Entendiendo...

Menem

La nueva serie de Amazon llega con un timing perfecto. Se estrena en pleno gobierno libertario que en gran medida toma los mandatos de Carlos Saúl Menem como modelo; un modelo neoliberal. ¿Es lo mismo o quiere ser lo mismo? ¿Es lo mismo un modelo neoliberal a uno libertario? ¿Fue buena o mala la era menemista? ¿Está buena la serie?

07 Ago 2025 - 11:30

Imagen de Amazon

Sin spoilers

La serie está buenísima. Actuaciones, caracterizaciones, áreas técnicas (sobre todo montaje), adaptación del argumento, etc. Sobre todo me gusta el enfoque centrado, sin demonizar o ensalzar. Si bien la serie presenta al principio de cada capítulo un disclaimer sobre la ficcionalidad de la obra, no encuentro mayores discordancias con lo que en verdad pasó al menos en el plano político-económico conceptual. Por ej, sí, la convertibilidad fue extremadamente exitosa para aniquilar la inflación.

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Nos detengamos ahí, viene al caso el ejemplo. Ahora estamos viviendo un proceso de “aniquilación” de la inflación, ¿no? Y si esto supuestamente está ocurriendo, por qué estamos tan mal. ¿Alguien me puede decir lo contrario, que “la cosa” está bien? O, bien, ¿hay que darle más tiempo?

Hablando de tiempo, si la fórmula financiera de Menem fue tan exitosa, ¿por qué no se extendió?


Re reelección

Para empezar, lo hizo. Antes el mandato para presidente de la República Argentina era único y duraba 6 años. Menem, tras su “exitoso” primer mandato, hizo reformar la constitución en 1994 reduciendo los mandatos a 4 años con la posibilidad de una reelección. Se cambia la constitución, gana, pero el tratamiento oncológico de la convertibilidad (ya lo voy a explicar) empieza a hacer mella en el paciente. Claro, Menem técnicamente podía presentarse por un tercer mandato de 4 años, total la reforma era como un reboot. Estamos hablando de unos hipotéticos 14 años ininterrumpidos de Menem presidente.

Era mucho, creo que Carlos Menem previó que la bomba de la convertibilidad iba a reventar pronto, además de que probablemente el peronismo iba a perder en el ´99 por lo nocivo de sus políticas.

Y fue tal cual lo previó. El peronismo en cambio se encolumna en Duhalde en contra de De La Rúa en 1999 y su conglomerado político liderado por la UCR, la Alianza. Estos últimos ganan, pero se da un fenómeno bastante extraño. Siendo la Alianza opositora a Menem y su peronismo neoliberal (un absurdo), decide la continuidad de sus políticas económicas, inclusive lo llegan a poner al mismo ministro de economía estrella de Menem, Domingo Cavallo. O sea, éstas son las maravillas de la democracia, se elige “lo opuesto” para que siga lo mismo queriendo lo opuesto. 

Tal como lo previó el genio político de Menem, el esquema de convertibilidad de un peso igual a un dólar no podía persistir. La bomba le estalló a su "opositor político" Fernando De La Rúa en 2001 en la peor crisis económica y social de nuestra historia (por ahora). El radical se nos escapa en helicóptero y luego se suceden varios presidentes efímeros y es finalmente elegido interinamente como Presidente de la Nación al ex vice de Menem, Eduardo Duhalde.  

Duhalde con la guía de sus ministros de economía Remes Lenicov y luego Roberto Lavagna acomodan el país en plano económico con gran pericia, pero en lo social la brasa sigue ardiendo. A tal punto que Duhalde llama a elecciones en 2003 por el incidente de Kosteki y Santillan

Ahí sí que se presenta Menem y hasta gana la elección. Queda segundo el candidato ungido por Duhalde, un tal Néstor Kirchner. Lo que debía ocurrir era un balotaje entre ambos, pero Menem se baja de la elección. El antimenemismo y todo lo representa era muy grande, era un conglomerado emocional muy parecido a lo que es hoy el actual antikirchnerismo, el riojano sabía que iba a perder en un balotaje, y al no participar, de paso se le quita legitimidad al ex gobernador santacruceño. Ya Duhalde y Lavagna estaban arreglando el lío en gran manera. Las políticas económicas de Néstor Kirchner sencillamente serían la continuidad de esos magníficos resultados.

