Opinión

César Pelli, el tucumano de sonrisa contagiosa que fue top five mundial

Se cumplen cuatro años del falllecimiento del que fue considerado uno de los diez arquitectos más influeyentes en la vida de los Estados Unidos. Sus proyectos en su provincia y por todo el mundo: "Siempre fui muy modesto en lo que he buscado".

19 Jul 2023 - 19:55

Se conmemoran cuatro años de la partida de un tucumano que se convirtió en un ciudadano del mundo, pero que jamás olvidó sus raíces. César Pelli (1926-2019) dejó huellas a través de una extensa trayectoria, alcanzada gracias a una longeva y prolífica vida dedicada a la vocación más linda que pueda existir: la arquitectura. Llegó a formar parte del top five mundial de arquitectos y fue considerado uno de los 10 arquitectos más influyentes en la vida norteamericana, durante la década del ’90.

Quizás la clave de su éxito fue la conjunción de varios factores. Por un lado, según quienes tuvieron el privilegio de conocerlo, lo definía su calidad humana, su carácter agradable, de risa fácil y contagiosa, pero de gran capacidad de observación o escucha propia de alguien comprometido con hacer bien su trabajo; mantuvo su humildad, hasta el punto de hablar inglés con acento tucumano, a pesar de haberse instalado en la meca del capitalismo: Estados Unidos. 

Por otro lado, su avidez por superarse e ir más allá de sus límites, incentivado desde su infancia por su madre Teresa Suppa, sobre la que recuerda lo alentaba a: “Ir más arriba del nivel de uno y de lo que exigía la escuela. Vivíamos a media cuadra de la biblioteca de la universidad. Ahí me formé: estudiaba con libros difíciles, llenos de información”. Fue formado en la educación pública: transcurrió la primaria en la Escuela Obispo Molina, a los 11 años ingresó al Colegio Nacional de donde egresó. En 1944 eligió estudiar la carrera de Arquitectura en la Escuela e Instituto de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Tucumán (1939), luego Facultad de Arquitectura y Urbanismo (1952), la que dejó una impronta perdurable por promover el pensamiento abierto y libre y el inconformismo. Pelli siempre aseveró que esta fue la época dorada en la carrera de Arquitectura por la transformación en la enseñanza y alta calidad de sus docentes -entre los que estuvieron Eduardo Sacriste, Jorge Vivanco y Horacio Caminos- al decir: “Fue extraordinaria. Había gran optimismo y energía en la Universidad; fueron años de expansión, había mucho dinero. Muchos europeos vinieron, pero no sólo arquitectos, sino también lingüistas, médicos, pintores. Había mucha riqueza cultural. Por eso llegué a los Estados Unidos increíblemente preparado”. Es así que su trayectoria académica y tesón, le posibilitaron ganar una beca en la Universidad de Illinois, Estados Unidos (1952) y obtener un Master en Architectural Sciences, es decir, un perfeccionamiento de posgrado algo que por esos años era atípico. 

Junto al maestro Sacriste

Me atrevo a decir que otra de las claves de su éxito fue haber trabajado codo a codo junto a su compañera de toda la vida: la destacada Arquitecta Paisajista Diana Balmori, también tucumana. Se instalaron en New Heaven, ciudad próxima a New York y juntos fundaron el Estudio Pelli and Clarke en 1977, en donde Diana lideró grandes proyectos de diseño urbano y arquitectura paisajista, y colaboró en diseños de edificios.

Diana Balmori

Desde entonces y durante más de cuatro décadas, Pelli dirigió su estudio creando obras en casi todos los continentes del globo terráqueo entre los que se destacan muchos edificios que se convirtieron en paradigmáticos a nivel mundial, impulsado por su convicción de que los lugares deben expresar sus raíces locales, culturales e históricas y contribuir profundamente al tejido urbano. Su foco estaba puesto en que: “La sociedad es el destinatario final de todos los edificios. Los ciudadanos tienen derecho a esperar que cada nuevo edificio contribuya a una ciudad mejor y un mundo más humano”.

