Es sumamente antidemocrático y peligroso definir a las políticas de género como estafas porque deja sin resguardo ni contención a quienes sufren violencia y no tienen los instrumentos suficientes para decir “basta” a la injusticia. Por Susana Maidana.-
El expresidente Alberto Fernández.-
La noticia sobre la violencia de género que habría cometido el Ex Presidente de la Nación desencadenó una campaña en contra de los organismos que defienden los derechos humanos y que, indudablemente, dan contención a quienes sufren ultrajes dentro y fuera del seno familiar.
Es sumamente antidemocrático y peligroso definir a las políticas de género como estafas porque deja sin resguardo ni contención a quienes sufren violencia y no tienen los instrumentos suficientes para decir “basta” a la injusticia.
Esta postura es la manifestación más clara de la incomprensión respecto de la violencia y de la importancia de la educación para su eliminación. Afirmar que el conocimiento no es importante para erradicar la violencia muestra el escasísimo valor del poder transformador de la educación, muy peligroso, por cierto.
El feminismo no es una campaña en contra de los hombres sino contra una sociedad patriarcal porque la violencia de género obedece a un patrón social derivado del patriarcado. La violencia de género es un acto en contra de las mujeres que no se adaptan al modelo de ser mujer que la cultura le asignó y debe respetarse.
Simone de Beauvoir en su libro El segundo sexo de 1947 decía: “…no se nace mujer: se llega a serlo”, de modo que no se trata una diferencia meramente biológica de cuerpos diferentes sino de modelos y roles sociales instaurados culturalmente. Y la educación cumple un rol fundamental para desmontar los discursos que se sostienen en relaciones de poder.
Si las escuelas no sirven para formar; si los hospitales no sirven para curar o prevenir; si las organizaciones que defienden los DDHH son estafas, la consecuencia es, entonces, la naturalización de la violencia y el tribalismo social que odia al diferente y le cercena su libertad.