Fabio es el taxista que ayuda a los mayores que no todos quieren llevar
HISTORIAS DE ACÁ
"No quería llevar nadie a la señora, loco. Y no es así. Hay que ser más bueno con nuestros viejos", pidió. La historia que se viralizó en las redes y llenó de orgullo al conductor de 35 años y un 2018 bien complicado.
Fabio Giolito, el taxista de 35 años, dispuesto a llevar a todos los mayores de Tucumán.
Todas las noches había un ritual en la casa de la familia Giolito, al lado del Complejo Muñoz. Luego de hacer trámites día y tarde, Fabio y su abuela se quedaban hasta tarde jugando al chinchón por caramelos Arcor de miel. Fabio la llevaba en el taxi de José Emilio Francisco Giolito, su padre, quien lo condujo durante 35 años. "Aprendí a manejar el taxi cuando mi papá dormía la siesta. Tenía 13 años y le daba la vuelta a la manzana en primera. Hasta que un día me descubrió. No sabés cómo se puso", se ríe hoy Fabio cuando recuerda aquella vuelta alrededor de la Balcarce al 2400.
Desde chico, Fabio trabajó. Vendía velas en el cementerio del Norte, hacía changas, cobranzas y trabajó un buen tiempo en la Shell de la Viamonte hasta que en 2018 se quedó sin trabajo: "De un día para el otro nos comunicaron la noticia. El año que pasó fue muy duro para todos y a mí me pasó de todo: perdí el trabajo, me robaron la moto, trabajé en un corralón y se cayó el volquete, y otras cosas que para qué te voy a contar. Hasta que agarré el taxi y salí a la calle en busca de más trabajo porque está bien complicada la mano".
Es común ver largas filas de taxis en las calles del centro. Algunas llegan hasta la mitad de cuadra. Los conductores que tienen aire acondicionado se quedan adentro con las ventanillas subidas y los que no bajan a estirar las piernas en dos pasos: de frente a la puerta del conductor, apoyan los brazos en el techo, se inclinan hacia adelante, flexionan un poco más el cuerpo, pegan un bostezo y esperan que el de adelante se ocupe para que se ocupe él y adónde vamos, señora. Es, como dicen los jóvenes, un viaje de ida el mundo a bordo del taxi y en cualquier esquina de Tucumán su día puede cambiar. Y eso es lo que le pasó ayer.
Por la mañana, Alejandra acompañaba a su madre al turno con su médico de cabecera en el Sanatorio Modelo. Junto a una cuidadora, trasladaron a su madre en silla de ruedas hasta la vereda a la espera de que pasara un taxi. A las 11.25 estaban listas para llegar al turno, pero pasaban los minutos y los taxis que no paraban, los minutos y los taxis que no paraban, las 12 ya, la hora del turno y los taxis que no paraban hasta que apareció Fabio: "Yo estaba trabajando como todas las mañanas cuando la vi a la señora. Hice lo que cualquiera debería hacer: me bajé para ayudarla a subir al taxi. La cuidadora me dijo que no podía sola y que la levantara por las axilas. La señora iba callada al lado mío y la hija muy caliente".
"No la quería llevar nadie a la señora, loco. Y no es así. Hay que ser más bueno con nuestros viejos. La ayudé a entrar a su casa y me fui. Después de todo, la señora estaba muy agradecida", le relata Fabio a el tucumano, sorprendido con la viralización de la historia por un gesto tan simple como noble que mereció el reconocimiento de Geo Taxi, la empresa donde trabaja: “Un orgullo nuestro chofer Fabio. Fabio Giolito es uno de los choferes que forman parte de Geo Taxi y estamos orgullosos de que lo sea. Una pasajera compartió en las redes sociales la actitud de Fabio al ayudar a su madre para subir el auto con su silla de ruedas, luego de esperar durante más de media hora que algún taxista se detenga para llevarlas. ¡Fabio fue el único! Un aplauso para él y su actitud. Por más personas como él en Tucumán".
“Conocí a César, el dueño del auto que manejo, porque vi en el facebook una publicación de la hija que buscaba chofer. Dios me lo puso en el camino. Es un hombre excelente lleno de gestos como cuando en las Fiestas reconoció mi trabajo y me quedé con el 50% de la recaudación cuando lo habitual es el 35%”, destaca el conductor, que no es la primera vez que ayuda a los más grandes.
“Todos los días paso por la 24 de Septiembre, la calle de los bancos Santiago del Estero, ahí donde cobran los abuelos. Un día tuve que parar el auto y detener el tránsito porque no sé hace cuánto que una señora viejita acompañada del marido ciego estaban esperando para cruzar. Imaginate cómo me bajé, indignado. Todos los vendedores ambulantes miraban nomás, al igual que los policías. Hay que poner más policías en esa zona, los viejitos salen de cobrar y no hay suficientes. Hay que cuidar más a nuestros viejos, es así, sin tantas vueltas”, dice Fabio, ya en el barrio Apóstoles donde vive con su familia, espera más trabajo y deja su teléfono (381 504-9417): “Poné que estoy dispuesto a ayudar a todas las personas que me necesiten en los viajes, a las señoras con silla de ruedas, a los señores que usan andador, a todos. Yo los llevo”.








