"Hay que testearse siempre, incluso si no existen sospechas del virus"
Diego Albarracín vive con VIH desde el 2013. Por miedo al test, dejó pasar el tiempo y su cuerpo empezó a provocar graves síntomas. Hoy, recomienda perder el miedo y elegir saber.
Diego Albarracín. Fotografía de Mariana Bomba.
Mañana se celebra el Día Mundial de la Acción contra el VIH/SIDA. En Tucumán podés testearte gratuita y rápidamente en varios lugares. La consigna es perder el miedo y hacerse los estudios, como recomienda Diego Albarracín, un santiagueño que vivió en Tucumán, estudia en la UNT y convive con el virus desde 2013.
Diego comenzó a sospechar que algo andaba mal pero sin embargo no quería verlo. Tuvo que pasarle lo peor para dar el paso: apareció, como consecuencia del virus, una “enfermedad oportunista”. “Un día me salió una mancha en la pierna y fui al médico porque me pareció raro. Los resultados indicaron sarcoma de Kaposi, un cáncer maligno asociado con un estadio avanzado de HIV. Cuando me testeé por HIV, efectivamente dio positivo”, comentó.
Diego, que lleva 19 sesiones de quimioterapia en tres años y sigue peleándole al cáncer, asegura que “la presión social es tan grande que hace que uno no se haga los análisis a tiempo y tengas que andar lidiando con situaciones como la mía, que si se detecta el VIH a tiempo son absolutamente evitables”.
Del otro lado, buenas nuevas: el VIH se encuentra en cargas indetectables en su cuerpo. “Gracias al tratamiento –que consta de entre una y varias pastillas por día-, disminuí los niveles. Tengo menos de 40 copias en una medición de sangre. En la instancia en la que estoy, hay un 94% de posibilidades de no transmitir el virus, incluso en situaciones de alto riesgo”, explica.
La privacidad o la falta de ella
“En Tucumán, la noticia se filtró y muchas personas ya sabían, me miraban y no me decían nada. Ahí yo me sentí presionado para hacerlo público y me di cuenta de que no iba a poder rehacer mi vida si no lo enfrentaba como se merecía”, comenta. “Ahí entré a la Red Argentina de Personas Positivas Mayores de 30 años para informarme y sentirme contenido”.
“Hay como una presión social que obliga a blanquear la situación, pero la realidad es que no tengo obligación de compartir mi serología con todo el mundo. En el caso de una pareja sexual, las relaciones se dan entre adultos y tomamos decisiones conscientes. Cuidar nuestro cuerpo depende de nosotros. Yo me cuido, pero el cuidado del otro depende del otro y él es quien tiene que tomar las precauciones de evitar una transmisión, sea de la enfermedad que sea”, explica.
Y no se arrepiente ni levanta dedos. “Debe haber un alguien que me contagió, un nombre y un apellido, pero no importa porque cada uno es responsable. Hoy pienso que si no hubiese vivido esto, hay muchas cosas de la vida que no entendería”.
Adherirse a la vida
Es insistente con el test: “que la presión social no les gane. Hay que testearse siempre, incluso si no existen sospechas del virus, porque a veces la cabeza engaña. Hoy en día tenemos la tecnología suficiente para que una persona haga su vida normal e incluso llegamos al nivel de evitar su transmisión. Lo que falta es dar el paso, testearse y, si da positivo, sostener la decisión de tratarse”.
Adherirse a la vida. Esto es un poco de tratamiento y mucha cabeza. “La primera vez que fui a la infectóloga, me dijo ‘nosotros hacemos un 5%. El otro 95% lo hace el paciente’ y no entendí nada. Cuando tuve que hacerme cargo de hacer los trámites, pedir las drogas a tiempo, no retrasarme con los tratamientos y encima vivir con una enfermedad, ahí entendí todo”.








