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Taca, decime qué se siente

ANÁLISIS

Claudio Bieler silenció el Monumental en una viveza brillante de Nico Giménez, se tomó una pausa ante la salida del arquero de Atlético y agrandó su figura en todos los hinchas de San Martín. Revivilo.

Bieler silenció el Monumental. La foto es de CASM Oficial.





No, claro que no hace falta silenciar a una multitud en el Monumental para confirmarlo. Pero qué pedazo de jugador que es Claudio Bieler, por el amor de Dios. Él, justo él, capitán y goleador, terror de los rivales, alegría y felicidad de Ciudadela, el que más le dio a San Martín en los últimos años, el que tiene permiso para hacer lo que se le cante, para decir lo que diga, para tuitear lo que tuitee, para firmar cuando firme, hoy, en otra noche fría en el barrio, Taca no tembló en el área, y disparó fuego en la red. Gol de San Martín, Bieler lo hizo.

Así como conocés la historia del Santo, el mismo que dio la vuelta allá, allá, allá y acá también, repasás de memoria el vínculo sanguíneo, afectivo, mental y espiritual que te liga con el hombre que esta noche te deja una sonrisa grande como esa historia. Es el mismo que llegó con mucho ruido y empezó a pagar con goles en cuotas, de vez en cuando, cuando había margen en la tarjeta, el pucho sobre fin de mes, pero no mucho más. 

Hasta que en enero llegó el calor tucumano y los grados de Quito se metieron en el medio y por cuestiones que ya explicó o no, qué importa, el hombre no se subió a ese micro rumbo a Perico hasta que Forestello lo llamó, lo convenció y le debe haber dicho algo así: "¿Por qué, Claudio? ¿Si usted lo entrega todo? ¿Por qué? ¿Por qué si las dio todas? ¡La metió, la quiso jugar!" Y el técnico, que algo sabe de temple en el área y carácter en el vestuario, le dio la cinta, y le dijo que era el capitán que necesitaba para que el sueño del ascenso se convirtiera en realidad.

Entonces Taca se quedó. Y te llenó la Ciudadela de goles. Y apareció cuando tenía que aparecer. Y estampó la firma contra Sarmiento. Y le dio su palabra a Seoane mientras en Rusia se acomodaban los números para su vínculo con San Martín en Primera, la primera condición que Forestello puso para seguir al frente. Y vos no viviste: desde esa final contra Sarmiento hasta que terminó el Mundial, no viviste: ¿cuántas veces entraste al celular para fijarte si había novedades? ¿Si había firmado? Hasta crearon una cuenta falsa para dar la noticia falsa que tanto esperabas. El que terminó cuando llegó la foto que querías: tu ídolo ensayando la rúbrica junto a Richi, levantándole el pulgar a los paparazzis del Complejo y qué contento estará don Natalio con este animal de área, ¿no?

Entonces, de nuevo: ¿cuánto vale Bieler? Si el goleador tuviera su propia marcha peronista: "Mi General, ¿cuánto valés?" A pesar de lo que diga el mercado de pases, hay cosas que el dinero no puede comprar, ya lo sabés. Celébrese esta noche, la que marca el regreso a Primera por más amistoso que sea, en cancha llena, bien de visitante, con un puñado de suplentes alentándote y toda tu gente mirándolo por Fox, sí, ahí lo tenés, mírenlo bien, analícenlo de paso, aprendan cómo define un goleador de verdad, el que se encuentra en la plenitud de su carrera, letal para esa pausa, para ese segundo que tanto sabe Forestello que todo goleador debe tomarse, esa pausa y el Oso Sánchez en el piso (ya con Lucchetti en el banco), y zas, bang, pim, pum, pam, a pelarse, mano a mano hemos quedado, y a otra cosa, señores, porque al Taca se le canta, porque el Taca lo quiso así, porque Bieler lo siente así, ¿o hace falta que te lo diga?