Al final si había spoilers ya que la primera temporada de la serie solo llega hasta el primer mandato de Menem. Espero con ansias nuevas temporadas que describan todo esto que relato. 

Tampoco es que pincho el globo, creo que la cronología que describo de hecho ayudará a apreciar mucho mejor la serie. A lo que voy es que estos son los fundamentos para crear una gran saga con nuevas temporadas. Insisto, sí, está muy buena. Ahora quedan los demás interrogantes planteados en el encabezado de la nota.


¿Es lo mismo un modelo neoliberal a uno libertario?

Esto ya lo expliqué al detalle como hace como 3 años (antes de que Milei siquiera sea diputado) en un artículo que envejece muy bien:

El público se renueva y la perspectiva también. La idiosincrasia neoliberal con la libertaria es coincidente digamos en un 95% –por no decir 99%–. Se tratan de ideas postuladas en el Consenso de Washington. Esto es aniquilar el estado privatizando todos sus bienes y esto traería asimismo una aniquilación de los impuestos. Con los ingresos de tal liquidación se puede obtener reservas para elegir el esquema monetario preferido, del lado libertario la radicalización es tal que busca prescindir del rol de un banco central. Por cierto hoy en día el Banco Central argentino tiene un rol muy proactivo con el invento este del sistema de flotación cambiaria por bandas. Ahí mismo vemos que la aproximación conceptual del gobierno se situa más del lado neoliberal menemista que de las bases libertarias. Y esta cebolla tiene muchas capas.

Hay que reconocer en todo esto que ni Menem ni Milei cumplen de manera pura las políticas supraliberales que promulgan. Sí, la teoría dice que privatizás tal cosa y con esa plata logras tal otra para la sociedad. El tema que al menos en el caso de Menem se remataron los bienes del estado y se malversaron esos fondos, además de tener que seguir subsidiando las empresas ya privatizadas como fue el caso de los trenes: vender a precio vil, seguir pagándole subsidios, ser cómplices de su desmantelamiento. Pero eso no se trata de un neoliberalismo fuera de rumbo, no existe el concepto de neoliberalismo corrupto, es lo que es. 

Vamos, son políticas horribles que se vuelven más feas cuando se las aplican. Se vendió YPF a precio vil, se desmanteló la empresa, casi se funde, CFK recupera la mayoría accionaria y con un mínimo de inversión se descubrió Vaca Muerta, nuestra verdadera salvación financiera y energética.

Y esto es la parte “light”. En la era Menem nos alineamos a USA e Israel y sufrimos dos atentados con bomba, en este periodo además se hizo explotar una fábrica de armamento en Rio Tercero para tapar la venta ilegal de armas por parte de nuestro estado, luego se ametralló al hijo del presidente en un helicóptero, se murieron misteriosamente 14 testigos del incidente y así. Una cuestión más siniestra que otra. 

No es Gaza, es la Argentina de los 90´s-

El gobierno de LLA no llegó a tanto (aún), porque dentro de todo el Congreso aún tienen peso. Por decir algo, no privatizan YPF de nuevo porque no pueden, no porque no quieren. Así con mil cosas.

Entonces, la respuesta sintética es que las políticas libertarias son una lavada de cara a las neoliberales, la diferencia sería la radicalización de las ideas (trucha, porque ahí sigue a full el BCRA por ejemplo) y su forma de expresarla.

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Entonces, ¿Menem=Milei?

Desde las patillas hasta la alianza del clan Milei con el clan Menem, las respuestas se vuelven un poco obvias. La emulación de la era Milei con su antecedente con la era Menem es explícita. Pero hay diferencias. Una son los modos. Menem era carismático y encantador, después de todo venía del peronismo. Te envolvía. Milei es transgresor y guarango. En lo personal no me importan los modos sino la substancia de lo que un político hace en su campo: la política. Prefiero el sincericidio de Milei a la vorágine de champagne con empanada con la que Menem disfrazaba todo.

