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San Martín, el carnaval y todo lo que le dice la previa a Caruso

ANÁLISIS

Los hinchas Cirujas volvieron a mostrar su fidelidad en el momento más crucial del campeonato: armaron un banderazo increíble hasta hace unos días y dejaron un mensaje acorde al momento que Ciudadela vive. VIDEO

El Pueblo Ciruja a la espera de que se abran las puertas de la esperanza. La foto es de Actualidad San Martín.





"¿Qué hoy jugaba?", pregunta un taxista que se detiene recién en Pellegrini y Lavalle. Un colega suyo, un par de cuadras atrás, no quería saber nada con parar no vaya a ser cosa que. "San Martín, ¿no jugaba mañana?", insiste hasta que se entera que no, que el partido es mañana. San Martín juega mañana, pero hoy ponen música Los Pibes del Ritmo. Es mañana, pero hoy empiezan a circular las latas 3 x 100. Claro que es mañana, pero hoy el hombre de bigotes y pelo canoso le grita a un vaguito que no le pise el cantero en la casa con jardín de la esquina de Bolívar y Matienzo. (Cómo debe renegar ese hombre...)

Confirmado: mañana juega San Martín, este sábado, no este viernes, pero hoy 1 de marzo, a tres meses del triunfo en la cancha de Atlético, de la última alegría futbolística, hoy empiezan a aparecer los hinchas de San Martín alrededor de un estadio con la puerta cerrada. Hoy empiezan a agolparse contra ese portón gris. Hoy empiezan a palpitar, a vivir, a sentir lo que va a ser mañana, el sábado, el partido más importante de los últimos años de la historia de San Martín. Que quede en claro: es este sábado a las 19.20, aunque el taxista pone LV12 para confirmar que hoy no jugaba.

Hoy empiezan a subirse los chiquitos con la camiseta número 7 en los hombros del padre. Hoy tres que acaban de rendir guardan el delantal en la mochila y compran una promo. Hoy un gordito con la KDY apretada mira de costado para un lado y para el otro, para un lado y para el otro, y así hasta que mira que nadie lo mire, agita un Rey Momo y cae nieve en Ciudadela. Son los misterios del carnaval: el único tipo de nieve que puede caer en este momento es la de carnaval, la que baña de puntitos blancos las camisetas y a uno le entra en el ojo pero qué le puede decir a esta altura del momento, con qué más se puede enojar a esta altura del campeonato...

Hoy los Santos han peregrinado una vez más. Algunos, con justos motivos, no han podido estar. No importa la razón. Lo que importa es lo que sintieron cuando les empezaron a llegar los videos mientras estaban en el laburo o con la moneda justa para el partido de mañana. Porque al que vende la promo se le termina la cerveza y tiene que ir a llamar a un primo y su prima para poner dos conservadoras más ya en la Pellegrini y Bolívar. Los sedientos han venido marchando en auténtica peregrinación con los bombos, la nieve y las banderas, en este carnaval que se armó en vísperas de lo que otros buscan en otro lugar y suena: "De la cabeza, yo te sigo adonde sea, con los bombos y las trompetas, ya comienzaa el carnavaaaaaal".

Adentro, detrás de las puertas cerradas, están los que juegan sobre el césped. Los 11 a los que miles y miles alientan. A los que les han perdonado todo, los errores propios, la mala suerte ajena, todo. Claro que el ánimo no es exclusivo, pero hoy, esta tarde, desde las seis de la tarde hasta las ocho de la noche, el pueblo vuelve a creer, y no es incrédulo, cree porque es la única manera de vivir que tiene. Da la sensación que el hincha de San Martín no puede rechazar la idea de que bellos milagros ocurrirán. Simplemente no pueden hacerse la idea.

Por eso hoy están acá. Y los que no están hoy estarán mañana. Y es probable que los que lleguen tarde se queden afuera. Lo dijo un hombre que se fue a Formosa en moto con su hermano para ver la final de ida contra Patria: "El sábado queda gente afuera", dice. ¿Y cómo no le vas a creer? Es el hincha que siempre tiene la camiseta a mano y se pega una escapada o hace como El Turco y al menos un par de veces a la semana se da una vuelta por el estadio porque simplemente no tolera la idea de ir solamente cuando juega San Martín.

Hoy empezó a jugar San Martín el partido de mañana. Cada día tiene más razón Walter Busse sobre ustedes, los hinchas: "Estos están locos". Es una maravillosa forma de confirmar que los jugadores pasan, que San Martín está por encima de los nombres, hasta que aparece Caruso entre los jugadores que terminan el entrenamiento.

Se hizo tan tarde el entrenamiento que los hinchas desde afuera tuvieron que gritar para que abrieran las puertas y cuando empezó a oscurecerse tuvieron que prender los fuegos artificiales para alentar a los jugadores que no caen cuando los ven detrás del alambrado, como Tino Costa que le dice a uno de los refuerzos: "¿Viste lo que es?"

Dura un par de minutos el encuentro con los hinchas. Caruso sonríe, confirma todo lo que sabía sobre el lugar al cual venía, los arenga a los jugadores para que levanten las manos, para que tomen aire, para que dejen en esa práctica la energía negativa y esta noche, después de la cena, sepan lo que se juegan mañana contra Lanús. 

"Caruuuuuso... Caruuuuuso", cantan los hinchas sobre las tribunas de la Pellegrini. No ha dirigido ni un partido, ¿pero cómo no van a corear su nombre si les ha devuelto la esperanza? La esperanza que ha empezado a construirse al filo de esta noche y que debe mantenerse desde el primer hasta el último minuto del partido, en un encuentro vibrante, magnético, eléctrico. De locos, como ellos, como ustedes: los que estuvieron, están y estarán en las tribunas. Escuchen.