Top

"Decile a Marito que se quede tranquilo, que yo lo voy a cuidar a Súper"

EL NENE DEL MILAGRO

Florencia soñó con su abuelo una semana antes de que su hijo, Martín, cayera desde un noveno piso. “No me gusta ese balcón”, le había dicho.

Bisabuelo, abuelo y nieto.





Florencia estaba durmiendo con su hijo, cuando vio que alguien prendía la luz de la cocina. Cuando se asomó, era su abuelo. El señor dijo que estaba feliz de que vivieran en ese departamento nuevo en familia; pero que no se olvidara de pedirle a Marito (el papá de Florencia) que cerrara el balcón. “Igual decile que no se preocupe, que se quede tranquilo, yo lo voy a cuidar a Súper”, le decía. Después iba hasta la pieza, abrazaba a Martín y le decía que lo extrañaba.

Ese fue el sueño que Florencia Núñez tuvo seis días antes de que su hijo Martín cayera desde un balcón de un noveno piso. “Yo lo cuento y me van a decir que lo inventé, pero tengo todos los mensajes que le mandé a mi papá contándole del sueño”, asegura.

“El niño del milagro”, así lo llaman. Martín Chehín Núñez tiene tres años y el día martes fue dado de alta después de 19 días en el Hospital de Niños, donde permaneció internado luego del accidente.

El miércoles 7 de junio, alrededor de las 13:30, el nene estaba con su papá en su departamento cuando abrió la puerta y salió al balcón. Desde allí se precipitó a un subsuelo de tierra, sin ningún balcón, árbol, toldo u objeto alguno que amortiguara la caída. “Si un médico no lo puede explicar, yo tampoco. Dios ha salvado a mi hijo”, asegura Florencia.

Cuando ella se enteró, estaba trabajando. “Me acuerdo que se me ha caído el teléfono, que mis compañeros me han sentado, ahí la llamé a mi mamá y no me acuerdo de lo que me dijo, solo que estaba con el nene que lloraba y yo lo único que podía repetir es ‘Martín está despierto”, cuenta. “Es como si me hubieran abierto y sacado todo lo que tengo adentro”. Así se sintió.

Martín llegó al Hospital despierto y allí lo sedaron, inmovilizaron y le hicieron las placas correspondientes. De allí a Terapia Intensiva, de allí al quirófano. Una punción en la cabeza que reveló que no existía presión intracraneal. Ningún órgano perforado ni fuera de lugar. El páncreas (un órgano extremadamente sensible) golpeado, pero sano. “Sí tenía líquido en los pulmones, que estaban bastante comprometidos, pero le drenaron de ambos lados y se solucionó”, relata Florencia.

Por supuesto, a los padres les preocupaba el estado en el que su hijo quedaría después de semejante episodio. “Mi hijo está entero. Eso es lo que importa”, asegura. De aquí en más, el niño de tres años deberá seguir con su tratamiento de fisioterapia y con una psicóloga.

“Lo que nos ha pasado era absolutamente previsible. Podría haberlo cerrado, pero justo en ese momento no tenía plata. El viernes siguiente al accidente iba a ir mi tío para cerrarlo. Mi abuelo debe estar diciendo ‘encima que le he avisado…”, dice, y ríe, y agradece a Dios, una vez más, que su hijo está vivo, entero y sano.