Top

"No hacía falta...": el gran gesto que le devolvió la sonrisa a Don Arias

HISTORIAS DE ACÁ

El señor que vende lapiceras y resaltadores a voluntad sufrió un robo el viernes a la noche. Stefanía Quiroga fue una de las tantas personas que se movilizó ante la injusticia: "Es un hombre lleno de buenas acciones y todo lo bueno vuelve en esta vida”. FOTOS

Hugo Arias, querido y respetado por grandes y niños.





Hugo Arias es el señor de 82 años que ha conmovido a miles de tucumanos en el comienzo de este año. Muchos, en realidad, lo conocen desde hace mucho tiempo por su andar y su sonrisa en las aulas para pedir permiso y ofrecer sus lapiceras y resaltadores a profesores, maestras, alumnos y alumnas. Una de ellas es Stefanía Quiroga, quien conoció a Don Arias cuando cursaba el profesorado en el instituto Miguel Campero, en la avenida Roca y La Rioja. “Una noche venía corriendo del trabajo porque llegaba tarde a clases. Yo trabajaba todo el día en el comercio y no había tenido tiempo de comer nada. Me vio Don Arias antes de entrar y me dio un sánguche. Gestos así tuvo miles. Y todo lo bueno vuelve en esta vida”.

El viernes a la noche lo que masticaba Stefanía era bronca: leía una y otra vez lo que había pasado con Don Arias, el robo que había sufrido pasadas las 20 en plena 25 de Mayo al 400. Un niño le había metido la mano en el bolsillo de la camisa arrebatándole la recaudación del día y el DNI. “Fue terrible la sensación que me agarró cuando leí la nota. Dolor, impotencia, odio. Que le hicieran eso a un hombre de 82 años que sigue trabajando bajo los rayos del sol, bajo la lluvia, que a su edad no baje los brazos, que ya debiera estar jubilado, descansando, que a él le hicieran eso, la verdad, me dolió muchísimo”, le cuenta Stefanía a eltucumano.com.

La bronca le duró toda la noche del viernes, pero entre el sábado y el domingo se puso en acción: compartió el caso en las redes sociales y agitó los grupos de amigos para iniciar una colecta solidaria bajo el nombre #TodosPorDonArias. “Muchas personas preguntaban cómo se podía ayudar. Entonces armé una convocatoria en la plaza San Martín, que quedaba cerca de la casa de Don Arias. Pedimos lo que la gente pudiera donar: alimentos no perecederos y algo de dinero, ya que también le robaron lapiceras y resaltadores y necesitaba comprar los productos para volver a vender. Entonces armamos una pequeña caja. Juntamos dinero, no contamos cuánto porque la caja era cerrada y se la entregamos así a la familia”.

Don Arias es un vecino de Ciudadela y vive en una pensión de la calle Lamadrid al 1000: “A las 21.30 terminamos la colecta y fuimos a buscarlo. Pero no estaba. Esperamos ahí en la calle hasta las 12 de la noche, pero seguía sin volver. Entonces le dejamos todo al hijo. Yo estaba con mi nena que había estado acompañándome en la plaza mientras jugaba y ya estaba cansada. Le dejamos el dinero recaudado y unas cajas con los alimentos y artículos de limpieza. Pero sentíamos que no era suficiente”.

El lunes, mientras trabajaba, Stefanía recibió muchos mensajes más de personas que no habían podido colaborar el domingo y le pidieron encontrarse en la plaza Urquiza. “Entre esos mensajes, un chico me cuenta por privado que mientras hacía la guardia en un hospital público, Don Arias lo había visto cansado. En ese momento se le acercó un mozo al chico y le dijo: ‘Este café se lo manda Don Arias’. Insisto: miles de gestos ha tenido durante toda su vida”.

El lunes, antes de volver a vender lapiceras y resaltadores, Don Arias conoció a Stefanía y las personas que lo ayudaron en un momento tan difícil. “No hacía falta... No tengo palabras de agradecimiento”, les dijo. “Cuando quisimos acompañarlo hasta su casa él nos dijo que ya tenía alguien que lo buscara, pero no sabemos si lo dijo para no sentir que nos molestaba. Nosotros le habíamos dejado nuestro teléfono a una vecina para que nos avisara si había llegado bien con las cajas y las cosas que juntamos”.

Antes de despedirse el lunes, Don Arias les preguntó a las personas que lo habían ayudado si conocían a alguien que supiera arreglar ventiladores: “Te imaginás cuando nos dijo eso con estos calores. Ya le conseguimos un ventilador nuevo para llevarle el domingo. Nos juntamos el domingo a las 19 en las escalinatas del monumento en la plaza San Martín. Esta vez, la idea es que la gente se acerque y done lo que pueda y le armemos un botiquín de medicamentos y primeros auxilios. También va a haber una caja disponible para Dani, una mamá de tres niños que perdió todo cuando entraron a robarle en su casa de la Jujuy. Dani necesita una mesa con sillas, cadenas, candados y ropa para los niños”

De vuelta a Don Arias, la repercusión de las fotos de la colecta llegó a los empleados del Registro Civil en Villa Luján: “Al enterarse que no tenía DNI, le pidieron que se acercara para hacerle las fotos y darle el nuevo documento. Y el domingo van a ir a la plaza para ayudarnos a juntar fondos para Don Arias. La verdad es que se merece de la ayuda de todos: es un hombre excelente, muy tranquilo, que tiene mucho para dar, muchas enseñanzas. Cuando nos habla, apuesta mucho a la juventud. Hasta les regala lapiceras y resaltadores a los chicos. No se merecía lo que le pasó. Ojalá que el domingo venga y le demos una linda sorpresa”, anhela Stefanía, quien no se olvida de la noche que el buen señor le convidó un sánguche y tiene razón: todo, pero todo lo bueno, vuelve.

Imágenes de lo recolectado para Don Arias:






Don Arias en el Registro Civil: ya tiene nuevamente DNI

Y el cariño de grandes y niños: