Crónica

Una venda en los ojos, una mordaza en la boca y una soga en las manos: la lucha en Jujuy continúa

La lucha en Jujuy en contra de la reforma constitucional, y la represión al pueblo por parte de Gerardo Morales persiste aunque los medios nacionales hayan dejado de cubrirlo. Hoy, un Malón de la Paz marchará hacia Buenos Aires. Relato del corte por Victoria Fernández Almeida.

25 Jul 2023 - 12:27

Dos semanas pasaron desde el 29 de junio, fecha en que pasamos por primera vez el corte de Purmamarca. Ya en la entrada a Jujuy, pasando el corte de Perico, comenzaban a verse las consignas de “¡Abajo la Reforma! ¡Arriba los derechos!”. "Está reforma constitucional equivale a ser una venda en los ojos, una mordaza en la boca y una soga para maniatarte las manos", afirma una comunera mientras llora.

A lo largo de las rutas nacionales N° 9 y 52, la lucha de más de 500 años se sostiene. Para comprenderla, apelo a la visceralidad del día a día.

Mientras el actual gobernador de la provincia de Jujuy, Gerardo Morales, hace su gira por diferentes provincias del país como candidato a vicepresidente por el frente Juntos por el Cambio, las comunidades indígenas de toda la provincia ejercen su derecho a la protesta con 10 cortes intermitentes a lo largo de las rutas que cruzan la provincia. Sus reclamos se centran en que no se respetó el derecho del pueblo a la consulta libre, previa e informada ya que no participaron de ninguna de las instancias que forman parte del proceso de reforma constitucional. Ángela, docente universitaria, se acercó a las discusiones en comisiones, pero dejó de participar cuando sistemáticamente el oficialismo mocionaba para que no se les de la palabra a los ciudadanos presentes que se habían acercado a participar. La participación democrática cuesta tiempo, que la convencional no tenía. 

El sábado 17 de junio luego de que las comunidades decidieran cortar la intersección de la ruta 9 y 52, corte que fue acompañado por autoconvocados de los pueblos aledaños, el gobierno de Morales envió a la policía a reprimir. Fue feroz. Hubo muchas personas detenidas, y heridas. Liam, un joven de 17 años, fue herido en el ojo y lo perdió, Enzo, joven comunero de Purmamarca, cuenta que estaba al lado de Liam y que lo socorrió. Liam fue el primero de cuatro personas que perdieron el ojo producto de los disparos de bala de goma.

A las 6 de la mañana fue la primera represión. “Éramos mayormente mujeres, la infantería nos corría y la mayoría de los policías eran hombres, en esa primera represión se llevaron a un hermano que estaba en la ruta, su mamá gritaba que devuelvan a Olmos”, cuenta Daniela, comunera de Salinas Grandes.

Según el relato común de los comuneros, la segunda represión fue a la tarde y fue peor: “Aparecieron con una pala para limpiar la ruta, mientras otros se metieron en la zona de la cocina, se llevaron las ollas y la carne, tiraron todo lo que encontraron a su paso, empujaban a las abuelas y abuelos, no respetaban nada”.

Las bocinas amistosas, los puños en alto, las voces repitiendo “fuerzas”, de quienes esperan horas en la ruta para poder pasar. “Nadie quiere estar aquí, no tenemos otra opción, porque hasta la posibilidad de protestar nos quisieron cortar, hace mucho frío y las noches son terribles, pero si no estamos aquí nos van a sacar todo”, afirma Rosa, comunera coya de los Valles, quien lleva días en el corte.

Las ambulancias, los vehículos con niños, adultos mayores y personas con discapacidad, tienen el paso garantizado. Sin embargo, el gobernador niega esto y demoniza la protesta culpabilizando al Kirchnerismo, a Milagro Sala o al Frente de Izquierda.

“Yo dejé mi hacienda, no veo a mis animales hace días, pero si no estoy aquí luego no tendré que cuidar porque todo el territorio será de las empresas”, cuenta Aurora, una mujer de 70 años, comunera de Atacama en el departamento de Susques. Aurora está presente en el corte desde el primer día. “Este hombre no tiene corazón, como nos va a hacer esto, no entiende que les décimo que no”, dice en referencia a Morales.

