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Bombero, voluntario y valiente: el último acto heroico del Oficial Moreno

HISTORIAS DE ACÁ

No todos los héroes llevan capa: Ricardo Vidal Moreno se enfrenta a desafíos que trascienden a las llamas de fuego de los incendios. Sabe hacer de todo y ahora volvió a ayudar a un niño.

El Oficial Moreno le saca el anillo a Kevin Brayan.





El Oficial Moreno se pone en estado de alerta como cada vez que alguien llama al 4233553. Atiende el teléfono del cuartel de Bomberos Voluntarios de San Miguel de Tucumán, escucha y empieza a enseñar desde la primera respuesta. Por ejemplo, cuando el tucumano le pregunta cómo está, él responde: “Bien, gracias a Dios, más tranquilos con la lluvia. Estamos haciendo tres o cuatro salidas nada más. Desde que ha llovido han cesado mucho los cortocircuitos. La semana pasada con los calores fue un caos”.

Se relame el bigote inspirado en una buena serie de los ochenta (hay quienes al Oficial Moreno todavía llaman McGyver) y completa la idea inicial: “Siempre lo digo y que se entienda bien: Edet no hizo el trabajo que tendría que haber hecho: hay que cambiar algunas líneas y cajas de luz mayormente en el microcentro. Esta ciudad ha sido preparada para dar luz a 40 casas por manzana. Hay edificios donde viven 100 familias: todo está quedando obsoleto, el agua, la luz. Aquí estamos en zona sísmica zona 2 y no se hace impacto de suelo: no se deberían construir edificios de más de cinco pisos. He tratado muchas veces de hablar con los políticos para ejecutar un programa que solucione estos problemas. Porque en cualquier momento nos podemos morir todos, como el caos que pasó con el cine Parravicini. Ahora que lo pienso doy gracias a Dios que no pasa nada”.

Intenso en los conceptos el Oficial Moreno como podrán apreciar, jura que cada vez que suena el teléfono del cuartel se prepara para cualquier cosa: “Todos los días es un desafío nuevo. Por ejemplo cuando vino el presidente formábamos parte de la custodia hasta que en un momento viene una señorita corriendo, estaba llorando y nos decía: ‘¡Mi hermana! ¡Mi hermana con su bebé! ¡Mi hermana con su bebé se ha quedado encerrada en el ascensor!’ Hay seis tipos de ascensores distintos y cada uno tiene su secreto. Esa vez habían cortado la luz en el edificio. Cuando llegamos, lloraban. No teníamos las herramientas necesarias, y justo al frente veo a un chico haciendo pesas en un gimnasio. Estaba haciendo pecho, le pedí la barra, saqué las pesas y con la barra sola trabé la puerta, bajé las llaves de la luz por temor a que se desplome el ascensor, saqué primero a la criatura con una colcha y la ayuda de cinco vecinos, le pedimos a la madre que se ponga en posición fetal y también salió”.

Otras veces, todavía sin fuego a la vista, el Oficial Moreno acude a la puerta del baño de una escuela pública donde un niño ha quedado encerrado y llora entre las once de la mañana y las dos de la tarde, el tiempo que ha pasado hasta que llega nuestro héroe: “Para ser bombero hay que ser práctico. Y tenemos muy pocas herramientas. Tenemos que improvisar. Uno se  la arregla con lo que tiene: la práctica, el sentido común. El bombero tiene que ser muy práctico. A ese chiquito que había quedado encerrado lo saqué del baño. Cerró las puertas de antes con llave, se rompió el pestillo y me las ingenié para abrirla: antes los bomberos rompíamos, pero ahora con lo que cuesta una puerta nos piden que no lo hagamos. Entonces hice una pequeña presión sobre los costados de la puerta, corté la tarjeta del colectivo, la Ciudadana, hice un sistema de ganchito y tac: se abrió la puerta. Nadie la podía abrir. Y en cinco minutos ya estábamos desocupados. Ese chiquito es el primito de Kevin Brayan”.


Kevin Brayan tiene 14 años y le gusta jugar con los anillos de acero quirúrgico: “Empezó a probarse en cada dedo hasta que llegó al mayor: le costó entrarlo, pero pero ya no lo pudo sacar. Son ideas que sacan de internet. Cuando llegó al cuartel ya tenía morado el dedo: se inflama automáticamente. Si usaba un alicate común ni la tos le iba a dar. Entonces la opción es un alicate de doble acción para comprimirlo y sacarlo. Como no tenía, se lo he cortado con la sierra. Hay que tener una pinza especial para estos casos: si lo hacemos con presión podemos lastimar, con una amoladora tampoco. La forma de sacarlo es con una sierra de acero rápido. Estaba asustado también, pero le sacamos el anillo sin dañarle el dedito”.

Sea un incendio, un bebé atrapado en un ascensor, un niño sin poder salir del baño u otro con el dedo apretado por un anillo, lo cierto es que el Oficial Moreno siempre está al pie del cañón: “Hay veces que nos llaman cuando hay 20 metros de llama y hay que meterse. Son incendios forestales y aunque no tenemos las autobombas, lo mismo vamos. A veces tengo ganas de dejar, pero siento el ruido de la autobomba y no puedo evitar las ganas de ayudar al otro”, indica mientras se prepara para merendar en el cuartel de Manuela Alberti 1030, una merienda que como cualquier comida el Oficial Moreno y sus muchachos pagan de sus bolsillos: sí, no solo no cobran un sueldo por lo que hacen sino que además gastan de su propia billetera.

“Lo único que nos dan son 200 litros de combustible de Defensa Civil de la Municipalidad. Nosotros no podemos vender ni bonos ni nada. Hoy pusimos cada 200 pesos para comprar manteca, unos bifes y fideo. Mi ingreso viene por lo que hago en mi laboratorio: trabajo con todo lo relacionado con el medio ambiente: hago ladrillos ecológicos, jabón, aceites esenciales de las plantas. Así nos ayudamos para trabajar en el cuartel. Por eso si la gente quiere ayudarnos le pedimos si tienen pinzas, palas, esas herramientas que a nosotros nos ayudarían muchísimo. También está la posibilidad de hacerse socio con una pequeña cuota mensual con un pequeño aporte mensual que puede ser de 30 pesos, de 50 pesos. Ahora estamos juntando un bingo solidario para generar plata para los cadetes de bombero. Es una escuelita para chicos de 12 años que funciona en el mismo: estudian física, matemáticas, química del fuego, RCP, primeros auxilios. Desde chiquitos se les va enseñando esas cosas”, cierra el Oficial Moreno, héroe anónimo diario con nombre y apellido, despidiéndose hasta el próximo capítulo con un consejo: “Recuerden, amigos: el buen bombero no es el loco que ingresa al fuego sin pensarlo: tiene que ser inteligente y práctico. Y valiente. Sí, claro que tenemos miedo, pero tenemos que ser siempre valientes”.