Top

La historia de Marta, la famosa canillita del "diario, diario, diario"

¡FELICIDADES!

Este 7 de noviembre se celebra el Día del Canillita y la trabajadora más emblemática del centro tucumano explica cómo es su noble oficio

Marta ahora trabaja en la esquina de 24 y 9 de Julio.





"Diario, diario, diario, diario, diario, diario, diario", se escucha todas las mañanas en el centro tucumano. La escena ocurre un ratito después de que se enciende la primera luz de toda la cuadra en la avenida Francisco de Aguirre al 1900. Es Marta, quien desde hace 30 años, se sube al ómnibus y empieza el trabajo de canillita, el noble oficio que hoy tiene su día.
 
"Todos los días, a las 4.30, voy a buscar los diarios al galpón de Crisóstomo Álvarez al 1300. En medio del agua, en medio del frío, en medio del sol. No me interesa el clima. A esto se lo hace con amor", jura, se pinta los labios, toma aire, y vuelve a decir de corrido: "Diario, diario, diario, diario, diario..." 

"Empecé en Entre Ríos y Piedras, siempre sola. Al mediodía mi hermana me lleva la comida, pero no me ayuda con los diarios. Ocupo la misma esquina desde hace 30 años, empiezo a vender y a entregar. Después vengo a la 24 de Septiembre y 9 Julio. A veces estoy frente a la Clínica Mayo y en Previsión. Estoy en todos lados. Todo el mundo me conoce. Nadie me hace nada", agrega.

Marta también vende telekinos y promete: "Nunca pude vender uno ganador de 15 aciertos. Qué lindo sería. Hasta que eso pase, retiro entre 25 ó 30 diarios. Antes se vendía más, se ha perdido mucho la venta del papel, pero a los diarios y a los telekinos los vendo con mucho amor".

Este martes 7 de noviembre el país amaneció sin diarios de papel entre sus manos. El Día del Canillita se celebra en conmemoración al fallecimiento de Florencio Sánchez en 1974, escritor de la obra “Canillita”, libro que tiene como protagonista a un chico que vendía diarios para ayudar a sus padres.

Este lunes a la noche, Marta estuvo de fiesta: fue a bailar en la fiesta que realiza el sindicato de los canillitas. "Fue raro desvelarse y depertarse tarde. Estuvimos en Las Lomitas hasta las 4.30. Dormí toda la mañana y ya me vine a vender telekinos. Mañana, por suerte, todo vuelve a la normalidad", cierra Marta, ansiosa por volver a la rutina, al ómnibus, al galpón, a la esquina de barrio Sur, a una vuelta por las calles del centro, a los telekinos, al diario, diario, diario.