OPINIÓN

El milagro de la equidad

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, la politóloga tucumana Inés Palacios reflexiona sobre las posibilidades y oportunidades de las mujeres en nuestra provincia, y el milagro por el que pelea el movimiento feminista.

08 Mar 2022 - 18:53

(Imagen ilustrativa: eltucumano.com)

Ana tiene 29 años. Nació en la periferia. Quedó embarazada a los 16 y abandonó la escuela porque tenía que cuidar a su hija y a su nueva familia. Ana siguió en pareja y con el correr de los años tuvo 3 hijos más. Su pareja le controla sus horarios de salida y regreso de casa, Ana no quiere seguir más en esa relación, pero se quedó sin red de contención. Quiere dejarlo, pero no puede. Lo intentó una vez y le pegó. Ana llamó al 144 y le dijeron que haga la denuncia. Ella no quiere denunciarlo porque teme que la mate. Ana buscó anticonceptivos en el CAPS más cercano a su casa, pero no hay o no le quieren dar porque dijo en varias ocasiones que ya no quiere tener más hijos. Ana consiguió un laburo como empleada doméstica y está lejos de que la formalicen. Tampoco tiene con quién dejar a sus hijos. Intentó dejarlos en el jardín pero no hay vacantes. Ana pensó que si se acerca a algún político tal vez pueden escucharla, sin embargo en el concejo deliberante no hay ni una sola mujer. Todos son hombres y tiene miedo que no la entiendan.

Ana es una ficción y al mismo tiempo una realidad.

Ana es una de las 69.783 argentinas que tienen hijos en la adolescencia1.

Ana pertenece al 16% de mujeres económicamente activas que son empleadas domésticas y que cobran los peores salarios2.

Ana es del 93% de las madres que no consiguen vacantes en las escuelas para sus hijos3.

Ana son todas las tucumanas que se encuentran en un sistema que todavía las oprime y las expulsa.

Ana es una de las 3.700 mujeres abusadas sexualmente de la Argentina4.

Ana podría ser uno de los 251 femicidios5 si no consigue pronto una red de contención que la acompañe.

Ana quiere ingresos propios, quiere trabajar de manera digna, pero a Ana el Estado solo le ofrece un bolsón de alimentos y transferencias monetarias mes a mes para cubrir alguno de los gastos de sus hijos. Ana ve las épocas de las elecciones como tiempos de prosperidad, porque es cuando se acercan los políticos a ofrecerle colchones, camas, entre otras cosas, por su voto.

Ana podría haber terminado la secundaria sin hijos como yo; Ana podría haber estudiado en la universidad con una beca como yo; Ana podría haber aprendido otro idioma en la universidad y haberse ganado otra beca, pero esta vez para estudiar en otro país; Ana podría haber empezado a trabajar de lo que le apasiona a los 22 años como yo; Ana podría haber liderado una política pública para acompañar a otras mujeres. Pero no, no tuvo la excepcionalidad de oportunidades que tuve. Ana podría estar escribiendo esta nota, asentando cada idea que se le antoje decir, no obstante debe conformarse con medir cada cosa que dice delante de su compañero. Podría haber representado a miles de mujeres, sin embargo no puede porque apenas puede autocuidarse.

Para que las oportunidades de Ana y las mías se equiparen es necesario un milagro. Un milagro que miles de mujeres que conforman el movimiento feminista también buscan. Un milagro que requiere de solidez técnica, innovación, creatividad, tenacidad y una mirada a largo plazo.

El movimiento de mujeres de la Argentina y de Tucumán viene alzando la voz hace tiempo por estas cuestiones. Pero todavía nos falta un montón de derechos por conquistar. Nos falta involucrar al sector privado, a los sindicatos y a varios actores más por fuera del Estado. Este 8M nos deseo, a todas las mujeres, una lucha orientada a resultados, a mejorarles la vida a las Ana de Tucumán y de toda la Argentina.


1) ENIA, 2019.

2) EPH, 2021

3) Cippec, 2019

4) Ministerio de Seguridad, 2017

5) Corte Suprema de Justicia, 2020

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