opinión

Bussi es opositor al sistema democrático, no al gobierno de Osvaldo Jaldo

Necesitamos cuidar la democracia con ideas, diálogo, respeto y sin atropellos que no cooperan con la armonía y la paz social de las tucumanas y tucumanos. Por Exequiel Soria.-

27 Feb 2024 - 12:19

Ricardo Bussi.-

El clima de tensión en todo el territorio nacional es innegable y la realidad nos indica que cada día se puede comprar menos con lo mismo. Con este marco, es imperioso que la dirigencia política tenga la capacidad de estar a la altura que exigen las circunstancias, más aún si tienen un cargo electivo y cada decisión impacta en la vida de millones de personas que en su generalidad están pasando un momento complicado. 

Más de 27 millones de personas pobres, de los cuales, más de 7 millones en situación de indigencia, es un termómetro que nos marca que el 57,4% de los argentinos está debajo de la línea de pobreza (según un estudio de la UCA). Esto, con un Javier Milei furibundo, atado a su obsesión del déficit 0 junto con algunas otras, marca que en el corto plazo la situación será peor. 

Con esto como bagaje es innegable la actitud valiente y coherente de Osvaldo Jaldo, que se posiciona según los intereses de la provincia y no en base a una disputa política. Hay otros dirigentes opositores oportunistas, sin la responsabilidad de gobernar, apartados del gobierno central y enquistados en una suerte de contradicción, cumplen con todos los requisitos para ser lo que denominan “la casta”. Ricardo Bussi buscó sacar rédito político después de una fallido intento que buscaba desestabilizar las fuerzas armadas provinciales. Es más que oposición al gobierno, un opositor a la democracia y sus instituciones. 

En materia de seguridad es innegable el compromiso que tiene el equipo de gobierno con la ciudadanía y el monitoreo permanente que hace el gobernador Jaldo en primera persona a la plana mayor de la seguridad. Llama la atención que el único dirigente político que no hizo público un repudio de este hecho aberrante, es el legislador que abiertamente reivindica la dictadura y al fundador de su partido, su padre, el genocida Antonio Domingo Bussi. 

El antecedente del año 2013, donde el pueblo tucumano estuvo a merced de los delincuentes en circunstancias que tuvieron un inicio parecido, teniendo como escenario barrios con barricadas con sus vecinos atemorizados, buscando defender lo suyo, dueños de locales comerciales y sus empleados ciudando lo conseguido con años de trabajo y esfuerzo, en algunos casos cuidando su fuente de trabajo, rehenes de policias inescrupulosos, nos marca un punto de no retorno y la necesidad de un accionar perentorio y contundente, como lo hizo el primer mandatario.

Sin dudas que hay desafíos por delante para garantizar más y mejor seguridad, pero el camino no es golpear instituciones o buscar debilitar la imagen del jefe del ejecutivo provincial con bajezas sin contenido. Necesitamos cuidar la democracia con ideas, diálogo, respeto y sin atropellos que no cooperan con la armonía y la paz social de las tucumanas y tucumanos.

Los jóvenes esperan y exigen de la dirigencia política más altura y responsabilidad cuando se trata de cuidar la democracia.

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