Video: hizo 800 kilómetros en bici por su pasión, el folclore
Juan Rizo unió Tucumán con Laborde en bicicleta para asistir al Festival Nacional de Malambo. Unos cuarenta artistas representarán a la provincia en el festival de danzas folclóricas más tradicional del país.
Foto: www.canal6etruria.com.
A Juan Rizo le dicen “Chapa”, pero no por loco. El apodo, en su versión resumida, le viene heredado de su padre a quien conocían como “Chapato”. Sin embargo, la pasión del joven de 26 años tiene una vehemencia que se parece bastante a la locura. Fue acaso ese impulso el que lo llevó a agarrar su bicicleta pistera la madrugada del viernes pasado y lanzarse a la ruta nueve para recorrer los 824 kilómetros que separan la localidad tucumana de San Pablo con la cordobesa de Laborde, donde en unos días comenzará la edición 50 del Festival Nacional de Malambo; un evento que es la meca para los bailarines de danzas folclóricas de todo el país.
“Mis abuelos me decían: mijo usted tiene que escuchar todo lo que le dicen, pero no creerlo. La gente habla siempre con mucha pasión del festival de Laborde. ¿Qué es lo que tiene para que hablen así? Por eso lo quería vivir”, cuenta “Chapa” para explicar la curiosidad que lo impulsó a arrojarse a esa aventura que conjuga sus dos grandes pasiones: el folclore y el ciclismo. El viaje no fue nada fácil, confiesa, por momentos sus piernas se paralizaban por los calambres y tuvo que seguir a pie soportando el dolor. El calor fue otra de las inclemencias que soportó, en algunos tramos del recorrido, la temperatura superaba los cuarenta grados. La cabeza también jugó un rol determinante, sus estados anímicos viraban de la impaciencia a la emoción. Cuando sentía que se acercaba a cumplir con su sueño, pedaleaba con el rostro bañado de lágrimas. “¿Sabés en todo lo que he pensado en el viaje? Me quería hachar porque me he olvidado los auriculares”, dice entre risas.
Juan es estudiante de ingeniería biomédica y bailarín de la compañía folclórica Tucma Danza. Fue bombero voluntario de Lules y, desde ahora, también será conocido como el loco que se fue al festival desde Tucumán en bicicleta. Su aventura terminó ayer por la tarde cuando arribó a Laborde, tras pasar el año nuevo en Deán Funes, que fue donde lo encontró el viaje. Llegó con una bandera argentina colgada del cuello como si fuera una especie de capa de superhéroe. Un grupo de ciclistas del lugar salió a recibirlo a la ruta y lo acompañó hasta el pueblo. En el predio del festival, donde ahora ensayan las compañías de baile de todo el país, lo recibieron con aplausos y abrazos de afecto. El “Chapa”, se volvió, de pronto, una celebridad en tierras cordobesas. “Cuando me preguntaban adónde voy, yo no decía que iba a un festival, sino a ver a mi familia porque ahí me dijeron que se junta todo el cariño ese que uno tiene por el folclore; donde está la gente que lo vive con el corazón palpitante”, dice “Chapa” y eso fue lo que recibió: el cariño fraternal de aquellos a quienes une una misma pasión.
Cuando se le pregunta quiénes lo apoyaron para emprender este viaje, “Chapa” no puede evitar las lágrimas cuando recuerda a su madre que trabaja de empleada doméstica y se esforzó para que él pueda estudiar. Ella fue también quien diseñó las alforjas en las que lleva las pocas cosas que lo acompañaron durante el viaje: un botiquín y algo de ropa. “He recorrido tantos kilómetros y me imagino a mi madre que está en mi casa y la imagino porque todos los días labura y es una persona incansable. Yo lo hago por ella, por mi vieja y por todas las viejas que laburan así”, destaca entre sollozos.
El festival más tradicional para los bailarines
Alrededor de cuarenta artistas tucumanos, entre bailarines y músicos, integran la delegación local que participará desde el próximo domingo hasta el sábado 14 de enero en el Festival nacional de Malambo de Laborde. Los artistas ya se encuentran en Córdoba ensayando, entre ellos Fredy Vaca, uno de los maestros de la compañía folclórica Tucma Danza y campeón del certamen nacional de malambo en 1996. “Si bien no está muy difundido, en el ámbito de los bailarines folclóricos este es el festival más conocido de todos porque es un festival que reivindica la imagen del ser nacional”, expresó el bailarín.
El instructor de malambo destacó que los bailarines se preparan a lo largo de todo el año para participar del festival de Laborde, evento que, para los amantes del folclore, posee una mística especial que no se encuentra en otros festivales más conocidos como el de Cosquín o Jesús María. Quien se consagra en la categoría malambo mayor es coronado como campeón nacional de malambo, la gloria máxima a la que puede aspirar todo bailarín de danzas folclóricas. Según explicó Vaca, para aspirar al título es necesario someterse a una rigurosa preparación física. En esos cinco minutos que dura el baile se define todo un año de esfuerzos. De una vez y para siempre, ya que aquellos que logran consagrarse en Laborde no pueden volver a presentarse en el mismo festival. Ese es un pacto tácito que todos los bailarines respetan. Los campeones vuelven al festival como instructores. Son ellos los encargados de guiar a los nuevos bailarines a la gloria, como en el caso de Fredy Vaca: “El festival marca una proyección de vida para el malambista que es la de llevar la bandera de nuestra cultura”.
En esta edición del festival el representante tucumano en la categoría malambo mayor será Matías Giménez. Mientras que Lázaro Vaca, hijo de Fredy, participará en la categoría malambo menor. Para ellos la gloria se definirá en unos días en cinco minutos de baile.