Su sello de autor son los sobrios rascacielos de arquitectura sustentable, fachadas vidriadas e impronta escultórica. En este derrotero fueron clave las Torres Petronas (o Torres Gemelas) de Kuala Lumpur, Malasia, que marcaron un antes y un después en su reconocimiento internacional. Terminadas en 1998, con sus 452 metros de altura se convirtieron en los dos rascacielos más altos del mundo hasta el año 2003 y en símbolo de “el coraje, la ingenuidad, la iniciativa y el entusiasmo de la nación” de Kuala Lumpur.

Torres Petronas

Cuando le consultaban porqué desarrolló tan escasas obras en nuestro país, el respondía: “Podrían haber muchas más, y en otras provincias. El cepo lo impide. A la política argentina no la entiendo para nada”.  En Argentina se concretaron 9 proyectos del Maestro Pelli ubicados en Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata, Córdoba, Jujuy y Tucumán. Los tucumanos contamos con el Master Plan para la sede Yerba Buena de la UNSTA (2002) y el proyecto del Centro Cívico para descentralizar el poder ejecutivo de Tucumán, que se gestó durante el gobierno de Julio Miranda (1999-2003), pero que era mucho más chico de lo que después se hizo. Se retomó con José Alperovich (2003-2015) y se reencauzó con Juan Manzur, sin embargo, no fue construido hasta ahora.

Proyecto del Centro Cívico en Tucumán 

En su última visita a nuestra provincia, durante junio de 2012, con la sinceridad que lo caracterizaba ante la pregunta de algún periodista sobre su impresión al visitar la ciudad de San Miguel de Tucumán tras 12 años de ausencia respondió: "Cuando yo vivía aquí, esta era una ciudad mucho más pobre y provincial, pero también más coherente. Había un tipo de casa que dominaba, con algunas excepciones. Todavía no se encontraban edificios en alturas. El único que yo conocía era el de la Continental. Esa coherencia se está perdiendo; se ha perdido. Hoy, sería difícil decir cuál es el carácter. Sin dudas, está mucho más modernizada, más activa, con mucha más vida de la que solía tener, hay un dinamismo en la ciudad, que es muy lindo. Antes era una ciudad dormida. Es linda, pero no se han respetado muchas cosas. El edificio que está al lado del teatro San Martín, el de Legislatura, por ejemplo, es horrible. Para peor, me dicen que es de Sepra (Sánchez Elías Peralta Ramos). Y Agostini era el diseñador de Sepra. Pero Agostini murió, y Peralta Ramos no sabe diseñar. Encima, me contaron que salió mucha plata. Eso es un crimen, acá hay muchos arquitectos que podrían haber hecho algo más lindo, barato y apropiado".

Cesar Pelli continuó su vida profesional hasta casi el final de sus días, al mando de su Estudio; su amada Diana Balmori había partido unos años antes (2016). En la actualidad el Estudio sigue funcionando al mando de sus hijos y los que fueron sus socios, allí trabajan más de 80 empleados; gente de todas partes del mundo, incluyendo tucumanos, porteños y mendocinos. 

Pero como todo Maestro generoso, dejó un legado imborrable y eterno no solo a través de sus obras, sino que en su patrimonio en papel. En 2022 llegaron desde el puerto de New Haven en barco hasta Buenos Aires los libros que integraban su propia biblioteca. Ejemplares de arquitectura, arte, filosofía e historia que reflejan la formación intelectual del Maestro tucumano. 980 ejemplares que fueron hospedados en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno por decisión de la familia Pelli, para que puedan ser accesibles a todos aquellos que quieran consultarlos. 

Sin dudas, la figura de Cesar Pelli está grabada en la historia de la arquitectura mundial, lo que nos llena de orgullo como tucumanos y forma parte de nuestro patrimonio. Al final de cuentas, como el mismo lo definió, probablemente la clave de su éxito fue su camino hacia la búsqueda de su felicidad: “Lo mío ha sido tesón, compromiso y llevarme muy bien con la gente con la que trabajo. Tuve suerte, también. Fui siempre muy modesto en lo que he buscado. Quizás por eso los resultados han sido mayores a lo esperado. Esa podría ser la clave de la felicidad”.

UNSTA - Sede de Yerba Buena

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