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Una médica tucumana recibió una distinción por investigar la obesidad infantil

Ciencia

La Fundación Florencio Fiorini y la Universidad del Salvador otorgaron una mención especial a la endocrinóloga Cristina Bazán de Casella.

Cristina Bazán de Casella lideró el equipo de investigación que fue reconocido a nivel nacional.





La médica tucumana Cristina Bazán de Casella fue distinguida por la Fundación Florencio Fiorini y la Universidad del Salvador por una investigación realizada sobre la obesidad infantil. 

El trabajo que lleva por título “Estado Proinflamatorio en Niños Obesos” fue encabezado por la reconocida endocrinóloga, quien investigó junto a Adela Abregú, María Luciardi, Teresita del Rosario Carrizo, Elba Díaz y Mariano Aleman. El desarrollo de la investigación tuvo lugar en el Instituto de Bioquímica Aplicada de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia y en la cátedra Pediatría 1 de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

El premio anual Florencio Fiorini tiene como objetivo estimular y favorecer la investigación científica en medicina humana. El trabajo del equipo de Bazán de Casella que fue distinguido estudia las moléculas proinflamatorias, -que aparecen en cantidad en las personas con obesidad- y observa su posible relación con enfermedades cardiovasculares.

La obesidad es una enfermedad crónica, que afecta tanto a adultos como a niños y está asociada a la resistencia a la insulina, diabetes tipo 2 y enfermedades del corazón. La médica tucumana señaló que las moléculas proinflamatorias se producen en los glóbulos de grasa en el cuerpo -sobre todo en la región abdominal- y que se las puede medir en la sangre. Agregó que la presencia de esas moléculas pude dañar el endotelio, un tejido que tapiza todos los vasos sanguíneos, incluido el corazón.

 “Si esas moléculas permanecen altas, esto puede llevar a enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y arteroesclerosis”, puntualizó la profesional.

El trabajo del equipo consistió en comparar y analizar en una población de 37 niños obesos y 20 niños con peso normal, de entre 8 y 12 años, los niveles séricos de las moléculas  proinflamatorias. En la investigación analizaron la correlación de estas moléculas con las variables antropométricas y metabólicas. Como resultado, comprobaron que los niños obesos presentaban valores mayores de moléculas proinflamatorias, que se correlacionaban con un mayor índice de masa corporal  y de circunferencia de cintura.
 
La profesional señaló que determinar precozmente estas moléculas puede contribuir a disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular. “El trabajo contribuye a demostrar los problemas graves que trae la obesidad en la infancia, así como también evidencia lo necesario que se vuelve aplicar conductas alimentarias y físicas adecuadas a cada niño”, concluyó.