Claro, esta actual frontalidad creo que "afortunadamente" va a desencadenar las cosas más rápido, no hay modo de fumarse esto 10 años como lo hicimos con Menem. Sin embargo, vemos que Menem sí logró reformas palpables, sin dudas había un plan económico bien estructurado y bien nefasto. No fueron desviaciones. Lo de Milei es "lo mismo" pero responde más a la lógica de la viralidad de las redes, anuncios estrambóticos y concreciones improlijas. A continuación comparto una nota que habla bastante al detalle del modus operandi financiero del actual gobierno (en realidad de Caputo):

A todo esto se preguntarán por Mauricio Macri, bueno, "es lo mismo" señores en cuanto a los objetivos, pero diferente en los modos. Fue un caso de economía neoliberal pero "gradualista". A Macri se lo usó y se lo descartó cuando se le extrajo la última gota de capital político que tuvo. Ya sus enamorados votantes del 2015 y 2017 ahora son hienas que almuerzan su cuero. No era importante él, sino el proceso neoliberal que nos estaban vendiendo nuevamente bajo el loable lema "que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres". 

Sea como fuere, bien dije que el modelo libertario fue una lavada de cara del neoliberal, el tema es que a veces ni siquiera se llega a eso. Struze y Bullrich estuvieron involucrados en el desastre del 2001, en el del 2018 y ahora son figuras prominentes para el nuevo e inexorable colapso. Caputo por ejemplo es el principal protagonista del desastre de 2018 y ahora vuelve como si nada a renegociar la deuda que él mismo tomó en la era Macri, hablamos del mayor préstamos del FMI de la historia en términos absolutos y relativos.


La cosa nostra

Es confuso, lo sé, pero hay que aprender de una vez. El plan de los gobiernos del tridente Menem, Macri y Milei (la triple M) no es robo ni saqueo es sencillamente un modelo mafioso. Como en las películas de Scorsese o en los Sopranos, si un empresario quedaba mal parado con la organización, la mafia le revienta a pedidos a todos los proveedores y revenden todo a precio vil, luego endeudan a la víctima hasta la quiebra total. 

Cualquiera empezará a escuchar voces que no dejan leer este artículo por tendencioso. Lo es, pero no partidísticamente. Menem era peronista y llegó al poder con el Partido Justicialista con el sello oficial. Lo que pasa es que el peronismo hace mucho que es solo un aparato para llegar al poder, después ahí se puede ir a cualquier lado. En los siguientes artículo detallo la diferencia de hinchar por un estado de bienestar popular e hinchar por el movimiento peronista (o cualquier partido):

En qué quedamos... Ah, en esto de sacarle al país hasta la última gota para cierta copa y que no sirva más para nadie. Y se preguntarán por qué alguien hincharía por esto, ya lo detallé en los artículos anteriores: neurosis aspiracional, psicopatía, ignorancia, etc. Pero por sobre todo una avaricia infantil que te hace pensar que vos estás invitado a tomar ese jugo, que vas a ser el 1% que se salva porque sos honesto, laburante, religioso y así. Un buen tipo.


Tomar lo bueno

No me quiero ir de esta editorial con este sabor amargo. En todo lo malo hay cosas buenas y viceversa. 

En este artículo (hacele click) hablo del lado bueno del fascismo. En ese tipo de regímenes si vos eras un obrero, burgués o empresario de la raza correcta te iba de 10 (antes de la guerra obvio). El fascismo es una reacción al colapso del modelo capitalista en el año 1929, es una alternativa de puesta a punto de valor de una economía. En vez de apostar a intangibles y deudas, se industrializa como sea un país y se le otorga todo el bienestar posible al obrero para que la economía se caliente y esta platita "de más" vuelva precisamente a las industrias. No es tan difícil chicos, ya se hizo aquí varias veces. 

