San Martín, el clásico y la gran oportunidad del año
análisis
Los hinchas vivieron la previa ante Colón enfocados en lo que viene. Todo lo que dejó el empate en Ciudadela de cara al partido más esperado.
Los 11 titulares del empate ante Colón. FOTO CASM Oficial
Es tan grande el clásico que llega el sábado que, a estas horas, en la cancha de Atlético, sólo debe estar el sereno, tal vez un guardia, pero nadie que abra las puertas del estadio, nadie que encienda las luces, nadie haciendo la cola. Claro, faltan seis días, pero es tan grande el clásico que llega el sábado que ya se juega. Los hinchas de San Martín ya empezaron a jugarlo con el banderazo que se vendrá esta semana y también con lo vivido esta tarde, volviendo a Ciudadela después de 20 días y con una previa destinada exclusivamente al rival de toda la vida, casi dejando de lado a Colón hasta el segundo tiempo.
Es tan, pero tan grande lo que vamos a vivir en unos días que se mete por las calles, se lo escucha en la Pellegrini, retumba en la Matienzo, se canta en la Bolívar y hasta una bandera se cuelga en la Rondeau. El pedido es uno solo, claro: y es ganarle a Atlético en el Monumental, es ganar el clásico más importante de todos los tiempos, y que lo vea todo el país en el horario estelar del sábado 21.30, sin los hinchas de San Martín en las tribunas, pero con un aliento que ya se hizo sentir este domingo e irá creciendo con el correr de los días. Es la canción que suena desde el domingo 3 de junio la que se canta: Acevedo, Maxi Martínez, Matías García y Bieler la conocen de memoria, se la saben, es la que cantan cuando el micro que conduce José María Quiroga frena en la esquina de Amador Lucero y Bolívar, en la esquina de La Previa del Santo, a pasitos de Potente.
"Ya se acerca Ciudadé", cantan los hinchas, lo anuncian. "El sábado, Coyette, por favor", le pide el último Ciruja que se quedó en Ciudadela junto a los chicos que le piden fotos a sus ídolos. "¡Cueste lo que cueste!", arenga una doña por la ventanilla donde está Bieler, mientras Antonio Ramírez, cocacolero de 30 años ininterrumpidos en Ciudadela, se saca su gorra que dice 44 héroes, se seca el sudor de la frente y grita: "Vamos ya, que hoy no fue el día". Y es que en la gente, en los que no juegan en la cancha, muchas veces se explica la ansiedad por lo que se vendrá y el sentimiento por lo que se acaba de vivir con el empate en cero ante Colón. Y el sentimiento es el de bronca porque la pelota no entró, pero también de desazón porque San Martín ha dejado pasar otra oportunidad para salir de los cuatro equipos que aparecen en rojo y llegar al clásico, como dice Purita, "con una semana tranquila".
Ante las oportunidades que se escaparon después del triunfo logrado frente San Martín de San Juan, Arregui dice que todo sigue dependiendo de San Martín. Lo cual es cierto. Tan cierto como lo que dice Moreira a su lado cuando declara que destaca el juego del equipo de Coyette, más ordenado, más armonioso. Lo que ya está, las virtudes que tiene el equipo, se saben. Lo que falta es justamente lo que tiene que aparecer en el Monumental: la efectividad en el área rival, la contundencia, trabajo con la pelota parada si sale un juego cerrado, pero sobre todo lucidez en los pies de sus delanteros, la que hoy faltó en Bieler, en Pons, en Franco Costa y en Figueroa.
Es gracias a sus delanteros, justamente, que San Martín salió bien parado en el antecedente más inmediato que son los clásicos jugados a fines de julio. Esta tarde dio la sensación de que hubo apuro a la hora de definir un partido que San Martín mereció ganar, que tardó en demostrarlo al cometer el error de regalar el primer tiempo, un error que también demanda la atención del técnico, de un técnico que transmitió con los cambios la necesidad de ganar hoy, de festejar hoy, de lograr los tres puntos hoy, y de llegar con más oxígeno al clásico, un partido tan pero tan grande que, si se gana, olvida los errores cometidos del pasado, se disfruta como nunca del presente y se brinda por un futuro mejor. No es el fin del mundo, claro que no lo es; no se termina el campeonato para nadie, como dice Moreira. Eso también es cierto. Tan cierto como que el clásico se viene, el sábado que viene. Sí, ya se acerca. Cada día más cerca, cada día más.








