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Un golazo para la ciencia

HISTORIA DE VIDA

Es licenciada en Ciencias Biológicas, doctora en Bioquímica e investigadora del Conicet, estudiante de medicina, defensora de los derechos de la mujer y ex jugadora de fútbol. Todo un espíritu emprendedor a la vuelta de casa.




En Tucumán, la licenciada Virginia Helena Albarracín, de 38 años, dedica su vida a la investigación, la lucha contra la desigualdad, la maternidad y el deporte. Su entusiasmo por el  estudio y su vocación científica la llevo,  no solo a recorrer el mundo, sino que le despertó las ansias de luchar por los derechos de la mujer.

“Me parece que hay mucha injusticia. Las situaciones que afronté al respecto fueron, creo, mínimas al lado de las que existen en el espectro de mujeres en ciencia y mujeres en general. Las que viví y puedo mencionar son, por ejemplo, algunos comentarios sobre la vestimenta o escuchar que si el laboratorio está lleno de mujeres es complicado”, menciona la Doctora. 

Comprometida con la causa, Virginia asiste y realiza diferentes encuentros  para abordar la temática de la mujer y sus multifacéticos roles en la sociedad. En este sentido, es la primera tucumana en dar conferencias sobre ciencia y género, desde su propio campo, “la biología”.

“Lo que me parece más violento en esta sociedad, es que se da entender que la mujeres tiene que elegir entre hijos (familia) y su carrera. Creo que lo importante de estas charlas es visibilizar otros tipos de modelos femeninos”, agregó.

Con una pasión por la ciencia, comenzó la carrera de biología y, poco tiempo después, la de medicina en la que hoy se encuentra en quinto año. Al recibirse de bióloga, ganó la beca Marie-Curie, otorgado por la Unión Europea, por sus investigaciones en microorganismos en lagunas de altura. Actualmente, es Doctora en Bioquímica,  responsable del Centro Integral de Microscopía Electrónica (CIME) e investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Además, es profesora e investigadora de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) Y en el San Pablo. En estos momentos, se encuentra estudiando como interaccionan las bacterias y la luz, llamado por su nombre técnico “Fotobiología Molecular”                         

¿Alguien habló de fútbol?

Albarracín encontró su pasión futbolística mientras jugaba en el colegio Sarmiento con sus compañeras. Posteriormente,  para 1997 debutó como arquera del equipo de San Martín y pasó a ser parte de una de las pioneras en la provincia.  Su afición por el fútbol, no solo la llevó a competir en escenarios internacionales, sino a ser parte del gran movimiento que revolucionó los estereotipos marcados por aquella época. Ya para 2000, el futbol 11 amateur de mujeres se oficializó como una disciplina más. En el 2013 se retiró debido a una lesión en el ligamento cruzado de una rodilla que sufrió en Alemania. A causa de sus múltiples obligaciones académicas, no volvió a jugar.

“Me lo tomaba muy en serio, los fines de semana no salía para concentrar y estar bien en los partidos. Si jugaba mal o tenía algún error lo recordaba durante toda la semana. Aunque la competencia era estresante para mí, lo mismo me encantaba jugar. Ahora veo fútbol cada vez que puedo y ni hablar de los mundiales, no me los pierdo”. A pesar de ello, la ex jugadora, continúa colaborando en proyectos que incentiven a las jóvenes  a luchar día a día para ganar más espacio en el deporte tucumano.