Antecedentes hay para hacer dulce, pero si veniamos hablando de fascismo, se puede contemplar como la Alemania Nazi sale de una hiperinflación y sanciones económicas con esta receta y, de paso, esta calentona económica es la responsable de que hayan podido formar el ejército más poderoso del planeta. Tampoco es un mega descubrimiento, el estado de bienestar popular es una creación romana. Sea como fuere, Perón la hace simple, copia el modelo de Benito Mussolini, le saca todo el tema racista y de hecho invierte la ecuación pone a los postergados como protagonistas de la reactivación. Más industria, más laburo, más plata en la calle, esa plata va a la industria, la industria crece, contrata o paga más obreros, ad infinitum. Por eso el peronismo es invencible en nuestro país, por eso Menem pudo hacer lo que hizo siempre dentro de la institucionalidad del partido, aunque él sea exactamente lo contrario a la doctrina peronista.

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Y que estamos quiero expresar que me choca bastante que a Milei o a alguien "neolibertario" se lo catalogue de fascista. Nótese de hecho que Milei se convirtió en un ultra sionista. Lo que pasa es que estamos hablando sencillamente de la dialéctica del bien y el mal, que existe y olímpicamente es distorsionada y bastardeada por ese bando del relativismo. existencialismo, progresismo o como se le quiera llamar, una aberrante deformación de la filosofía platónica.

Que yó quiera hablar del lado bueno de la administración nazi al decir que ellos tenían legislación de avanzada para la protección animal no me hace un relativista. Estoy describiendo una realidad que puede no cuadrar con relatos como el WOKE. Fijate por ejemplo como se instala tan efectivamente un término como "feminazi".


¡Vámos Menem!

La interrogante final. ¿Fue bueno o malo el gobierno de Menem? Así como vimos cosas positivas en el nazismo, la era menemista no debería ser tan mala, ¿no? Vamos cerrando...

Lo bueno fue su apertura a occidente en un momento que convenía ya que era vital la incorporación de nuevas tecnologías en cualquier nación. Está el caso de ENTEL, la telefonía pública, tan ineficiente era esta empresa estatal que la cotización de un piso dependía de si tenía o no una línea telefónica (fija) instalada ya que esto era una tema complicado y extenso. La cuestión (bien descripta en uno de los episodios de la serie), es que se vende esta empresa a capitales privados extranjeros. Sin dudas el servicio mejora en el proceso y dio nacimiento Telecom y Telefónica.

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Este spot de propaganda de las elecciones de 1999 es un buen resumen de la obra (buena) de los 10 años de menemistas. No estoy siendo irónico.

Punto aparte, no puedo dejar de mencionar que el problema de esa apertura occidentalista nos trajo un par de atentados con bomba ya que el turco le prometió cosas a Dios y a al diablo llegando a entregar a su hijo en el pacto y a 14 testigos del sacrificio, pero nada, nos enfoquemos en lo positivo.

Sí, en principio fue una osada y acertada política la convertibilidad. En unos de los capítulos Menem cuenta que cuando era gobernador en la Rioja, imprimieron unos billetes con la cara de él mismo a manera de souvenir y se le imprimió el valor de 10 mil australes. La sorpresa fue cuando los turistas realmente comenzaron a comprar esos billetes a ese mismo valor. 

El verdadero valor de las cosas no es económico, es político; nos dice el Menem personificado magníficamente por Leonardo Sbaraglia al contar la anécdota. 

Se suponía que los dólares de las privatizaciones iban a proporcionar la base monetaria para sostener un 1 a 1. Pero eso no fue suficiente ya que esos activos del estado se vendieron en mayor o menor medida a la manera mafia. Entonces se tuvo, al igual que ahora, recurrir a la deuda para mantener las arcas con la paridad deseada. Una bomba de tiempo como fue la que explotó en 2018 y como será la que se está cebando ahora. 

El truco de ofrecer supertasas con tipo de cambio fijo sustentado por reservas consistentes en deuda es un chiste que ya se contó demasiadas veces en nuestro país y ya me cansé de explicarlo en cada columna. Me encantaría hablar de la serie en sí, estudié cine y tengo mil cosas para que apreciemos desde cada area técnica y argumental y demás, pero en cambio tengo que estar haciendo los deberes. 



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