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Sin perfil nacional, Manzur apunta a la reelección

CON LA MIRA EN 2019

El manzurismo comienza a reagruparse para la contienda electoral en dos años. Sin chances presidenciales y con un Mauricio Macri proyectado cuatro años más, al tucumano sólo le queda consolidarse en Casa de Gobierno y enfrentar a José Alperovich que quiere volver a ocupar "su" sillón.

Alperovich y Macri mantienen en la cuerda floja a Manzur. FOTOMONTAJE: Roberto Aguirre





Se vienen días de definiciones en cuanto a alianzas en el peronismo tucumano. Las últimas Elecciones Legislativas demostraron que, pese a una abultada victoria del Frente Justicialista por Tucumán por más de 140.000 votos sobre Cambiemos, hay alguien que ─aún desde las sombras─ es capaz de redireccionar voluntades hacia afuera de ese espacio político.

El gobernador Juan Luis Manzur sabe que los tiempos que corren no dan segundas oportunidades. Ser parte de la fórmula presidencial no es una opción; la Liga de Gobernadores Peronistas, desde donde se pretende perfilar al próximo candidato del peronismo, no lo ve como presidenciable según consigna el portal especializado La Política Online. Para ser senador, deberá esperar hasta 2021. Al tucumano sólo le queda el sillón de Lucas Córdoba y un obstáculo por superar: José Alperovich.

El ex gobernador prepara un regreso triunfal en 2019. Para ello necesitaba a un Jaldo disminuido políticamente y a un Manzur condicionado. El primer paso para allanar ese camino fue la candidatura a diputado nacional de Osvaldo Jaldo que, de no asumir, perderá credibilidad y tendrá que enfrentarse a los medios y a la oposición para justificar su testimonial. Con la mente puesta en Buenos Aires, el dirigente de Trancas relegará poder en la Legislatura. Julio Silman -El segundo al mando-, un político joven, leal a Jaldo y presentado en numerosas ocasiones como "el futuro" por el propio Manzur en sus visitas al interior, quedará a merced del alperovichismo que aún habita el parlamento provincial.

Juan Manzur asumió como gobernador en un campo minado por su antecesor. Heredó funcionarios en puestos claves para su administración que hoy sirven ─casual o deliberadamente─ para desgastar la gestión. Es por eso que analiza cambios en las áreas de Seguridad, de Paul Hofer, altamente criticado; Cultura, del bussistaMauricio Guzmán; Planificación Estratégica, de Julio Saguir; Caja Popular de Ahorros, de Armando Cortalezzi, investigado por la Unidad de Investigación Financiera; y del Instituto Provincial de Vivienda y Desarrollo Urbano, con un Gustavo Durán denunciado por irregularidades.

Las asperezas entre Alperovich y Jaldo existen, aunque de micrófonos y cámaras para afuera no las quieran demostrar; la diferencia en los votos de las PASO a las Generales son un síntoma de ese malestar. Los allegados recuerdan una acalorada discusión entre ambos durante un acto de campaña ─dos semanas antes de los comicios─, en la que el vicegobernador se enfrentó a su ex jefe cuando éste le expresó su decisión de volver. Circuitos controlados por un dirigente alperovichista en los que la performance del Frente Justicialista había sido sobresaliente, cayeron sorpresivamente luego de ese episodio. No es la única sospecha de un redireccionamiento de votos deliberado, pero sí la más fundada.

El crecimiento de Ricardo Bussi de Fuerza Republicana también es mirado de reojo por Casa de Gobierno. Conocida es la “relación de dependencia” del partido fundado por el difunto genocidaAntonio Domingo Bussi con el alperovichismo. En cada elección que se lo demandó fue una herramienta medianamente efectiva para restar votos a la oposición. Esta vez, también restó al peronismo, pero no en las PASO.

Foto de Juan Esterman durante la sesión extraordinaria del Concejo Deliberante de Capital en repudio a polémicas declaraciones de Agustín Romano Norri contra Evita y el cáncer.


Los días posteriores a las elecciones se tornaron oscuros. El video de un conocido legislador que circula por las redes da cuenta de un descontento que crece entre filas. Herir la figura de quien está a un paso de conducir la Legislatura es la misión. Si el alperovichismo controla íntegramente ─una vez más─ el parlamento tucumano, el avance hacia 2019 será difícil de frenar.

El peronismo tucumano aún sigue bajo el ala del ex mandatario a través de su esposa, Beatriz Rojkés, y su hija Sarita pide pista desde el año pasado. Durante los festejos por el Día de la Lealtad en 2016, casi como una demostración de poder, Manzur fue sentado lejos del centro y entre las mujeres Alperovich en pleno acto. Los operadores se veían incómodos; la imagen era contundente y demasiado clara para la militancia presente: “El jefe sigue aquí, nunca se fue”. A José Jorge ni si quiera le hizo falta asistir.

Prueba de la omnipotencia del “supremo” Alperovich es la presencia que aún mantiene en diarios, televisión y radios. Los medios aún le responden a él y a sus aliados; extrañan su figura.

José Jorge inició su campaña el día después de “prestarle” el despacho a Manzur. Fue nombrado asesor y quedó habilitado para utilizar recursos del Estado provincial, entiéndase vehículos y también ministros. Gabriel Yedlin es un acompañante frecuente del ex mandatario en sus propias actividades del Ministerio de Desarrollo Social. Se lo puede ver en cada spot y en cada foto publicada en las redes sociales. Qué mejor acción proselitista que mostrarse en la necesidad ajena.

El 2019 está a la vuelta de la esquina y Juan Manzur deberá defender su liderazgo, condición que desde su asunción como gobernador fue objetada. La sensación que dio siempre fue la de una figura de transición, sin obras significativas que inaugurar para no levantar demasiado vuelo. El regreso del limón tucumano al mercado de Estados Unidos es quizás el mayor acto de rebeldía que tuvo su gestión, un logro que Alperovich no consiguió en sus casi 12 años de gobierno. El riesgo de tener que besar nuevamente el anillo de su promotor es alto, y lo máximo que pueden ofrecerle es una vicegobernación.

La nueva relación con La Bancaria también representa un hito de gestión y comienza a marcar límites con la anterior. Quienes antes se oponían al espacio político hoy lo apoyan, quizás con el mismo objetivo que el actual binomio gubernamental.

La interna peronista ya está en marcha. Manzur y Jaldo buscarán la reelección. El vice se ve dispuesto a seguir como vice con tal de que Alperovich no vuelva a controlar los hilos de la provincia, al menos no de forma explícita. La fórmula que se proclamó en 2015 busca su independencia.

Afiches pegados en calle Buenos Aires, casi esquina General Paz.-