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Las tres versiones de Atlético en un partido

Primera División

El conjunto de Lavallén dejó pasar un partido increíble que parecía ganado, pero no lo supo cerrar.

Foto: Nicolás Reynaga


Que difícil se hace explicar un empate de Atlético el cual se hizo todo para ganar, pero quedó la sensación de quedarse con las manos vacías. El conjunto de Pablo Lavallén, de mitad de cancha para adelante, realizó lo que tenía que hacer: presionar, asfixiar al rival, no darle espacios en una cancha chica, generar y llegar al arco rival. Aun así, mostró tres imágenes claras, dos de ellas muy buena, pero la otra no.

La vuelta de David Barbona le dio profundidad y buen manejo de pelota al ataque Decano. El volante generó fútbol y complicó mucho con sus diagonales desde la mitad de la cancha. Su regreso le hizo bien a un equipo que se había mostrado deslucido ante Aldosivi hace una semana. Se asoció bien con Rodrigo Aliendro y Cristian Menéndez. Leonel Di Plácido lastimaba y mucho cada vez que se proyectaba. Parecía el Atlético que había le había ganado a Junior por la Copa Libertadores, pero el fondo mostró otra versión.

Desde la dupla de Javier Páez y el Vasco Azconzabal que no se veía una pareja de centrales tan segura en el Decano. Pero si Bruno Bianchi o Ignacio Canuto no están bien, todo se desmorona. El ex Argentinos se mostró con problemas físicos y no pudo transmitir la seguridad que lo hizo desde que se adueñó del puesto. Las proyecciones de Di Plácido en ataque terminaron complicando a la defensa propia también. El lateral no se mostró seguro en la marca y así llegaron los dos goles del partido, por sus distracciones. Fernando Evangelista tampoco se mostró con la firmeza con la que arrancó el 2017 y por ahí también hubo dudas.

El tercer Atlético que se vio en el campo de juego fue con la presencia de Emanuel Molina. Al Mago le tocó entrar por Menéndez y hacer cambiar el esquema. El “14” se adueñó de la pelota y se juntó con Barbona para crear fútbol, y vaya que lo hicieron de buena manera. De sus pies salieron situaciones que el propio David y Di Plácido no pudieron convertir. Hizo jugar al equipo a lo largo y ancho de la cancha, mostrando todo su oficio.

Lo único positivo que puede rescatar Lavallén es, justamente, el retorno del Mago. Molina demostró que está para cuando el DT lo necesite y cada vez pide más minutos. Ahora habrá una semana para descansar y tratar de reorganizar las piezas, porque los tres puntos, ante Gimnasia, tienen que quedar en casa.