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"Entre la epopeya y la tragedia, todos los aplausos para Atlético Tucumán"

RECONOCIMIENTO

Una columna de un periodista brasileño destaca el camino del Decano en la Libertadores, el trato recibido cuando debieron visitar la provincia y la muerte de los dos hinchas que viajaban a Brasil. "Me quedo con el cariño de Tucumán y dejo de lado la cobardía aurinegra", expresó el autor.




El camino de Atlético Tucumán dejó mucho en la larga historia de la Copa Libertadores. Su paso por Quito, su victoria ante Junior ante un marco imponente y sus presentaciones de igual a igual ante gigantes del continente como Palmeiras y Peñarol, hicieron que los Decanos se ganen el reconocimiento y el respeto internacional. 
A horas del choque contra el Verdao, Leandro Iamin, un periodista brasileño de San Pablo, escribió una columna destacando lo que significó Atlético en este torneo, desde su epopeya en Ecuador sobre un colectivo a más de 100 kilómetros por hora hasta hoy, cuyo camino fue marcado por la tragedia, tras la muerte de dos de sus hinchas, que se dirigían al país vecino para presenciar el partido del equipo de sus amores.
"Hemos sido recibidos como huéspedes ilustres y queridos, con amistad y sin formalidades", expresa en uno de los párrafos este hincha de Palmeiras, que pidió a sus compatriotas recibir a los Decanos con la misma solidaridad con las que fueron recibidos.
Entre la epopeya y la tragedia, todos los aplausos del mundo a Atlético Tucumán
Que gran y dolorosa ironía, la saga tucumana en la Libertadores. Comenzó con un autobús rasgando una carretera ecuatoriana y llevando el elenco, atrasado y sin indumentaria, para el estadio, y termina con la muerte de dos hinchas de Atletico Tucumán que, en coche, venían a São Paulo con amigos para asistir al duelo contra Palmeras. El riesgo que el equipo sintió es la tragedia que la hinchada sufrió. Hay posibilidades de clasificación por parte de ellos, que están al menos ya en la Copa Sudamericana, pero ¿y qué? Importa muy poco, ahora. La equiparación de fuerzas, con todo respeto a los nombres que coloco aquí como ejemplo, es como si fuera, en forma invertida, un Paysandú contra Boca Juniors, y la gente sabe la importancia de ello en la vida de un equipo distante de los grandes centros urbanos y de las mayores glorias. Estos hinchas perderán un partido por el que, sin duda, esperaron bastante tiempo - y pierden toda una vida que tenían por delante.
Se quedó en el folclore, claro, la historia del colectivo a altísima velocidad por la carretera cargando a todo un plantel, pero perdía un poco la gracia cuando recordábamos la fresquísima memoria del Chapecoense, accidentada y asesinada en un vuelo irresponsable y criminal. Me quedé realmente feliz cuando los argentinos se clasificaron en las fases previas. Cruzar su historia con nuestra obsesión sería un contraste muy interesante, como de hecho lo fue.
Los relatos no son míos, sino de quién fue hasta Tucumán. La foto que usted ve aquí (no tengo el autor de ella, agradezco si algún amigo lo sabe) son de empanadas distribuidas por el dirigencia tucumana a los palmeirenses que llegaron temprano al estadio humilde, modesto, medio oxidado, pero muy, muy digno. Los sándwiches también se distribuyeron de forma gratuita. La recepción como un todo fue absolutamente gentil y, después del 1 a 1 en el campo, la policía presente en el estadio entró en acción, pero no de la manera que estamos acostumbrados: ofreció sus coche, para que nuestros hinchas volvieran a sus hoteles. No he escuchado esto, he visto fotos de esto. No hay un solo relato de un paseo lujoso, pero ¿quién lo quería? Hemos sido recibidos como huéspedes ilustres y queridos, con amistad y sin formalidades.
Sabemos lo que vino después de este estreno mal jugado. Después de dos goles a los cincuenta y tantos del segundo tiempo, un viaje a Uruguay puntuó toda nuestra trayectoria y marcó al equipo, entrenador e hinchas de igual forma. Tantos amigos míos estaban ansiosos de ir a Montevideo y, cuando fueron, hicieron tanta fiesta, mostraron tantas fotos y videos y disfrutaron tanto que es realmente una pena que toda la admiración posible por el ex gigante uruguayo se haya ido. En comparación con la misión tucumana de nuestra hinchada, da pena de los Carboneros, y es misión nuestra saber con qué parte de la historia vamos a quedar, puesto que la acción contagia, y la idea de que todo en la vida tiene vuelta, aun cuando es una "revancha". Sirve tanto para el bien y para el mal. Me quedo con el cariño de Tucumán y dejo de lado la cobardía aurinegra.
Por eso, pido todos los aplausos del mundo de nuestra parte para los aficionados del Tucumán, cuando el marcador anuncie un minuto de silencio o algo así en el Allianz Parque esta noche. Hemos sido castigados de forma canalla por una Conmebol que no goza credibilidad, y por la que nuestra afición no podrá viajar desde los octavos de final. Estos chicos viajaron hasta aquí, y llegan sin dos de los suyos. Quien tiene amigos que toman caminos por el fútbol imagina cuánto debe doler. De esa rabia, de esa guerra imbécil. La Copa del Mundo 2014, el mayor desplazamiento pacífico humano de la historia de este continente, todos los países aquí con nosotros, la amistad entre Nacional de Medellín y Chapecoense, la solidaridad que podemos y debemos dar al Tucumán y tantos otros ejemplos son parte de una misma historia . La historia que explica el motivo del fútbol sigue adelante.

