad, China, enfrentada también a los EEUU, la mayor potencia militar del planeta.
Para entender mejor la situación es necesario recordar la historia de estos últimos años de Ucrania, el títere de EEUU en este caso, que fue parte de la URSS hasta su desmembramiento. El 25 de febrero de 2010, Víktor Yanukóvich, partidario de mantener los acuerdos con la Federación Rusa, fue electo por segunda vez presidente de Ucrania. El “golpe blando” en su contra comenzó a gestarse en noviembre de 2013, luego de que el presidente rechazara el Acuerdo de asociación con la Unión Europea, que colisionaba con los acuerdos preexistentes. El 22 de febrero los miembros del Parlamento decretaron que el presidente no podía cumplir con sus deberes y ejercieron «poderes constitucionales» para convocar unas elecciones para el 25 de mayo para elegir a su sustituto, obviamente con Yanukóvich y su partido proscritos.
Llegamos así al triunfo de Petró Poroshenko en las elecciones presidenciales de 2014, un político afín a los EEUU. Previo a su elección, se produjeron los alzamientos de las poblaciones de Crimea y Dombás, lo que condujo al enfrentamiento con Rusia. Con los acuerdos de Minsk se reconoció la independencia de Crimea y un estatus de autonomía del Dombás, pero ese acuerdo nunca fue respetado por el gobierno de Crimea. Hace 8 años que la región de Dombás atraviesa una guerra invisible e invisibilizada en la que murieron 15 mil personas, el 80 por ciento civiles. Todos rusohablantes o militantes pro rusos.
El 20 de mayo de 2019 fue electo presidente Volodímir Zelenski, que radicalizó aún más la política de derecha y la represión contra la oposición mientras negociaba el ingreso de Ucrania a la OTAN. Esto es inadmisible para cualquier gobierno de Rusia, ya que significa la instalación de armas de destrucción masiva a 5 minutos de Moscú y controlar un nodo central en la economía rusa. Es análogo a que Rusia o China controlaran el estado de Misisipi en USA.
Desde la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la URSS y contrariando los acuerdos de ese momento, la OTAN viene incorporando aliados que antes pertenecían al pacto de Varsovia y expandiéndose hacia el este, hasta llegar a la misma frontera rusa. No hay, en la política exterior del mundo, incluyendo conflictos o guerras, países, “buenos” ni “malos”. Todos actúan en función de sus intereses económicos o geopolíticos.
Una excepción notable es Cuba, que siendo un país pequeño, pobre y además bloqueado desde hace más de 60 años por la mayor potencia mundial de la historia, tiene permanentes actitudes solidarias con todos los pueblos del mundo. Otra excepción fue Argentina en diversos momentos de nuestra historia, enviando alimentos y productos de primera necesidad a Europa en tiempos de miseria y hambruna Lo fue y en alguna medida sigue siendo, México, que recibió a exiliados y perseguidos políticos de diversas regiones e ideologías, sin ir más lejos miles de argentinos encontraron cobijo en México durante la última dictadura. Y también lo fue Venezuela, brindando combustibles a bajo costo a muchos pueblos y prestándonos 14 mil millones de dólares en el 2004 y 2005, cuando estábamos en default y nadie nos daba ni un vaso de agua.
Tanto Rusia como EEUU se mueven y actúan según sus propios intereses como súper potencias. Pero claramente en este caso hay un país agresor que es EEUU y un país agredido, Rusia; aunque los movimientos de tropas sean en sentido contrario. Si recordamos, en octubre de 1962 el mundo estuvo a minutos de una guerra termonuclear entre estos dos mismos países.
Esto sucedió cuando Cuba y la URSS negociaron un pacto de defensa de la isla, sometida a presiones, desestabilización, intentos de asesinato de sus líderes (Fidel sobrevivió a más de 600 intentos de magnicidio) e inclusive, la invasión por 1.500 tropas mercenarias adiestradas, armadas y apoyadas por la aviación y la marina de EEUU en Playa Girón el 17 de abril de 1961, donde el imperio sufrió su primera derrota en América Latina. En 66 horas el pueblo cubano y las fuerzas revolucionarias, derrotaron a los mercenarios invasores.
Como respuesta al fracaso de Playa Girón, Estados Unidos puso en marcha la "Operación Mangosta" en octubre de 1961. Esta constituía, entre otras cosas, un plan secreto de invasión militar a Cuba, pero ahora de manera directa utilizando el ejército estadounidense. Se planeaba iniciar el conflicto mediante una operación de falsa bandera al estilo del USS Maine que tuviera lugar en la Base Naval de Guantánamo o en las aguas jurisdiccionales de Cuba.
Los servicios de Inteligencia de la Unión Soviética detectan el plan de invasión militar inminente y notifican a Cuba. Ese pacto contemplaba la instalación en la isla de misiles rusos de corto y mediano alcance, capaces de portar cabezas nucleares. Esto ponía en crisis el sistema de defensa yanqui, incapaz en aquellos tiempos de responder eficazmente a un posible ataque desde tan poca distancia.
“El Mundo”, como les gusta denominar los yanquis a las potencias occidentales aliadas, estuvo de acuerdo con ese planteo, aduciendo que esa jugada rompía el equilibrio imprescindible para que ambas potencias tuvieran “destrucción mutua asegurada” en caso de un conflicto nuclear. Sin embargo, los EEUU continuaron implantando bases militares en todo el mundo, llegando a tener hoy 800 que virtualmente rodean a todos los países a los que ellos consideran enemigos.
Hoy, un gobierno fascista que fue apoyado por EEUU y que se hizo cargo de Ucrania en 2014 intenta concretar su ingreso a la OTAN. Eso permitiría implantar misiles en la misma frontera rusa, no a 200 millas como era en el caso de Cuba. Y si en aquel caso todos estuvieron de acuerdo en que no debía romperse el equilibrio, no encuentro razón alguna para que ese principio no sea aplicable en las actuales circunstancias. Si en 1962 el agresor era Rusia, claramente hoy el agresor es Estados Unidos.