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"Pudimos salvarle la vida": un grupo de tucumanos luchó contra el incendio del Amazonas

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Los siete soldados de Tucumán que viajaron a Bolivia para enfrentar las voraces llamas que afectaron la zona de la Chiquitanía, que une al Amazonas en sí con el Gran Chaco se conocieron en la misión que envió Argentina para brindar ayuda humanitaria ante la catástrofe ambiental. Apenas regresaron al país, pararon en Simoca y celebraron el deber cumplido: "Directamente fuimos a comer el sánguche de milanesa".

Un grupo de brigadistas tucumanos luchó contra el fuego en la zona del amazonas boliviano. Foto: Teniente primero Roberto Zelarayán





Hace algunas semanas, la noticia de que el Amazonas estaba en llamas conmovía al mundo entero: los pulmones del mundo ardían. La región amazónica de Bolivia, conocida como Chiquitanía, también se quemaba. Desde Argentina, miembros del Ejército Argentino formados como brigadistas forestales viajaron para colaborar. Y en el camino, siete tucumanos se encontraron y la tierra en común hizo que se forjara un vínculo especial. Para celebrar la misión cumplida, en el camino de regreso, pararon en Simoca para probar una vez más ese sabor que tanto extrañaban. "Directamente fuimos a comer el sánguche de milanesa", comentó el teniente primero Roberto Zelarayán

Ayer regresó el contingente de las Fuerzas Armadas que Argentina envió a Bolivia para luchar contra los incendios forestales que avanzaron sobre la Chiquitania. El  grupo, conformado por 232 uniformados, también se sumó a las tareas de potabilización y distribución de agua; búsqueda y rescate; evacuación sanitaria; y apoyo de transporte de personas de las Fuerzas Armadas Bolivianas. En medio de la misión, siete tucumanos se conocieron y forjaron un vínculo especial. 

Roberto Zelarayán, teniente primero destinado en Córdoba, contó que a comienzos de este año realizaron el curso de formación que los convirtió en brigadistas forestales. Hace poco más de un mes, el deber los llevó a enfrentar uno de los mayores desastres ambientales de los últimos años.  "Primera vez que vemos un incendio de esas magnitudes, tan voraz, tan grande, como el que vimos en Bolivia", recordó el militar. "Nuestro enemigo, además del fuego fue el humo y el intenso viento que corría dentro de la zona de selva", agregó.


En la misión, los recuerdos unieron y las añoranzas acercaron a los siete tucumanos, tres del Ejército y cuatro de la Armada. "Nos conocimos en ese momento", señaló. El teniente explicó que "en todo lugar a los tucumanos nos dicen 'Tucu'" y que fue ese apodo el que les permitió reconocerse entre sí al escucharlo en las charlas.




Jhonatan Ruiz, Gabriel Millares, Rosa Mendoza, Roberto Zelarayán, Matías Nievas, Adriano Palacios y Bruno Escobar.


Sobre la experiencia, señaló Zelarayán, la confianza fue clave. "El miedo es lo primero que sentís, pero tenés el apoyo de todos tus camaradas, sabés que vos estás atento y el de al lado tuyo también lo está", explicó.  Esa actitud fue clave para superar las dificultades. De hecho, el primer día vivieron una situación límite. "Un soldado que no se dio cuenta que estaba inhalando mucho humo comenzó a asfixiarse", relató el teniente. Entonces, todo lo aprendido se puso a prueba. "En una reacción rápida del cabo Millares comienza a sacarlo de la zona de fuego por un camino de escape que se realiza antes de ingresar", continuó. "Uno no sabe en qué situación está saliendo el soldado y es la desesperación de sacarlo, no importaba el cansancio, el agotamiento físico y mental que teníamos, así pudimos salvarle la vida al soldado Sotello", explicó.


Además de la amistad que nació entre las llamas, Zelarayán destaca,  "el aplomo que tuvieron los integrantes del grupo, la voluntad de vencer y, al final, la satisfacción del deber cumplido. Cuando nos despedía la gente de Bolivia con banderas de Argentina a los 52 vehículos te llenaba el alma y el corazón de verlo". 

Y a pesar del riesgo y la devastación, el tiempo libre les permitía recordar y compartir. "Uno tiene una cultura muy diferente y hablábamos y extrañábamos: lo principal, el sánguche de milanesa", confesó.  Por eso, a la vuelta, con la satisfacción del deber cumplido este grupo de tucumanos hizo una parada estratégica antes de regresar a Campo de Mayo. "Cuando volvíamos hacia Buenos Aires pasamos por Simoca, bajamos a una estación de servicio y encontramos un vendedor, directamente fuimos a comer el sánguche de milanesa", dijo sobre la deuda pendiente que había surgido en Bolivia, cuando todo era fuego, humo e incertidumbre.


Reconocimiento
El jueves, en el Centro Argentino de Entrenamiento Conjunto para Operaciones de Paz (CAECOPAZ), se llevó a cabo la formación de desmovilización del personal militar que combatió los incendios forestales en los Llanos de la Chiquitania. La ceremonia fue presidida por el comandante operacional del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de División Carlos Alfredo Pérez Aquino, que destacó: "El desempeño de las unidades en su conjunto así como en lo individual de cada uno de los integrantes es digno de destacar. La operación cortafuego es un ejemplo del accionar militar conjunto combinado de las Fuerzas Armadas de Argentina y Bolivia".  “Han regresado a la Patria, con la gratitud del pueblo boliviano. Concepción los despidió con afecto y reconocimiento, no tengo duda que el paso de esta unidad ejecutora de apoyo será recordado como una muestra de hermandad latinoamericana; y los bravos integrantes de esta unidad serán recordados con verdadero afecto”, agregó.

También participaron de la ceremonia el jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente general Claudio Ernesto Pasqualini; el subjefe del Estado Mayor General de la Armada, vicealmirante VGM Eduardo Alberto Fondevila Sancet; la secretaria de Gestión Presupuestaria y Control del Ministerio de Defensa, Graciela Villata y el embajador del Estado Plurinacional de Bolivia, Santos Javier Tito Véliz.