"Nunca viví algo así": Bieler, capitán y goleador del sueño de San Martín
FALTAN 2 DÍAS
Taca se quedó para ascender a Primera y con su cinta roja y blanca y una catarata de goles ha llevado al Santo a la instancia decisiva en Adrogué: "¿El gol del campeonato? Que lo haga cualquiera, pero que se nos dé el ascenso".
Taca y el equipo a bordo de una ilusión llamada ascenso. Foto @Gachy_Cardozo
Buenos Aires (Enviado especial).- ¡TacaTacaTacaTacaTacaTacaTacaTacaTacaTacaTacaTaca! Doce tiros, doce disparos, doce veces con el arco en la mira, doce veces adentro, doce gritos, doce veces Taca, doce veces Claudio Bieler ha convertido en este campeonato, doce veces ha reventado las gargantas de los hinchas de San Martín, de todas las formas y de todos los colores. Doce goles, ¿y el trece? "Que lo haga cualquiera, pero que se nos dé el ascenso".
San Martín acaba de aterrizar en Aeroparque, pero el ánimo del plantel sigue por las nubes. El vuelo de Aerolíneas se ha demorado, pero Taca y compañía saben que hay un Pueblo que no puede esperar más. Él mismo lo reconoce mientras todos los jugadores ya han subido al micro rumbo al hotel en el microcentro porteño: "Tratamos de estar lo más tranquilo posible, pero a medida que va pasando el tiempo, las horas se hacen eternas. Tenés una adrenalina ya extra y cuando pensás que se viene una gran final no sabés cómo tomarlo. Hay que tratar de estar tranquilos y tratar de disfrutar lo que estamos viviendo. Hay que pensar en otra cosa y ya en el partido encarar las cosas de la mejor manera, pero a veces se hace medio imposible".
¿En qué trata de pensar el goleador? Por ejemplo, en que Dante Bautista tiene que subir los bolsos KDY con las pelotas, las camisetas, los botines y hasta las imágenes religiosas que han acompañado al plantel durante todo este tramo. Entonces el capitán que es Bieler da el ejemplo, ayuda a cargar las cosas a los utileros de San Martín, todo a la bodega que después brindamos. Antes, Bieler habla con eltucumano.com y habla mientras rugen los motores del micro, el preparador físico Diego Burkhard nos hace la seña que apuremos los tantos, pero tranquilos: nadie en este mundo, en este Buenos Aires gris y lluvioso, nadie puede olvidarse del que moja como nadie, del que ha sido campeón de América, campeón y goleador de la Libertadores y de la Sudamericana, por ejemplo, el mismo que jura que nunca ha vivido lo que vivió este sábado a la mañana en Tucumán.
"No, nunca antes viví lo de hoy. Estuve en muchos clubes, en muchos lugares, pero previas así como el banderazo de hoy, con la cantidad de gente que nos fue a apoyar, nunca. Sí obviamente después de conseguir grandes cosas, pero en la previa, algo así, no", reconoce el delantero que se quedó para vivir este momento, para convertirse en el goleador de San Martín que es, para ser el goleador del campeón que quiere ser ahora, en dos días, el lunes, la recta final de la recta final, un trayecto que ha sido acompañado como siempre por miles de hinchas en una caravana inolvidable, porque el taxi desde Ciudadela hasta el aeropuerto Benjamín Matienzo cuesta 250 pesos, pero lo que vivieron estos jugadores no tiene precio. "Fue una emoción muy grande, esperamos devolverles todo con un triunfo".
Las bocinas del micro suenan y al hambre de gloria del plantel se le suma el hambre que ha ocasionado la demora. Bieler ya terminó de acomodar sus cosas y mientras busca a Nacho Arce con la vista, y escucha lo que dice, y comparte lo que dice, antes de sumarse al resto de sus compañeros, Taca sabe que se ha convertido en el capitán que el plantel necesitaba, que ha sido la primera gran apuesta de Forestello, que ha recibido en manos del técnico la cinta y la responsabilidad de liderar al grupo dentro y fuera de la cancha, un líder positivo capaz de potenciar a sus compañeros, acciones concretas de un hombre experimentado que lo toma con humildad: "Que lleve la cinta de capitán no significa mucho. Hay chicos que están hace mucho en el club y yo traté de acoplarme a ellos".
El cambio de mentalidad que llegó a través de Forestello es el que le ha permitido a San Martín llegar a la última fecha con chances concretas de lograr el ascenso a Primera. La mano del técnico y goleador del ascenso en sus tiempos de jugador también ha tenido incidencia real en el juego y en los goles de Bieler, letal este año con 8 goles en los últimos 10 partidos
que jugó y una racha en fila de cinco gritos en los últimos cuatro juegos del Santo. Goles fundamentales por donde se los mire: el del debut en el ciclo Forestello contra Los Andes para cortar la sequía de triunfos en Ciudadela, el empate clave para apagar la hornalla el día que las papas quemaban contra Estudiantes San Luis, el del empate a Almagro, su golazo para liquidarlo en Gualeguaychú, el doblete con perla incluida a Agropecuario, el segundo contra Flandria tras pase de Gonzalo y el penal para liquidar el pleito contra Brown de Madryn. De hecho, el único partido en el medio de este pedazo de racha al que faltó fue por cinco amarillas cuando San Martín igualó sin goles contra Instituto, el día que el equipo mereció ganar, pero que le faltó la última puntada, esa que el 9 no falla.
"A medida que fuimos obteniendo triunfos seguidos y que nos fuimos acercando a la posición en la que estamos nos hicimos más fuertes. Por eso insisto: que yo lleve la cinta de capitán no significa nada, aquí somos todos capitanes, somos todos un equipo, ahí arranca la motivación del porqué estamos ahí arriba", cierra Bieler, ahora sí arriba del micro que traslada la ilusión de San Martín aquí, con tiempo para la última firma a los hinchas que llegaron a Aeroparque y un bolso de mano donde guarda todos los secretos del área, el mismo bolso que llevará a la cancha de Brown el lunes, con el arco en la mira, cuando apunte y TacaTacaTaca. Tá.








