Lo maravilloso de la lucha estudiantil no es sólo ver a tantes changas y changos luchando por sus derechos, hecho de por sí maravilloso. Por Antonio Leone.
Foto: Camila Godoy para Télam.-
Lo verdaderamente fantástico es ver lo que sistemáticamente nos ocultan los medios dominante: Una generación que reclama su lugar en la sociedad y que lucha por los ideales que siempre caracterizaron a las luchas juveniles: Un mundo mejor para todas, todos y todes.
Una generación que desmiente la prédica venenosa de los comunicadores del desánimo, que únicamente muestran jóvenes copados por el fascismo o por el consumismo.
Es notable tanto la claridad y firmeza con la que defienden acciones y convicciones, así como advertir que las chicas son mayoría entre les voceres y dirigentes; sin duda el resultado de las luchas feministas de los últimos años.
Nosotres, que hace rato que jugamos con la “tera”(*), vemos que la lucha tiene mejores hombres y mujeres en estas filas. Y lejos de que ello signifique que podemos descansar, nos manda a redoblar esfuerzos por ese mundo mejor y acompañar sus luchas. Un mundo mejor que siempre supimos que es posible. Un mundo mejor para todas, todes y todos.
(*) La tera era la última bolilla que jugábamos, era la que más queríamos y sólo la jugábamos cuando íbamos perdiendo las otras.
P.E.: Es notable como la derecha trata de encontrar los nexos entre les jóvenes estudiantes que toman los colegios con el Kirchnerismo o la izquierda y como ponen el mismo esfuerzo en ocultar los vínculos entre “los copitos” o Revolución Federal y Juntos por el Cambio o el fascismo de Milei y Espert.
Desde hace unos días que canto con Violeta Parra:
Me gustan los estudiantes
Porque son la levadura
Del pan que saldrá del horno
Con toda su sabrosura
Para la boca del pobre
Que come con amargura
Caramba y zamba la cosa
¡Viva la literatura!