Freddy tiene 18 años, vive en Tilcara y se acercó al corte porque consideraba que la lucha es de todos y todas: “Nosotros no lo elegimos para que el haga lo que quiera, no puede sacarnos de nuestra tierra. Yo estoy aquí porque creo que hay que estar aquí para defender lo nuestro”, dice convencido.

El miedo después del sábado 17 de junio se siente en el aire. Laila, joven autoconvocada de Tilcara, cuenta que ella y sus amigos del pueblo se  autoconvocaron y están en el corte desde el primer día, porque sienten que la lucha de las comunidades es una lucha legítima y que es de todos aunque todavía no nos demos cuenta. Comentan, acompañan y respetan las decisiones que toman las comunidades en cuanto al corte, pero temen por represalias del gobierno. “Tenemos miedo de que nos persigan, porque nosotros estamos aquí acompañando, sabemos que estamos en nuestro derecho”, afirma.

Jujuy está repleto de turistas. Rosa aprovecha y les reparte folletos donde explica a qué se debe el corte y porque están en la ruta. En ese momento, una mujer saca un paquete de café y se lo entrega. Las donaciones llegan todo el tiempo, se registra quienes la envían y los nombres singulares se multiplican. La leña nunca falta, y la comida tampoco. Las redes de apoyo son muchas y hacen que todo funcione. Siempre hay alguien diferente cocinando o sirviendo la comida. También hay un fuego que cuida Doña Elvira, comunera de Tilcara. Elvira es de pocas palabras y siempre está acompañada de su compañero y sus hijas. Nadie entra al círculo sin alimentar el fuego y, para salir hay que primero recorrerlo. Solo se sale por la izquierda, “Al abuelo fuego hay que cuidarle”, dice Doña Elvira.

“El doctor Nallar fue detenido”, es la información que se replica en el corte el jueves 13 de julio. Al día siguiente se cumple el primer mes de la salida del Tercer Malón de la Paz. El primer Malón fue en 1946. En ese entonces, los pueblos originarios marcharon  2.000 kilómetros en demanda de la restitución de sus territorios. El segundo Malón fue en el 2006. El tercero en el 2023.

“Tratan de sacarnos a los abogados”, dice doña Aurora, y agrega: “La gente que nos apoya, que más nos quieren sacar, todo, todo”. En las primeras horas de ese jueves 13 de julio, nadie sabía dónde se encontraba detenido el doctor. “Dicen que lo acusan de sedición”, se escucha en el corte. Trato de recordar si escuche esa palabra alguna vez, los nacidos en democracia creo que no la escuchamos nunca. 

El abogado Nallar asesoró a los manifestantes durante los días del corte. Organizaciones como ANDHES y abogadas de comunidades históricas también presentaron diferentes acciones judiciales pidiendo la nulidad del proceso de reforma y la inconstitucionalidad de la misma. Las respuestas ante estas acciones judiciales fueron diversas y dilatorias, ante algunas se declararon incompetentes, y se debió presentar las acciones ante tribunales superiores. Paralelamente, los nombres de abogados y abogadas circularon en listas extraoficiales de gente investigada. La desarticulación de las redes de apoyo y defensa es una estrategia.

El día anterior a la detención del doctor Nallen, se habían reunido más de 120 comunidades de la provincia en el cruce de Purmamarca para decidir cómo seguir con el corte y con la protesta. En medio de la asamblea llegan noticias de que detuvieron a cinco personas en Humahuaca. Durante doce horas no se supo hacia donde eran trasladadas. Con las horas, los rumores afirmaban que se desviaron por una ruta provincial que conecta la Quebrada con el Valle. “No es casual que salgan las órdenes de detención hoy”, decían. Las órdenes se hacían eco de las declaraciones del Fiscal de Estado de fecha 4 de julio, donde exponía de manera genérica los delitos de los cuales se iba a buscar imputar a las personas que habían participado de las protestas en todo el territorio de la provincia, con la represión del 17 y el 20 de junio no fue suficiente. Debían perseguir penalmente a los manifestantes.

Hoy, 25 de julio y sin las cámaras nacionales, el pueblo resiste en el corte. Dicen que se quedarán hasta que caiga la reforma. Mientras, un nuevo Malón de la Paz se dirige hacia Buenos Aires, el plan es llegar el primero de agosto, Día de la Pachamama, a la capital del país.

Por una cuestión de seguridad, no se consigna la comunidad indígena de pertenencia de los entrevistados y entrevistadas. Se coloca una referencia general a la zona geográfica que habitan.


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