El camino de Atlético Tucumán dejó mucho en la larga historia de la Copa Libertadores. Su paso por Quito, su victoria ante Junior ante un marco imponente y sus presentaciones de igual a igual ante gigantes del continente como Palmeiras y Peñarol, hicieron que los Decanos ganen un reconocimiento y respeto internacional. 

A horas del choque contra el Verdao, Leandro Iamin, un periodista de San Pablo, escribió una columna destacando lo que significó Atlético en este torneo, desde su epopeya en Ecuador sobre un colectivo a más de 100 kilómetros por hora hasta hoy, cuyo camino fue marcado por la tragedia, tras la muerte de dos de sus hinchas, que se dirigían al país vecino para presenciar el partido del equipo de sus amores.

"Hemos sido recibidos como huéspedes ilustres y queridos, con amistad y sin formalidades", expresa en uno de los párrafos este hincha de Palmeiras, que pidió a sus compatriotas recibir a los Decanos con la misma "solidaridad" con las que fueron recibidos.



"Entre la epopeya y la tragedia, todos los aplausos del mundo a Atlético Tucumán"

Que gran y dolorosa ironía, la saga tucumana en la Libertadores. Comenzó con un autobús rasgando una carretera ecuatoriana y llevando el elenco, atrasado y sin indumentaria, para el estadio, y termina con la muerte de dos hinchas de Atletico Tucumán que, en coche, venían a São Paulo con amigos para asistir al duelo contra Palmeras. El riesgo que el equipo sintió es la tragedia que la hinchada sufrió. Hay posibilidades de clasificación por parte de ellos, que están al menos ya en la Copa Sudamericana, pero ¿y qué? Importa muy poco, ahora. La equiparación de fuerzas, con todo respeto a los nombres que coloco aquí como ejemplo, es como si fuera, en forma invertida, un Paysandú contra Boca Juniors, y la gente sabe la importancia de ello en la vida de un equipo distante de los grandes centros urbanos y de las mayores glorias. Estos hinchas perderán un partido por el que, sin duda, esperaron bastante tiempo - y pierden toda una vida que tenían por delante.



Se quedó en el folclore, claro, la historia del colectivo a altísima velocidad por la carretera cargando a todo un plantel, pero perdía un poco la gracia cuando recordábamos la fresquísima memoria del Chapecoense, accidentada y asesinada en un vuelo irresponsable y criminal. Me quedé realmente feliz cuando los argentinos se clasificaron en las fases previas. Cruzar su historia con nuestra obsesión sería un contraste muy interesante, como de hecho lo fue.

Los relatos no son míos, sino de quién fue hasta Tucumán. La foto que usted ve aquí (no tengo el autor de ella, agradezco si algún amigo lo sabe) son de empanadas distribuidas por el dirigencia tucumana a los palmeirenses que llegaron temprano al estadio humilde, modesto, medio oxidado, pero muy, muy digno. Los sándwiches también se distribuyeron de forma gratuita. La recepción como un todo fue absolutamente gentil y, después del 1 a 1 en el campo, la policía presente en el estadio entró en acción, pero no de la manera que estamos acostumbrados: ofreció sus coche, para que nuestros hinchas volvieran a sus hoteles. No he escuchado esto, he visto fotos de esto. No hay un solo relato de un paseo lujoso, pero ¿quién lo quería? Hemos sido recibidos como huéspedes ilustres y queridos, con amistad y sin formalidades.



Sabemos lo que vino después de este estreno mal jugado. Después de dos goles a los cincuenta y tantos del segundo tiempo, un viaje a Uruguay puntuó toda nuestra trayectoria y marcó al equipo, entrenador e hinchas de igual forma. Tantos amigos míos estaban ansiosos de ir a Montevideo y, cuando fueron, hicieron tanta fiesta, mostraron tantas fotos y videos y disfrutaron tanto que es realmente una pena que toda la admiración posible por el ex gigante uruguayo se haya ido. En comparación con la misión tucumana de nuestra hinchada, da pena de los Carboneros, y es misión nuestra saber con qué parte de la historia vamos a quedar, puesto que la acción contagia, y la idea de que todo en la vida tiene vuelta, aun cuando es una "revancha". Sirve tanto para el bien y para el mal. Me quedo con el cariño de Tucumán y dejo de lado la cobardía aurinegra.


Por eso, pido todos los aplausos del mundo de nuestra parte para los aficionados del Tucumán, cuando el marcador anuncie un minuto de silencio o algo así en el Allianz Parque esta noche. Hemos sido castigados de forma canalla por una Conmebol que no goza credibilidad, y por la que nuestra afición no podrá viajar desde los octavos de final. Estos chicos viajaron hasta aquí, y llegan sin dos de los suyos. Quien tiene amigos que toman caminos por el fútbol imagina cuánto debe doler. Basta de esa rabia, de esa guerra imbécil. La Copa del Mundo 2014, el mayor desplazamiento pacífico humano de la historia de este continente, todos los países aquí con nosotros, la amistad entre Nacional de Medellín y Chapecoense, la solidaridad que podemos y debemos dar al Tucumán y tantos otros ejemplos son parte de una misma historia. La historia que explica el motivo del fútbol sigue adelante.