La filósofa y profesora emérita de la UNT, Susana Maidana, advierte que “los discursos y las prácticas sobre el odio tienen cada vez mayor protagonismo” luego de que la conductora de televisión Viviana Canosa acusó de “adoctrinadora” a la docente tucumana Mariana Bonano.
(Foto: Twitter @vivicanosaok)
Los discursos y las prácticas sobre el odio tienen cada vez mayor protagonismo en algunos sectores de las sociedades contemporáneas. Esta vez, esas voces discriminatorias y violentas fueron disparadas en contra de una docente investigadora: la Dra. en Letras, Mariana Bonano, por una comunicadora televisiva que permanentemente usa el insulto y la discriminación hacia quienes defienden derechos.
Su relato manifiesta un profundo malestar hacia la defensa de derechos: de mujeres, colectivos queer, trabajadores, asociaciones de DDHH, sindicalistas, por mencionar solamente a algunos.
Sus “disparos” fueron en ocasión de una clase sobre periodismo que dictaba la Dra Bonano en la Facultad de Filosofía de la UNT, al mismo tiempo que ataca a la universidad pública de gestión estatal. En su clase no escuché difamación alguna sino un análisis sobre el tono y el contenido de un tipo de periodismo violento hacia quienes piensan distinto y que, en el caso de que alguien pueda sentirse discriminado, tiene el derecho de denunciar. Denunciar es un recurso de la democracia.
Para la conductora, la Prof. Bonano es una docente “adoctrinadora” mientras la comunicadora, sin ningún tipo de pudor le dice: “sinvergüenza”. Y agregó: “esta docente quiere que desaparezca”, frase que pone en evidencia su confusión porque precisamente ella ataca a los derechos humanos que fueron los principales cuestionadores de las muertes y desapariciones. ¿Ironía o profundo desconocimiento de la historia de nuestro país?
En otros programas se la escuchó decir, refiriéndose a los movimientos feministas: “Empiecen por darse un baño, depilarse e ir a laburar”. Se burla de cualquier defensa de derechos, del lenguaje inclusivo y demoniza cualquier manifestación que proteja derechos, pero lo más risible e incoherente es que lo hace en nombre de la libertad. Realmente, es inconcebible defender la libertad en términos de ataque personal a quienes piensan distinto. Pareciera que la “libertad de expresión “es patrimonio de esta señora, que insulta al otro, que es su prójimo.
Es grave no comprender la perspectiva de género porque hace mucho tiempo se está investigando y existen muchísimas publicaciones al respecto, que ella no debiera desconocer porque estar frente a un medio, como frente a una clase, es una actividad muy seria y que requiere respeto.
La perspectiva de género, temática objeto de burla de la conductora, es nada menos una herramienta conceptual que muestra que las diferencias entre varón y mujer no son biológicas sino culturales y consisten en una trama discursiva que determina cómo deben actuar y ser hombres y mujeres. Este desconocimiento llevó a la comunicadora a decir que ella es una mujer porque tiene útero y ovarios. Le pregunto, en mi modesta opinión, ¿acaso las mujeres cuyo útero no está en condiciones de parir no es una mujer, según lo ve la comunicadora? En realidad, esta visión de mujer no tenía otro sentido que decirle a una persona que se asume como mujer y madre que no lo es: Florencia de la V. No deja de tener atisbos de agresión y de crueldad inusitadas. Este tipo de “periodismo” que declara ser “objetivo”, o sea neutral, se extinguió con las investigaciones de la Física en las primeras décadas del siglo XX y que luego tomaron las Ciencias Sociales.
No creo que exista objetividad en ningún discurso porque lo emitimos desde nuestra enciclopedia personal, en todo caso, debemos ser guardianes de nuestras propias palabras para no herir al diferente, ni para lastimar ni denigrar.