"No soy mujer ni varón": la drag que quiere reinar en Tucumán
Dios salve a la reina
Mauro Carabajal es LeMau, la monarca provincial drag queen que aspira a convertirse en la reina de todas las reinas del país el próximo lunes cuando Tucumán sea la meca drag de la Argentina. Cómo se prepara una de nuestras representantes en el evento queer del año.
LeMau, la drag que representará a Tucumán en la elección nacional.
Parece una paradoja del destino y de la historia, pero en la madrugada del 9 de julio habrá una nueva reina en Tucumán. Sí, en la provincia donde hace 203 años atrás se firmó la declaración de independencia de la monarquía española, se elegirá una reina. Reina de la noche, reina del espectáculo, reina de todos los argentinos y de todas las argentinas: la reina nacional drag queen 2019. Entre las trece aspirantes al trono, hay una soberana tucumana que busca trascender las fronteras de la provincia. Se llama LeMau, una drag primeriza que basa su arte en la ambigüedad y va por todo: “Quiero ganar porque quiero que Tucumán tenga la corona, que nos podamos sentir orgullosos. Es mi sueño poder triunfar acá”.
En su casa de barrio El Bosque, Mauro Carabajal
se prepara los días con sus noches para que LeMau explote el lunes en el escenario del boliche Diva, la meca queer de Rivadavia 1320 donde se elegirá a la reina drag queen Argentina 2019. Así como Bruno Díaz es Batman, Clark Kent es Superman y Diana Prince la Mujer Maravilla; Mauro Carabajal, el profesor de danzas de 24 años, es también LeMau. Tras conseguir la corona provincial en abril, ahora aspira a quedarse también con el reinado nacional de las drag: “Es muy diferente la preparación porque esta lleva mucho más tiempo, es pasar de lo pequeño a lo grande, es competir a nivel nacional. Requiere de una estructura mejor en el escenario, que tu imagen se haga más fuerte, por eso vengo ensayando desde hace dos meses”, cuenta Mauro Carabajal o LeMau.
En esos dos meses, Mauro ensayó la coreografía tres veces cada semana, pero también se desveló preparando toda la puesta en escena y el vestuario para la presentación. Todo a pulmón, dedicándole muchas horas a la costura junto a sus cuatro bailarines: “Al vestuario lo estoy confeccionando hace dos semanas. Lo coso yo, no soy modista ni sastre, pero me doy maña. Los trajes son muy caros y la situación económica actual no es muy buena. Por suerte tenía algunas prendas para reciclar, voy gastando alrededor de 7000 pesos, pero hay participantes que gastan 20.000 pesos o más, mucho más”.

LeMau se define como una drag primeriza. Su primera incursión en el arte del drag queen fue en abril pasado cuando participó de la elección provincial donde se alzó con el trono. Aunque advierte que esta vez su drag mutará. “A la movida la probé cuando hice temporada en Mar del plata. Ese era un personaje andrógeno, ahí le fui agarrando el gusto. Creo que tengo cancha para estar en el escenario. Sé bailar, cantar y actuar. Todo eso va de la mano. Se va a ver un show con mucho baile y actuación”, adelanta el joven, aunque no revela los detalles del espectáculo que montará para elección, prefiere mantener el secreto y que la sorpresa se revele la noche del lunes en el escenario de Diva.
“Me considero muy ambiguo, no soy mujer ni varón. No soy bicho porque casi nunca me monto como bicho. Trato de demostrar que estoy orgulloso de ser quien soy, para mostrarle a la gente que no se limite a ser lo que esperan de ellos, sino lo que quieran”, cuenta. “Montarse” llaman las drag queen al proceso mediante el cual se transforman en reinas de la noche. Son horas de capas y capas de maquillaje, pelucas, plataformas gigantescas y accesorios. Al final del procedimiento, Mauro ya no es más Mauro, sino LeMau. LeMau trasciende el binarismo de los géneros y se ubica en esa zona indefinida que tampoco es la de los “bichos”, es decir, aquellos drag que gustan de salirse de la forma humana y optan por personajes animales. “El dar es eso, por eso puede ser él o la, el género no tiene relevancia. En la palabra drag ya está implícita esa rareza y esa picardía”, explica.
Fuera ya del montaje que lo transforma en LeMau, Mauro trabaja como profesor de danzas urbanas y latinas al frente de su compañía que se llama “Elixir Tucumán”, “así como el perfume de Shakira”, aclara. Según explica, además del baile, ser drag implica toda una serie de aptitudes artísticas como actuar, maquillarse, saber elegir el vestuario y tener presencia escénica. Cada drag tiene su propia esencia, eso que la vuelve única e irrepetible entre tantas reinas.

Aunque parezca una tendencia nueva, el arte del drag queen tiene una larga historia sobre los escenarios de todo el mundo. Sus antecedentes pueden rastrearse hace siglos en el teatro isabelino inglés del siglo XVI, donde las mujeres tenían prohibido actuar y eran los hombres quienes debían encarnar a los personajes femeninos. Luego, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, en el teatro victoriano, se volvió frecuente la participación de actores disfrazados de personajes del género opuesto para generar un efecto de comicidad.
La del próximo lunes 8 de julio será la edición 18 de la elección nacional de la drag queen en Diva, el lugar que será una vez más el epicentro de la movida a la que llegan transformistas de todos los rincones del país. Todos con una misma ilusión, la de ser la reina de todas las reinas. Las aspirantes al reinado deben respetar una serie de reglas que se establecen en el certamen como presentar una performance de no más de cuatro minutos, no exhibir partes púbicas del cuerpo, zapatos con una plataforma superior a los quince centímetros y no presentar más de cuatro bailarines en escena. Un jurado integrado por célebres drags evalúa una serie de ítems como producción, maquillaje y playback, entre otros. Además de LeMau, habrá otra drag tucumana postulante al trono: Micaela Groove.
Desde que nació el evento, “La Bicha” fue la maestra de ceremonias de la elección. La conductora, caracterizada por su humor picante y su lengua filosa, volverá una vez más a conducir la elección: “Esta es la fiesta del año. A mi parecer, la drag que gane tiene que ser completa. Tiene que cumplir con las bases del concurso y tener mucha llegada al público. En esta elección se va a tener muy en cuenta la performance”, adelanta la anfitriona a la vez que cuenta que año a año el público es cada vez más diverso y convoca no sólo a los integrantes de la comunidad gay, sino también a muchas familias que disfrutan de un espectáculo único en su tipo.
Histriónica y poderosa arriba del escenario, LeMau aspira a que esta vez el cetro nacional se quede en la provincia. Y así como aquellos próceres que hace 203 años, lejos de la angustia, vivían con felicidad el acto de libertad que estaban proclamando, LeMau espera convertirse en la reina tucumana de todos, todas y todes.








