Niní, la mamá solidaria que con sus hijos combate el frío de las calles
HISTORIAS DE ACÁ
Perdió a Máximo por una bronquiolitis, pero en medio del dolor supo que su misión en la vida era ayudar a los que la pasan mal. Cocina y reparte comida para las personas en situación de calle: "Los tucumanos somos muy solidarios".
El batallón de Bruno y Niní contra el frío: sus hijos.
Hace 12 años, Máximo estuvo internado en el Hospital de Niños. La ola de bronquiolitis que golpeó a Tucumán se cobró su vida. En medio de tanto dolor, Niní, la mamá, y Bruno, el papá, tuvieron una idea: “Durante esos largos días y noches de internación, encontramos tanta gente con tantas necesidades que decidimos hacer algo al respecto. No te das cuenta pero en estos casos, esas personas que comparten el tiempo con vos terminan convirtiéndose en tu familia. Uno es la contención del otro. Además de Máximo tenemos seis hijos. No teníamos un mango porque nos quedaba poco tiempo para trabajar con la internación, pero algo teníamos que hacer”.
La primera vez que Niní, la mamá de Máximo, sintió cómo es cambiarle el día al menos por un instante a otra persona fue con una nena internada en el mismo hospital: “La chiquita tenía 13 años y estaba en estado vegetativo, pero escuchaba, recibía estímulos. La mamá me dijo que soñaba con la fiesta de 15. Le regalamos mi vestido de novia. Cuando se lo puso, no sé qué habrá sentido, pero su carita cambió. Desde ese momento, no dejamos de ir al hospital. Es una forma de agradecer todo lo que hicieron por nosotros”.
Hace seis años Niní y Bruno abrieron un local en Lavalle al 400 que obviamente se llama Máximo: allí hacen envíos de comida riquísima, pizzas, empanadas y todo lo que alimenta a estudiantes que viven solos y sueñan con el título entre porción y porción. Son los mismos estudiantes que ahora ayudaron a la iniciativa de Niní y Bruno: “Muchas veces estamos en el negocio y mis hijos nos ayudan: Jazmín, Guillermina, Lucio, Fausto, Paulo y Camila llevan café, jugo, pizzas a los familiares en los hospitales. Ojo, mucha gente más lo hace. Y eso es lo que queremos inculcarles a nuestros hijos. Por eso ahora se nos ocurrió entregar gratis un plato de sopa caliente para quien lo necesite”.
En el marco de días y noches castigados por una ola de frío que ha visibilizado más aún la crisis que sufre la Argentina, con clubes como Atlético y San Martín con sus puertas abiertas para personas en situación de calle, Niní abre su corazón: “Estamos en Lavalle al 400. Hay gente que viene de lejos a ver a sus familiares internados y no tienen los medios para quedarse en un bar a tomar algo caliente. No lo vemos como un gasto, no nos cuesta nada. La sopa de verduras es buenísima, tiene un montón de nutrientes, se hace con vitina, con arroz, con fideos, no nos genera grandes costos. A partir de la muerte de nuestro hijo, que ha sido tan duro atravesar, es lindo saber qué podés cambiar dos segunditos el día de alguien”.
¿Cuál es la “retribución” que recibe Niní, Bruno, las personas que ayudan al prójimo? “Me emociona el abrazo, la carita de que alguien sabe que alguien se interesa por el otro. Eso es lo que más emociona. Hace poco nos pasó con una abuela a quien no le daban el carnet de discapacidad, lloraba y lloraba. Pasó por el local y con un guiso de lentejas le saqué una sonrisa. En su abrazo y en su lágrima sentís que le habíamos aliviado un poco el mal momento”.
Niní vivió la crisis en primera persona cuando debió cerrar su bar el año pasado y quedó el delivery: “Veo muchísima necesidad en la gente. Antes trabajaba solo mi marido. Yo, que sé inglés, enseñaba gratis a un grupo tan lindo, chicos del barrio que tengo atrás, Los Vázquez. Algunos de esos chicos ahora salen a robar, a drogarse. Las necesidades son tan grandes que te llevan a hacer esas cosas”.
En los tiempos críticos que se viven, Niní siente un alivio en la ayuda al otro: “Muchas personas me han ayudado a difundir para que llegue a más personas. Puse en las redes sociales lo que estamos haciendo. A la gente le llama mucho la atención: hay veces que te miran para ver si les vas a cobrar. Hay mucha gente que ayuda con café, con tortillas. Los tucumanos somos muy solidarios. Es emocionante que la gente se ayude entre todos. Después de todo es lo que nos queda”, se despide Niní, mamá solidaria, quien sueña con tener una fundación propia para padres que perdieron a sus hijos y que, como en estas noches desoladas, recuperan la sonrisa con un plato de sopa caliente, mucho más que un plato de comida.
Para comunicarse con Niní Romero pueden hacerlo al celular (0381) 156 651 135








